14 de enero de 2019
14.01.2019
Baloncesto

Abonado a sufrir, y abonado a la Copa

El Iberostar doblega al Murcia en un sufrido partido en el que desperdicia una renta de 14 puntos (del 13-27 al 62-53) para ganar tras dos prórrogas y dejar virtualmente atada una nueva presencia copera

14.01.2019 | 00:54
Abonado a sufrir, y abonado a la Copa

Como si quisiera llevarse a sí mismo y de paso a todos sus seguidores al límite de pulsaciones, el Iberostar Tenerife volvió a protagonizar ayer un encuentro agónico... con final feliz. Un partido tan emocionante por su desenlace como desesperante por una marcada intermitencia de los aurinegros, capaces primero de ningunear a un Murcia que se vio 14 abajo mediado el segundo cuarto (13-27), permisivos luego para que su rival tomara vida y tuviera contra las cuerdas a los isleños (62-53 en el minuto 31 y 71-65 a 46" del final), y finalmente haciendo gala de un extraordinario aplomo para forzar dos prórrogas en las que acabó llevándose el gato al agua.

Un triunfo (liderado por un Iverson en estado de gracia y unos Abromaitis y Beirán letales cuando más quemaba el balón) que corta una mala racha en territorio pimentonero y, lo más importante, permite a los laguneros alcanzar su décimo triunfo del curso, cifra que es sinónimo de Copa del Rey, donde, salvo carambola monumental en la última jornada de la primera vuelta, volverán a estar por tercer año consecutivo los laguneros. Un premio de pedigrí, y ya casi una costumbre con la que se atenúa (y casi se justifica) otro hábito un tanto innecesario, el de llevar los partidos hasta la emoción máxima.

Sabedor de que la inseguridad es uno de los compañeros de viaje del actual UCAM Murcia, el Iberostar salió centrado al partido. Con buenas circulaciones, haciendo mucho daño con el 2x2 finalizado por Iverson y sacando tajada de la movilidad de Abromaitis, los laguneros se dispararon hasta el 2-11. Algunos problemas con las faltas (Tim se puso en dos) y el enorme daño que hacía Murcia en el rebote ofensivo (siete en el primer cuarto y nueve en poco más de 11 minutos) no fueron argumentos suficientes para invertir el signo del electrónico, ya que los laguneros encontraron en la irrupción de la segunda unidad un enorme soplo de aire fresco para darle continuidad a su buena puesta en escena. Un par de conexiones interiores con Saiz y la verticalidad de Brussino dispararon el marcador hasta el 13-27, con 15 de esos puntos obra de los reservas.

Los locales parecían grogyys, pero en ese momento el Iberostar desconectó. Entre que perdió fluidez ofensiva, siguió desangrándose en su propio rebote (11 capturas ofensivas de su rival al descanso) y la mejor en el tiro exterior de los de Javi Juárez (¾ tras un 0/10), el duelo llegó al descanso casi en un pañuelo (28-33). Tenían los de Vidorreta el intermedio para recomponer la situación, pro no solo no lo hicieron sino que dieron más vida a su contrincante, que en el arranque del tercer cuarto culminaba la remontada en un parcial de 17-3 (24-7 desde el 13-27) para tomar la delantera (37-34).

La sangría la contuvieron entre San Miguel e Iverson, toda vez que los isleños, como en partidos anteriores, entraron en barrena desde más allá del 6,75. Pero sin el equilibrio necesario al Iberostar solo le dio para mantener el equilibrio algunos minutos (45-47 y 52-53) antes que del intercambio de canastas se pasara a un nuevo arreón local comandado por Kloof. El base lideró (con nueve puntos) un parcial de 10-0 que dejó a los canaristas más que tocados (62-53).

Situación de máxima alerta que el cuadro lagunero aplacó poco a poco con mayor actividad defensiva y con el acierto de Abromaitis y Beirán (64-65). Pero un par de malas decisiones y la incapacidad para frenar a un inspirado Urtasun pusieron a los isleños al borde del precipicio (71-65) con solo 46 segundos por jugarse. Al rescate, de nuevo, Abromaitis y Beirán, que con sendos triples llevaron el duelo a la prórroga.

En el tiempo extra los dos conjuntos caminaron al borde del alambre. Así, el Murcia se rehizo de un 74-77 y el Iberostar hizo lo propio (con dos libres de Iverson a seis segundos del final) a un triple de Kloof (83-81). Y como el partido parecía ir de dinámicas, Abromaitis y Beirán mantuvieron su inercia positiva para desequilibrar la balanza en el segundo tiempo extra. Así, entre los posteos del madrileño y la actividad defensiva (dos robos) y el acierto en los tiros libres del norteamericano (6/8) los isleños sentenciaron a su favor un duelo de infarto pero con premio extra, el reservar billete para una nueva Copa del Rey.

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