15 de abril de 2018
15.04.2018
Fútbol CD Tenerife

A las puertas de la remontada

El Tenerife paga su flagrante falta de intensidad en una primera parte ruinosa y se queda a un solo gol en su estéril intento por voltear el partido. Duro golpe para los de Etxeberria, que pudieron dormir sextos

15.04.2018 | 03:38
A las puertas de la remontada

Tayron fue el último descarte

  • Tal y como informó la opinión en su edición de ayer, el grancanario Tayron del Pino fue el último descarte en la convocatoria blanquiazul. Etxeberria había desplazado a un total de 19 efectivos por si surgía algún percance en la concentración de los tinerfeñistas en León, como así ocurrió. El ex de Las Palmas y Huesca se lesionó en el último entrenamiento en tierras peninsulares. Por un motivo o por otro, el isleño sigue sin hallar continuidad en los esquemas insulares. M. D.

Un fiasco en León. El Tenerife, que pudo dormir sexto, arruinó una ocasión de oro para acercarse a su objetivo y cedió tres puntos cruciales ante un rival asequible. Le ganó la Cultural gracias a un primer episodio ruinoso de los blanquiazules, que fueron más vulnerables que nunca desde la llegada de Etxeberria. Llevaban tres partidos completos sin encajar y anoche les hicieron tres dianas en 37 minutos. Un muro difícil de franquear, pero que estuvieron a punto de llevarse por delante.

Irreconocible y falto de intensidad, el Tenerife enfiló la contienda como si no le fuera la vida en ella. Había advertido Etxeberria de la necesidad de demostrar que el equipo se jugaba mucho más la Cultural, pero fueron los leoneses quienes plantearon el partido como la finalísima que era. Mucho más coherentes y acertados en el juego, los locales desarbolaron al representativo en los 45 minutos iniciales.

Ya el comienzo del envite fue un anticipo de la que se le venía encima al Tenerife. Un buen centro estuvo a punto de rematarlo entre los tres palos el culturalista Rodri (1'), si bien su balón al segundo palo se marchó desviado. Fue un aviso. Un rato después, un error grave de Dani Hernández abría de par en par las puertas del triunfo al conjunto peninsular, que rentabilizó la pifia a precio de oro. Se había cumplido el primer cuarto de hora cuando la equivocación inexplicable del portero convirtió en gol un centro inofensivo de Mario Ortiz (15'). El problema es que no acabaría ahí la ceremonia del desconcierto.

En medio de una pájara de dimensiones mayúsculas, los errores groseros del Tenerife se sucedían en cadena. Así, no tardó mucho tiempo en producirse otro más de Alberto, que se duerme en los laureles lo mismo que la defensa. De este modo se dejaría rematar casi solo a Señé, que hizo el 2-0 casi sin pestañear. En menos de media hora, el partido parecía resuelto y el Tenerife, desaparecido. Solo llegaban las opciones de remontar en acciones aisladas, como una que estuvo cerca de materializar Malbasic, que llevó (literalmente) su pie a la madera cuando lo más fácil parecía embocar.

También pudo marcar Jorge Sáenz, en un remate de cabeza; y otra vez Malbasic. Pero quien anotó de nuevo fue la Cultural. Bastante elocuente es que lo hiciera su lateral izquierdo (disfrazado de Maradona por unos minutos) hasta firmar un jugadón propio de un súper clase. De manera inesperada se marchó de la marca de Jorge y rompió la cintura de Carlos Ruiz en tan solo un palmo de terreno. Lo siguiente, el remate, lo ejecutó también a la perfección. Era el 3-0.

Con un panorama desolador y su margen de maniobra casi reducido a la mínima expresión, el Tenerife ya solo podía mejorar. De hecho, iba a hacerlo pronto y con señales para la esperanza. Por ejemplo, un tanto antes del intermedio que se fabricó Álex Mula, cuyo potente disparo acabó en la red y llevando los tembliques al lado local.

Otra historia

Un partido nuevo comenzó tras el intermedio tras la presumible reprimenda de Etxeberria en la caseta y los cambios que vendrían a continuación. Salió el Tenerife con una marcha más, lo cual amedrentó a una Cultu repleta de temores. Incluso antes de que empezara el carrusel de permutas, arribó con frecuencia el representativo a los dominios de Palatsí. Hasta hacer del partido un monólogo.

No obstante, el afán blanquiazul por remontar se quedó tan solo en un buen intento. Y eso que los isleños hicieron lo más difícil, llevar al marcador un segundo gol que pareció un aviso de que luego vendrían más. Lo firmó Casadesús (primer hombre de refresco), en un parabólico disparo a larga distancia que propició una salida en falso del portero anfitrión. Síntoma de los nervios locales, el arquero salió a por uvas y el balón acabó en su arco.

El caso es que el tanto del balear arrinconó a los leoneses en torno a su propia portería y dejó la impresión de que el final de la remontada sería solo una cuestión de tiempo. La incorporación al juego de Juan Carlos Real dio oxígeno a los blanquiazules, que jugaron a placer por largo rato. Fundida, la Cultural se limitó a perder tiempo y a resguardar su renta. Lo logró porque al Tenerife le pudo la pasión. Si al comienzo le faltó intensidad, en los minutos finales le faltó cabeza. Y también que su opción más clara (a cargo de Malbasic) hallara mejor destino que la madera.

Volcado ante el marco rival, el representativo nadó cien mares hasta morir en la orilla. La derrota es durísima pero también una lección para el futuro. No se puede pretender un triunfo desde la intensidad nula del acto inicial. Ni se puede soñar con el play off si a los partidos como el de ayer se entra caminando. Ahora bien, si toma buena nota de lo acontecido en León y ya esta actitud no se repite, entonces sí, puede que aún haya tiempo. Con siete jornadas para el final y la sexta plaza ahora más lejos, el margen para fallar se recorta. Es el castigo a la indolencia.

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