11 de marzo de 2019
11.03.2019
Baloncesto

Una derrota que enciende las alarmas

El Iberostar sucumbe en un duelo en el que los laguneros no estuvieron cómodos ni equilibrados. El tropiezo, cuarto seguido, deja a los aurinegros casi sin margen de error para sus principales objetivos

11.03.2019 | 01:48
Una derrota que enciende las alarmas

Un tropiezo de los que duelen, una derrota que deja sin margen de error. El Iberostar sucumbió ayer en el derbi regional en un encuentro en el que prácticamente (casi 32 minutos) estuvo a remolque y en el que casi nunca logró enlazar varias acciones positivas en los dos lados de la cancha, con demasiadas pérdidas, bajo porcentaje de acierto desde el 4,60, y muchas segundas opciones concedidas. Una irregularidad manifiesta desde el mismo arranque y que tuvo contra las cuerdas en varias ocasiones a los laguneros (15-27 y 66-73), y aunque en cada situación complicada salieron a flote a base de tesón y esfuerzo, cuando mejor parecía que se le había puesto el duelo (82-80), los de Vidorreta no supieron definir delante y fueron incapaces de ponerlo todo detrás para frenar a Hannah, autor de seis libres seguidos y una asistencia a Wiley, que dieron la puntilla a los locales. Un equipo, el Iberostar, lastrado por las bajas de San Miguel y Beirán, que encaja su cuarta derrota seguida (entre Copa, ACB y Champions) y que, más allá de las sensaciones, ve como queda con escaso margen de error de cara a lo que se le viene por delante, en primer lugar la necesidad de remontarle 12 puntos al Promitheas este miércoles.

Desde el arranque no se le vio nada cómodo al Iberostar con la verticalidad del Herbalife, una situación de la que el cuadro claretiano sacó mucho rédito de manera directa en forma de canastas o bien indirectamente, sacando cuantiosas faltas (8/8 en libres en el primer cuarto). Los laguneros apelaron a la actividad de Brussino y también al miedo del Granca a que los locales produjeran con Iverson hundiéndose para el 2x2, de lo que sacaron tajada el propio alero Brussino y Abromaitis con sendos triples liberados (8-8).

Pero a partir de ahí el Iberostar se colapsó por completo. Delante erró tiros relativamente cómodos (Abromaitis), cometió pérdidas por pases innecesarios (cuatro en el cuarto) y no tuvo opciones de rebote ofensivo y además erró tiros libres (2/5); y detrás porque no impidió ni que su rival corriera ni su fluidez en la circulación de balón, una facilidad que derivó en varios triples liberados (5/9 llegaron a estar los amarillos). Vidorreta trató de frenar la sangría con un tiempo muerto (11-22) del que los aurinegros parecieron salir con un poco más de claridad en la parcela ofensiva gracias al acierto exterior de White (21-29), mientras que atrás la aportación de Richotti en el rebote y la de Joesaar en líneas de pase ayudaron a detener la caída.

En 10 minutos el Iberostar había recibido casi 30 puntos (21-27), cifras prohibitivas para tener opciones de victoria. Y entre que Richotti parecía meterse en un jardín cada vez que decidía penetrar, y dos acciones seguidas de Vene (21-31), las sensaciones siguieron siendo negativas en el inicio del segundo acto. Sin embargo, entre el regreso a la pista de un Bassas más equilibrado, el descaro de Brussino de cara al aro y la actividad y efectividad cerca de él de Saiz el cuadro canarista comenzó a ver la luz al final del túnel (31-35, 14'). Además, los locales (con la defensa de Brussino y Richotti) lograron que Eriksson al menos no produjera desde el perímetro, si bien el Granca se agarró a las segundas opciones (nueve puntos al descanso de ellas) para mantener la delantera (36-42).

Los locales no terminaban de bajarle las revoluciones al partido, pero al menos sí lograban acercarse a un oponente a base de paciencia, una acertada dirección de Bassas (atinado en el 2x2) y una mejora en el tiro libre (8/10). Una notable combinación ofensiva para incluso tomar el mando en el electrónico (46-44), aunque en el toma y daca los claretianos golpearon más y mejor justo antes del descanso (50-51).

Un colosal Iverson, aportando rebotes en los dos aros, y anotando con contundencia (siete puntos y cuatro rechaces en menos de cuatro minutos) marcó el camino a la vuelta de vestuarios (54-51 y 59-57). Pero como le sucedió en el primer periodo al Iberostar se le bajó la persiana. Y en ello tuvo mucho que ver un desatinado Davin White, que delante enlazó una pérdida tras otra (cuatro en un abrir y cerrar de ojos para un global de 13 en 28 minutos) e hizo algún que otro mal tiro, y detrás no terminó de atar en corto a Eriksson. Así, los locales encajaron un 0-9 (59-66) y extendieron su sequía a vivir en exclusiva de los tiros libres durante casi seis minutos (7/8) para impedir que los de Víctor García terminaran de escaparse (66-73).

Un triple de Brussino para cerrar el tercer acto, y un mate y un nuevo triple del propio alero (todo en perfecta combinación con Richotti) para empezar el último parcial parecieron ser la chispa perfecta para que el Iberostar creyera en la victoria (74-73). Pero lejos de acusar el golpe, el Granca respondió de inmediato con dos puntos después de rebote ofensivo (18 puntos ya de segunda opción) y un triple de Eriksson tras la enésima deficiente penetración de Richotti (74-78).

Le tocaba a los canaristas remar de nuevo contracorriente, pero de nuevo un par de aportaciones de Iverson y el empeño de Richotti por ser tan vertical como siempre (1+1) pusieron de nuevo en franquicia a los laguneros (79-78) en un partido que, con 4'35" por delante, parecía abocado a decidirse en un cara o cruz. Y así fue hasta el 82-80, momento en el que el Iberostar recrudeció algunos errores previos, caso de los tiros libres (dos errados por Iverson), permitir segundas opciones de su rival (dos libres de Wiley) y, sobre todo el faltarle piernas para defender el uno contra uno, algo de lo que sacó tajada Hannah convirtiendo cuatro libres seguidos (82-86) y sirviendo luego un alley oop para Wiley para sentenciar el partido a poco más de un minuto para el final. Y aunque el conjunto lagunero trató de recurrir a la heroica (86-88), otra vez el base claretiano estuvo certero desde el 4,60 (12/12) para sentenciar a los locales. Toca levantarse y pensar en la Champions.

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