13 de marzo de 2019
13.03.2019

Luis Milla: nada es casualidad

Su gol olímpico al Numancia es un paso más en una carrera fulgurante y en la que el futbolista madrileño lo cuida todo al milímetro

13.03.2019 | 01:58
Luis Milla: nada es casualidad

La influencia de su familia

  • Otra circunstancia para nada baladí en el éxito de Milla en el Tenerife, club que se ha convertido en el escenario ideal para su estreno como profesional, es la indiscutible y muy positiva influencia de su familia. En su padre, que fue futbolista internacional y pasó por Real Madrid y FC Barcelona, tiene Luis a su mejor espejo y referente. "Es un chico al que le ha costado mucho llegar al momento en el que está ahora, ya que siempre estuvo por debajo de casi todos sus compañeros de su edad en el aspecto físico", explicaba su progenitor en una entrevista en El Día. Tiempo después, con motivo de una de sus frecuentes visitas a la Isla para verle jugar, destacó que Milla no ha parado de crecer en los últimos tiempos y que lo ha hecho al abrigo "de un club importante como es el Tenerife, con mucha masa social y una prensa exigente a su alrededor". Tanto el futbolista como su familia y agentes están convencidos de que tomó la decisión más oportuna cuando Alfonso Serrano le propuso el contrato de larga duración que significó su desembarco en la Segunda División. En numerosas ocasiones se le ha vinculado a clubes de una categoría superior, pero Milla prefiere no pensar en castillos en el aire. Más bien al contrario, verbaliza que su compromiso es solo con el Tenerife y hasta sugiere que estaría dispuesto a renovar por más tiempo. "Es un orgullo para mí cada vez que visto esta camiseta y defiendo este escudo", ha sido su mensaje más celebrado por la afición insular, que ha encontrado en él a uno de sus referentes e ídolos. En tiempos difíciles donde el equipo no está dando los resultados esperados ni trazando la trayectoria deseada, es una bocanada de aire fresco y una bendición contar con tipos tan comprometidos, capaces y talentosos. Desde el primer día se intuyó que Milla podía encajar a la perfección en el estilo que más gusta y casa con un público exigente pero entregado como el del Heliodoro Rodríguez. Y las previsiones optimistas se están cumpliendo con creces.

Varios condicionantes marcan de forma indeleble la carrera fulgurante y prometedora de Luis Milla Manzanares (Madrid, 1994), uno de los buques insignia del actual CD Tenerife y, sin lugar a dudas, uno de los futbolistas más apreciados y venerados por la feligresía del Heliodoro Rodríguez López. No está claro el orden de importancia, pero sí es evidente que han condicionado su trayectoria algunos acontecimientos de muy diverso signo: su fichaje por el representativo, que el Alcorcón (rival de este sábado) le rechazara de forma incomprensible e injusta, una grave lesión de rodilla que le obligó a pasar por el quirófano y su coincidencia con el jugador madridista Marcos Llorente. Ambos se conocieron en las divisiones inferiores del conjunto merengue cuando uno militaba en el cadete y otro en el infantil. Desde entonces y hasta ahora, mantienen una muy estrecha amistad. "En él he tenido siempre a un gran ejemplo", remarca la brújula del Tenerife actual. "Siempre ha sido un chico muy disciplinado y me fijé en que hacía algo que le diferenciaba de los demás: un entrenamiento diario y adicional al del resto del equipo", cuenta el profesional tinerfeñista.

Con un nutricionista

"Eso me llevó a cambiar el chip y a meterme en esa dinámica yo también. Busqué un nutricionista que me hace sentir mejor en el día a día. Además, llevo ya dos años con mi preparador físico personal, Adolfo Madrid, que me ayuda muchísimo. Desde que empecé con él, he cambiado como jugador. Sus cuidados me llevan a estar siempre cerca del cien por cien", aduce el mediocampista. El minucioso seguimiento que le hacen a Milla es un plus respecto al resto de jugadores. Evidentemente estar siempre sujeto a las pautas fijadas por sus auxiliares exige un sacrificio, pero en este caso el esfuerzo tiene su recompensa.

Con el correspondiente conocimiento y permiso del club, el pivote madrileño acude casi a diario a las instalaciones de Be Functional, un moderno centro deportivo ubicado en Añaza donde coincide con otros integrantes de la plantilla del Tenerife como Iker Undabarrena o José Naranjo. Pero Milla hace el trabajo específico que su preparador personal le marca en la distancia. Es el reputado Adolfo Madrid, uno de los profesionales más avezados en el cuidado individual de deportistas de primer nivel. El entrenamiento que le marca para cada día está adaptado a su momento físico y a sus necesidades.

