13 de abril de 2018
13.04.2018

Cuando ser padre lo complica todo

12.04.2018 | 23:56

Con los 40 a la vuelta de la esquina Yurismel, Romina ya han pensado en su futuro... y tienen descendencia. Y esa presencia de un niño lo complica todo cuando de seguir jugando se trata. Por disponibilidad de tiempo y, en las féminas, por la necesidad de un esfuerzo añadido tras el embarazo. Quien mejor lo ha llevado es Horta, que aún así reconoce que su esposa y sus dos hijos le "tiran mucho"... y también le condicionan. "Antes dormía más tiempo y ahora la siesta ya no existe", explica el portero, que más de una vez ha tenido que "dejar de ir a entrenar para llevar a los chicos al médico". Romina, por su parte, se ha repuesto de una gestación con la que su "idea era ser mamá y quizá dejarlo". "Pero llegó una oferta de Francia y vi que estaba de nuevo a buen nivel, al menos no a un peor nivel, por lo que decidí alargarlo un poquito más". Prórroga particular que le ha conllevado "mucho más esfuerzo". "Con los años necesitas más tiempo de recuperación del que a veces ya no dispones? Los horarios cambian, te tienes que despertar más temprano, no puedes dormir una siesta?", se explica.

Pero quien mejor expresa el sentimiento y las consecuencias de ser madre deportista es Natalia. En su caso, con dos vástagos y toda su "familia está en Ucrania". "Es muy difícil compaginar el trabajo y la vida familiar. Tengo que madrugar, llevar al Yuriy a la guarde, a Anna al colegio, entrenar dos veces al día, hacer la comida, limpiar, recoger a los niños... Es un corre-corre constante y por la noche lo único que quiero es coger la cama y descansar", comenta a modo de resumen diario. Rutina en la que al menos cuenta con "la gran ayuda de amigos" y la de su marido, "Sin él no podría conseguir lo que tengo. Siempre está dispuesto a quedarse con los niños para yo poder recuperarme", dice. Para Kvas ser madre llevó aparejada una dificultad extra. "En el primer embarazo subí 30 kilos y en el segundo 40", revela. Un lastre para una deportista. "Tuve que sudar mucho para bajar ese peso y recuperar la forma", comenta sobre una fuerza de voluntad clave también para que por su cabeza no pasara el "dejar de jugar", sobre todo, porque "cuando te gusta mucho lo que haces los niños no son obstáculo sino un reto más". Y es que para Kvas "siendo madre todo se toma con otra filosofía". "Cuando veo a una compañera llorando porque no aprobó el examen le digo: 'Eso son tonterías; cuando seas madre ya verás lo que es de verdad sentir miedo y tener problemas'" expresa.

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