13 de marzo de 2019
13.03.2019
Baloncesto

El pase a cuartos no admite errores

El Iberostar Tenerife está obligado a rescatar su mejor versión, detrás y delante, para remontarle 12 puntos al Promitheas y evitar una eliminación prematura

13.03.2019 | 01:57
El pase a cuartos no admite errores

Un partido equilibrado. Cuarenta minutos sin fisuras ni marcados altibajos. Una actuación seria detrás y solvente delante. La imagen de los encuentros más exigentes. En definitiva, lo más parecido a su mejor versión. Eso es lo que necesita el Iberostar Tenerife para remontar los 12 puntos con los que afronta el partido de vuelta de los octavos de la Champions ante el Promitheas griego, que hace siete días fue capaz de sacarle los colores a un equipo, el aurinegro, que afronta con algunas dudas un compromiso a vida o muerte. Titubeos generados no solo por el feo tropiezo (llegaron a ir 18 abajo) sufrido en tierras helenas, sino también por las derrotas más recientes en ACB, como las sufridas en Burgos y Zaragoza, y la del domingo contra el Granca. Incertidumbre acrecentada ante la baja de su MVP, Javi Beirán, y la merma de Rodrigo San Miguel, su principal termómetro defensivo. Ante ambos contratiempos debe responder la segunda unidad aurinegra, que últimamente, por una razón o por otra, ha alternado entre un rol residual y la irregularidad.

Esa situación de caminar por un filo alambre y sin red debajo es la que también debe saber gestionar el conjunto de Txus Vidorreta en un escenario inesperado hace unas semanas, y con el que no están muy acostumbrados a lidiar los aurinegros. La ansiedad, las prisas o la desesperación por no enjugar pronto la desventaja pueden convertirse en las peores compañeras de viaje de los laguneros, que precisamente tienen en esa falta de contundencia uno de sus mayores debes actuales. Ocurrió en su visita al Zaragoza, cuando dejaron escapar +11 a 5'30" del final; se repitió hace una semana cuando amagaron varias veces con apretarle las tuercas al Promitheas tras el descanso; y volvió a sucederles en el derbi regional, cuando no culminó algunos amagos de remontada (82-80). Volver a incidir en los mismos problemas podría resultar fatal.

En lo meramente deportivo debe ser la segunda parte de Patras la que marque el camino de la remontada. Al menos en lo defensivo. Y es que dejar a su rival en solo 22 puntos es casi sinónimo de éxito... a poco que los canaristas estén acertados en la parcela atacante y no como el pasado miércoles, cuando los de Vidorreta se quedaron en 26 tantos. Atar en corto a Meier y Gkikas en el tiro exterior, saber producir en el 2x2 (Ellis fue, durante muchos minutos, una piedra en el zapato para Iverson) y, sobre todo, mostrar una mayor fluidez en la circulación del balón, serán claves para la remontada. Y es que en la ida los tinerfeños se quedaron en unas míseras ocho asistencias (en parte también por varios errores en tiros abiertos liberados) cuando venían promediando 21. A ello habrá que añadirle otro factor tan imprevisible como quizá determinante, la participación o no de Langston Hall y, sobre todo, Rion Brown, ausentes en la ida por sendas lesiones. El segundo es el máximo anotador de los helenos (15 puntos de media) y su tendencia de tirador compulsivo podría resultar fatal para cualquiera de los dos.

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