07 de enero de 2019
07.01.2019

Chilunda: historia de una decepción

Del fichaje más exótico del verano aún no se había contado que vino con visado de turista y que su agente tuvo que costearse un viaje a Tanzania para arreglar sus papeles en plena competición

07.01.2019 | 00:32
Chilunda: historia de una decepción

Datos

  • 29 minutos. Es el escaso margen de protagonismo que ha tenido Chilunda en el representativo. Unas cifras que nada tienen que ver con las iniciales previsiones de Alfonso Serrano.
  • 3 partidos jugados. El primero fue el de su debut a escala profesional, en Tarragona en la primera jornada liguera; y el último, en el Heliodoro contra el Granada, éste a las órdenes de Oltra.
  • 20 años de edad. El africano llegaba en un momento cumbre de su carrera deportiva, tras haber despuntado en el Azaam de su país. Ahora, se ve abocado a salir del Tenerife a préstamo.
  • 2 años de cesión. Se pactó con su equipo de proveniencia un contrato que contempla dos temporadas a préstamo y una opción de compra que el Tenerife podía materializar este año o el siguiente.

La singladura de Shabaan Idd Chilunda (Mtwara, 1998) en el CD Tenerife tocará a su fin en pocos días, en cuanto su agente -o en su defecto, el propio club blanquiazul- le encuentre un destino de garantías donde pueda proseguir con su carrera en Europa. Nacido y formado en Tanzania, el futbolista cedido por el Azaam se ha topado en España con un sinfín de vicisitudes que han hecho imposible que compitiera al nivel de sus compañeros en el representativo. En total, ha disputado tan solo 27 minutos repartidos en tres compromisos oficiales, el último antes del parón invernal contra el Granada en el Heliodoro Rodríguez López.

Según transmitía el club a su agente hace tan solo unos días, en este momento no se contempla otra opción que su salida, aunque sea con carácter provisional y el compromiso de que volverá en verano para que sea evaluada su progresión hasta entonces. Será un hasta luego al equipo que le dio la oportunidad de estrenarse en España a escala profesional. Y así, cumplir un sueño que no ha discurrido en ningún momento como a Chilunda le hubiese gustado.

La corta pero intensa historia del atacante africano en el Tenerife tiene varias aristas desconocidas y ha provocado un gran malestar en el Azaam, el equipo del que proviene, irritado por la forma en que se ha gestionado este caso en España por parte del representativo. A estas alturas, el malestar de los propietarios del equipo tanzano es indisimulable, como así ha podido constatar este periódico.

La relación de Chilunda con el Tenerife tiene su origen en una conversación que data del pasado 14 de junio. El agente e intermediario que lo trajo a España, el isleño Rayco García, se pone en contacto con un miembro de la secretaría técnica que encabeza Alfonso Serrano. Aquel día, al club le habla de dos futbolistas. El primero, un tal Percy con un precio inalcanzable para el representativo: cuatro millones de euros; el segundo, Chilunda. En las conversaciones entre Rayco y la entidad, se refieren a él como Shibani.

García no ha querido participar de este reportaje ni hacer declaraciones públicas, pues prefiere que sea el Tenerife el que explique qué ha ocurrido para que su jugador no triunfase en esta primera estadía como blanquiazul. Así que no ha podido confirmar cuál fue la primera respuesta que recibió por parte de la secretaría técnica del club cuando tocó a su puerta en verano. "No hay un duro", le replicaron cuando les planteó la opción de comprar al tal Percy. En cambio, por el actual 17 del Tenerife sí se empezó a mostrar cierto interés desde el conjunto blanquiazul tras acceder a varios vídeos de partidos completos. Aunque en un principio les costó encontrarlos, finalmente un integrante del área deportiva los vio y quedó prendado de sus condiciones. Así que en pocos días se pactó una reunión con Alfonso Serrano, la cual fue decisiva para completar la operación.

