18 de febrero de 2018
18.02.2018
Fútbol CD Tenerife
Alcorcón 11CD Tenerife
 

El Tenerife deja un regusto amargo

La primera salida de Etxeberria se salda con un empate en Alcorcón que anula la euforia tras la goleada al Córdoba

18.02.2018 | 02:15
El Tenerife deja un regusto amargo

La distinción entre pesimistas y optimistas puede explicarse con la teoría del vaso. Dice esta que en un recipiente que contuviera la mitad del líquido posible será un optimista quien lo vea medio lleno y pesimista quien apunte a que está medio vacío. El empate con el que regresa el CD Tenerife de Alcorcón puede explicarse conforme los dos puntos de vista: para unos gana recorrido la serie positiva de la mano del nuevo entrenador. Para otros es una oportunidad perdida tras desperdiciar una ventaja -inesperada y valor de tres puntos- recién empezado el partido. La realidad, más objetiva, es que este Tenerife invernal no está para mucho más que lo visto ayer. Quienes echaban cuentas de ricos tras la goleada el Córdoba andarán, ahora, revisando números y objetivos. La teoría del campamento base vuelve a revelarse como única verdad.

Etxeberria hizo cuatro cambios respecto del once que alineó en su debut frente al Córdoba. Obligados por lesión los de Camille y Milla y por decisión técnica los de Malbasic y Cámara, al que no hizo jugar a pie cambiado para confiar el Iñaki. Las variaciones fueron solo de protagonistas, la propuesta de juego, la misma. El Tenerife volvió a renunciar al balón como primera opción y fio su éxito a la capacidad defensiva, esperando las salidas en velocidad que tanto fruto le dieron la semana anterior.

Por el camino se encontró, como para fortalecer la estrategia de su entrenador, con un penelti tan claro como ingenuo. Andaba el partido desperezándose cuando un empujón de David Fernández sobre Juan Villar llevó la pelota a los once metros. Eligió Longo el lanzamiento, no dudó, y lo colocó a la derecha de Casto. El 1-0 no hacía justicia por lo temprano del tanto, pero dio un aire de confianza al representativo. Durante un rato tiró la presión a tres cuartos de campo (con Alberto tratando de tapar el pase de salida de Errasti) y se guardó de las apariciones de Jonathan Pereira, siempre en el 'remumbio' buscando un balón si dueño. Pero un tiro envenenado de Sangalli al que respondió con una acción espléndida Dani Hernández bajó al Tenerife a la realidad de la temporada. A poco que los alfareros encontraron sentido a las asociaciones que proponían Kadir o Álvaro Peña llegó el enrojecimiento de los blanquiazules. Desapareció la capacidad para hacer grande el campo defensivo, mejoró la fuidez del grupo de Julio Velázquez y comenzó un goteo de presencias por la calle del diez que llevó el resultado a un alambre.

El siguiente aviso de peligro (27') lo puso Mateo García tras un servicio de Sangalli. Venía la jugada de un mal pase de Aitor Sanz en campo de ataque. La contra pudo tener peor consecuencia si el donostiarra hubiera optado por encarar a Dani, pero decidió abrir al argentino, que se encontró con el acierto de Dani Hernández. Entongado en su mitad del rectángulo, el representativo andaba ya como pollo sin cabeza. No ganaba un rechace, no tapaba los pases filtrados entre líneas y, menos aún, negaba las llegadas por la bandas. En una de ellas terminó la pelota dividida entre Mateo García y Luis Pérez, y le agarró lo suficiente el lateral para hacer penalti, 'penaltito', pero penalti. Álvaro Peña engañó a Dani Hernández e hizo justicia de los méritos locales. Con 15 minutos por jugarse, vuelta a empezar.

O más de lo mismo, porque el Tenerife fue incapaz de alterar el desarrollo de la trama. Dani no se vio obligado a intervenir de nuevo, aunque dos caídas más del Alcorcón en el área (con remates por fuera de Sangalli y Kadir) recordaron quién mandaba. La estadística de posesión siempre es relativa en el fútbol, pero, por esta vez, describe lo que hizo cada uno: 75% el Alcorcón por 25% el Tenerife.

La segunda parte no dio para mucho más, salvo un tramo frenético en el que se mezclaron las ocasiones del rival (Pereira en el 51 y 57, Mateo García en el 62, Kadir en el 65?) con una de Villar (60') que tampoco vio palos. El Tenerife ganó presencia, pero cuando puso el balón cerca de Casto se topó con la torpeza de Longo para controlar y definir. A primer remate es tan bueno como flojo cuando hay que parar o recortar. Ayer tuvo tres oportunidades de enmendar ese perfil, pero en todas le pillaron la vez.

Los cambios de Etxeberria, por lo demás, merecerían una reflexión hiriente sobre quienes llevaron al cadalso a Martí por su gestión de los relevos, pero igual de ventajista fueron aquellas lecturas como sería, hoy, no conceder a su sucesor una dosis de comprensión si no se quiere ver al técnico como un enemigo de la causa propia. El fútbol es, guste más o menos y sobre todo, más cosa de 22 y un árbitro que del resto de actores y la claque.

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