"En los deportes colectivos se entrenan equipos, no individuos, de ahí la importancia de estos entrenamientos específicos para futbolistas. Los jugadores vienen a mí en busca de mejoras en la condición física: el que es lento quiere ser más rápido, el que es fuerte pero no explosivo busca mejorar eso, o el que tiene un problema de rodilla desde hace cinco años, por ejemplo, quiere no pensar en esa rodilla cuando esté jugando", explica el prestigioso Adolfo Madrid en una entrevista reciente. Tal vez esta última referencia tenga que ver con el caso particular de Milla, que se rompió durante su estadía en el Guijuelo, adonde llegó rechazado de manera indescifrable por el Alcorcón. De ahí que fuera tan especial el golazo que hizo ante la escuadra alfarera en el partido de la primera vuelta en el Heliodoro (con increíble remontada por 3-2) y que celebró por todo lo alto.

El fallido paso por el Alcorcón

Su paso por el cuadro amarillo ha sido, con diferencia, el episodio más desagradable de la aún incipiente carrera de Milla. Los técnicos del Alcorcón jamás le dieron la oportunidad que venía reivindicando desde el talento y la pujanza de sus prestaciones. Por sorprendente que parezca, le ficharon para no jugar nunca. Es más, Milla tampoco intervino en ningún entrenamiento. De hecho, se le buscaron dos salidas consecutivas a préstamo, la primera al Guijuelo (2015/16) y la segunda al Fuenlabrada (16/17), equipo clave en su eclosión.

Fue con el cuadro salmantino cuando sufrió la rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha, en septiembre de 2015, y permaneció hasta siete meses seguidos sin poder jugar. Al término de la temporada en cuestión, el ahora mediocampista blanquiazul no halló acomodo en los planes de Cosmin Contra en Alcorcón y volvió a cambiar de equipo. Fueron tiempos difíciles. En aquel momento, aceptó una oferta del Fuenlabrada, con el que explotó. Lo hizo en el mejor escaparate posible (una eliminatoria copera contra el Real Madrid), pero ya venía destacando tantísimo como para hacer de los azules un claro aspirante al ascenso a Segunda. Desde que él se fue, se desinflaron.

De los testimonios del propio jugador y de su actual entrenador, José Luis Oltra, se desprende que aún le da la lata aquella funesta lesión y la consiguiente operación que sufrió el madrileño. De hecho, se especula con una nueva visita al quirófano que en ningún caso sería con la temporada en marcha. "Es una rodilla operada del ligamento cruzado que en cualquier gesto o pisada diferente, suele protestar. Por eso acabo algunos entrenamientos algo cargado. Pero es algo con lo que tendré que lidiar toda mi carrera profesional", avisaba hace algunas semanas en una entrevista en As. "Pero hago un trabajo específico por las tardes para sentirme mejor y con más confianza".

Todo cuidado es poco

Es Milla de aquellos profesionales del deporte que entiende que todo cuidado es poco para optimizar su rendimiento. De ahí que también sea clave el control de la alimentación, que le lleva al detalle un profesional de altura como es Ray Ramis. Y que así explica cómo actúa e influye en la trayectoria de un deportista.

"En primer lugar tienes que programar la alimentación del jugador en función de cada semana, de los entrenamientos que tenga, de las etapas de recuperación que haya programadas, de cuándo vaya a jugar el partido, de cómo se encuentre en cada momento. Necesitamos contar con un reporte semanal del jugador y a partir de ahí planteamos su preparación en función de todos estos parámetros", aduce.

"Y lo que hacemos es estructurar todos los macronutrientes, las calorías y la suplementación que necesita para que llegue al momento del partido de la mejor manera posible. El objetivo es que se recupere de la manera más óptima después de cada sesión de entrenamiento, sacar el máximo rendimiento posible y por supuesto evitar posibles lesiones", concluye Ramis.

"Nada sujeto al azar"

Para Ray, a quien los miles de seguidores de Milla en las redes sociales conocen bien por esta vía, la influencia de la alimentación en la vida del deportista es determinante. Marca la diferencia respecto a aquellos profesionales que noala cuidan. "Los porcentajes dependen de muchos factores. Pero yo diría que por lo menos un 30% para mí abarcaría la alimentación, suplementación y descanso. Otro 30% es el entrenamiento y el último 30, el talento de cada deportista", concluye. Y Milla lo sabe. No hay nada en su carrera que esté sujeto al azar.

Cualquier movimiento en las redes sociales, la más nimia decisión, la programación de sus hábitos, sus rutinas diarias de entrenamiento y hasta qué almorzará mañana están tan planificados como su hoja de ruta como futbolista. Y es que la carrera de Milla no encuentra límites. Preparadísimo como está para triunfar en el fútbol, le esperan grandes retos dentro o fuera del Tenerife. Aunque sugiere que le gustaría quedarse e incluso renovar su contrato, de los más largos de la plantilla, ya empieza a demostrar que va sobrado para Segunda y que su lugar natural es la élite. Condiciones no le faltan; fuerza de voluntad, tampoco.

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