El acuerdo para traer a Chilunda no resultó demasiado difícil. Se fraguó en base a pruebas videográficas y sin que nadie del Tenerife viajase a Tanzania a verle jugar. El fichaje lo cerró Serrano, quien cometió un muy grave error. El tiempo ha demostrado que el gran problema no fue confiar y apostar por el africano, que era y sigue siendo un ariete por pulir, sino la manera de formalizar su venida. No se le trajo para el filial, como así se ocupó de puntualizar una y mil veces el secretario técnico. "Chilunda no viene para el B; viene con ficha profesional", se le oyó en un sinfín de oportunidades. Así que era un fichaje para el primer equipo. Craso error, como así ha ratificado el curso de los acontecimientos.

Chilunda no estaba preparado para dar el salto, tal y como advirtió en su día Zeben García, entrenador tinerfeño que le conoció en el Azaam y que ahora está vinculado a un equipo de la Tercera canaria. Sus declaraciones en diversos medios de comunicación fueron entonces toda una advertencia con letras mayúsculas, pero a ellas hizo caso omiso el Tenerife.

Hubo muchos más inconvenientes. Tampoco fueron nada fáciles las gestiones para que Chilunda pudiese empezar la pretemporada con el resto del plantel a las órdenes de Joseba Etxeberria. Fue una odisea, además mal resuelta. Fuentes cercanas al jugador aseguran a la opinión que se le trajo con papeles de turista. Otra equivocación.

Lo siguiente ya fue ponerse a entrenar. Mientras el club publicitaba a todo tren su fichaje y llegada en las redes sociales, el cuadro técnico empezaba a manifestar -de puertas adentro- las primeras señales de preocupación por la apuesta que había hecho Serrano. El malestar del profesional vasco era evidente porque habían traspasado a Juan Villar (a un presunto rival directo como Osasuna) y no habían tenido en cuenta algunas otras directrices que él mismo ofreció para la composición del plantel. Pero es que Chilunda, al que no conocía, estaba lejos del nivel competitivo de sus compañeros. No por falta de voluntad, sino porque en aquel momento era imposible que un novel recién llegado se adaptase como por arte de magia y se pusiese a marcar goles. Además, la barrera idiomática era un lastre -le pusieron profesor de español- y también sus escasos conocimientos tácticos. Así que pronto le quedó claro a Joseba que el africano no estaba para competir, mucho menos para ser titular en el primer once de la temporada.

El caso es que Chilunda debutó a la primera, contra el Nástic. Fue en Tarragona, favorecido por bajas como la del colombiano Joao Rodriguez, que en principio iba a ser partícipe de la primera alineación del nuevo curso. Pero la preocupación del entrenador era indisimulable. Desde el club pocas facilidades se le dieron al africano, que al poco tiempo iba a vivir la experiencia más dura y difícil desde que arribó. Nadie ha contado que cuando se marchó con su selección, su regreso se demoró más de la cuenta porque le retuvieron en el aeropuerto. No le dejaban volar. Y en cambio sí a su compatriota Faridi Mussa, vinculado también con el Tenerife pero -él sí- con ficha del filial. Entonces, el grado de intranquilidad creció. Y mucho. Un alto cargo de la entidad citó a su agente para que resolviera el entuerto.

Dicho y hecho, Rayco García se desplazó con celeridad a Tanzania para arreglar un problema que a todas luces parecía propiciado por la escasa diligencia de los dirigentes blanquiazules. Fue al consulado, movió cielo y tierra, buscó la documentación precisa... y al fin logró su objetivo. Pero aquel paréntesis significó un retroceso ya no recuperable para un Chilunda que veía evaporarse su gran sueño europeo. La tardanza en conseguir arreglar su documentación le privó de poder ser convocado para el debut en la Copa, que teóricamente podía ser su primer gran escaparate.

Por entonces, ni tan siquiera pudo volver esos días al Azaam para entrenar en el marco de un equipo más o menos serio mientras se ponían a punto sus papeles; así que las redes sociales descubrieron unas imágenes llamativas. Las del propio jugador del Tenerife corriendo pen un parque de Tanzania junto a un amigo. Otra estampa impropia de un equipo profesional.

