11 de junio de 2018
11.06.2018

El instante mínimo de la victoria

Tissot y Swisstiming, empresa que certificó los récords de Miguel Indurain, Michael Phelps o Usain Bolt, es la encargada de la 'foto-finish' de los Juegos Olímpicos y de cronometrar más de 500 eventos deportivos cada año

10.06.2018 | 23:35
Marcel Kittel y Edvard Boasson Hagen cruzan la meta en la llegada más apretada de la historia del ciclismo profesional.

La distancia hasta alcanzar el éxito es minúscula, puede que tan sólo 3 diezmilésimas de segundo, la que separó al alemán Marcel Kittel y al noruego Edvard Boasson Hagen en la séptima etapa del Tour de Francia de 2017 y que sólo pudo apreciarse en la foto-finish, el instante mínimo de la victoria.

En el corazón del macizo del Jura, en el norte de los Alpes, el invierno es eterno y cubre con su manto verde las praderas en las que pacen las vacas. Una imagen de contrastes para el viajero si la compara con las moles fabriles de las marcas relojeras de lujo, como Tag Heuer, Longines, Audemars Piguet o Tissot, afincadas en esas mismas lomas.

"Nosotros teníamos claro que Kittel era el ganador. No había duda alguna", apunta un responsable de Swisstiming, la empresa cronometradora de los récords mundiales y olímpicos, de los triunfos de Miguel Indurain, Michael Phelps o Usain Bolt en la ruta, la piscina o el estadio olímpico, también de la foto-finish.

A Kittel y Hagen les separó medio suspiro, un problema menor para las tres cámaras de la imaginaria línea de meta, 10.000 fotogramas por segundo, 2.048 píxeles para sacar de dudas a los comisarios del Tour de Francia, según relata el mismo directivo en una visita organizada por Tissot, cronometradora de la ronda francesa y de La Vuelta.

Cada bici del Tour de Francia está equipada con unos transmisores llamados transpondedores, que, en cuestión de milésimas, permiten volcar las clasificaciones en los monitores de los comentaristas de radio y televisión de la tribuna de prensa, en internet y en los marcadores de las pantallas gigantes.

Detrás de esa maquinaria para las dos grandes vueltas del ciclismo mundial, para los Juegos Olímpicos, Campeonatos de Europa y del Mundo están cerca de 480 trabajadores en las oficinas de Suiza y Alemania. Estos cronometran más de 500 eventos al año y el material que movilizan en un año olímpico cubriría 1,2 millones de kilómetros, el equivalente a dar 22 veces la vuelta a la Tierra.

El origen del tiempo

La historia de Tissot, una empresa de origen familiar fundada por Charles Felicien Tissot, arranca en Le Locle (Suiza) en 1853. De ese valle no se ha movido hasta convertirse en la mayor marca de relojería suiza tradicional en cuanto a volumen, con 4 millones de ejemplares vendidos al año, y con 14.000 puntos de venta y 350 boutiques en los cinco continentes.

Tissot vende sus relojes en más de 160 países de todo el mundo y es miembro del mayor grupo mundial de distribución y fabricación de relojes, Swatch Group. Cronometrador oficial y socio de deportes como el baloncesto, los deportes de motor, el rubgy y el ciclismo, se introdujo en el cronometraje deportivo en 1938.

Actualmente, el panel de clientes con los que colabora o es cronometrador oficial abarca desde la NBA y la FIBA, el Tour de Francia, la París-Niza, la Flecha Valona, La Vuelta a España y el Mundial de ciclismo, el Mundial de MotoGP, el torneo de las Seis Naciones de rugby y los Mundiales de Esgrima y Hockey sobre Hielo, entre otros.

Además, ha prestado servicios de cronometraje en algunos de los eventos deportivos multidisciplinares más importantes del mundo, caso de las Universiadas de verano e invierno en 2013, los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en 2007 y los Juegos Asiáticos en 1998, 2002, 2006, 2014 y 2018.

Y también ha asociado su imagen a embajadores como la estrella francesa de la NBA Tony Parker o los pilotos españoles de MotoGP Marc Márquez y Jorge Lorenzo, y produce los relojes oficiales y las ediciones especiales del Tour, La Vuelta, los equipos más importantes de la NBA y el Mundial de MotoGP.

Todo ello sin perder la esencia familiar que alumbró los orígenes de esta marca, los orígenes de la cuenta del tiempo. En medio de la visita irrumpe el presidente de Tissot, François Thiebaud, que este año ha dado varias vueltas al cuentakilómetros de su maleta para cumplir con sus compromisos empresariales. "¿Hasta cuándo cronometraremos la Vuelta? Hasta 2020, pero seguro que seguiremos más", responde sin dudarlo este abogado y empresario francés.

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