Tampoco le ayudaron las declaraciones públicas de Alfonso Serrano, quien aseguró que el africano "se ahogaba en los entrenamientos por la altitud", lo cual no era cierto si se atiende a las explicaciones que da el propio delantero, quien vivió su gran día en el Tenerife a finales del mes de diciembre, cuando otra vez las bajas le dieron carrete y la opción de estrenarse en el Heliodoro. Jugar en el estadio era su gran sueño y lo iba a cumplir a finales de diciembre. Aquella noche primero le ovacionaron (de forma sarcástica) y luego le aplaudieron (entonces sí, de verdad) por su implicación, sus ganas de hacer las cosas bien y unos pocos minutos convincentes. Que no tendrán continuidad en el Tenerife. La semana pasada, Rayco García recibió una nueva comunicación desde el representativo.

Después de una larga espera para conocer personalmente al sucesor de Serrano, le llamaron para verse con Víctor Moreno. La reunión (pospuesta en su día por cuestiones de agenda) se extendió por unos pocos minutos. Al representante se le dice ese día que Chilunda debe cambiar de aires en esta ventana invernal. No tiene hueco en el Tenerife y no hay vuelta atrás en una decisión absolutamente irreversible.

Aunque hay alguna opción de que pueda ir a Portugal para seguir en competición profesional, lo más natural es que siga en España -en Segunda B- para no tener que aprender un nuevo idioma. Tampoco se descarta la opción de que regrese a Tanzania aunque no sea lo más conveniente para seguir creciendo en Europa, su gran anhelo y sueño. Por lo pronto, el nuevo director deportivo se compromete a seguir de cerca sus pasos y a evaluar su rendimiento en otro club, para luego determinar en verano si Chilunda puede volver.

El jugador está afectado. No es ajeno a lo que de él se dice en las redes sociales -se lo traducen sus amigos- y tiene la impresión de que no le dejaron ni fracasar. El Tenerife le firmó por dos años, a préstamo del Azaam y tal vez sin poner todo de su parte para que se adaptara. Da la sensación de que pronto se olvidaron de que era Chilunda su gran apuesta. El que querían que fuese el nuevo Bryan o el nuevo Lozano. Un futbolista que llegase sin apenas costar nada y se diese la campanada. Pero en la historia de esta decepción hay también una historia humana. La del futbolista impotente y triste por no haber dado más y al que nunca ayudaron lo suficiente. A Serrano, la apuesta le salió rana.


Coniglio y tres más



  • El Tenerife sigue imbuido en el proceso de reforma que inició su nuevo director deportivo, Víctor Moreno, en el mismo momento de tomar posesión de su cargo. El profesional conquense habló de "reajustes" para referirse a una remodelación muy considerable, que comprenderá casi una decena de movimientos.

    En el capítulo de altas, el italoargentino Coniglio está muy cerca de convertirse en el primer refuerzo invernal de los blanquiazules. Procede del Lanús, aunque su pase corresponde a Huracán. Paliar la falta de gol es una de las principales premisas para Moreno en esta reestructuración del equipo, al que también busca un mediapunta. Además, urgen refuerzos en defensa y la necesidad de cubrir la vacante que deja Bryan Acosta, traspasado al Dallas por menos de tres millones de euros.

    El hondureño estuvo el pasado viernes en el Heliodoro para seguir las evoluciones de sus compañeros en el Tenerife-Elche, pero ya Oltra no pudo contar con él. Tampoco con Aveldaño, que deja la entidad con rumbo Chile. Se ha comprometido con el Universidad de aquel país, después de descartar su continuidad en España, donde le quería un Segunda B como el Atlético Baleares.

    La lista de bajas se completará con las de Tayron y Héctor Hernández, si es que encuentran algún equipo que satisfaga sus pretensiones. El club ya les ha comunicado que, si deciden quedarse, probablemente no tengan minutos a las órdenes de Oltra. Ya fue una señal que ninguno de los dos fue requerido por el entrenador ni tan siquiera como revulsivo en el último envite en casa. En el caso de Tayron, tiene pretendientes de postín en el extranjero, pero cuenta con un año más de contrato con el representativo y el acuerdo para su salida no se presume fácil.

    En total, el Tenerife aspira a hacer cuatro fichajes y a que haya cinco bajas. En cuanto a la de Chilunda, los jerarcas blanquiazules ayudarán a su representante, Rayco García, en la siempre difícil misión de encontrarle destino a un futbolista que apenas ha tenido chance para mostrar su valía en las filas del representativo


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