04 de febrero de 2018
04.02.2018
Fútbol CD Tenerife
Granada CF 21CD Tenerife
 

Dos golazos tumban al Tenerife

Un par de minutos de inspiración bastan al Granada para liquidar al representativo, que suma cuatro semanas seguidas sin ganar

04.02.2018 | 00:21
Aitor Sanz, a la derecha, en una acción del partido de ayer.

La inspiración del Granada tumbó al Tenerife -y muy posiblemente a su entrenador- en otro partido aciago y triste para los blanquiazules. Lo afrontaron con determinación e intensidad, pero se los llevó por delante la horrenda tendencia y la dinámica decadente en la que andan inmersos. Todo les sale mal. Y cuando los contrarios están acertados, como ayer, la combinación resulta diabólica. Salió trasquilado el representativo, obligado a olvidarse del sueño de ascender y a partir de ahora centrado en un objetivo impensado para un proyecto así: la salvación, que ahora hasta la permanencia quema.

Martí apostó por el once esperado, con Malbasic y Casadesús como principales referencias ofensivas. Además, abogó por fortalecer la sala de máquinas con hasta cuatro centrocampistas (Milla, Alberto, Aitor Sanz y Bryan Acosta). Atrás, tuvo que recomponer media defensa y eligió a Carlos Ruiz e Iñaki como recambios para los sancionados Jorge y Camille.

El duelo comenzó con el guion esperado, con el Granada mandón y con mayor posesión del cuero. Las opciones del Tenerife eran al contragolpe, como el que permitió a Malbasic servir a un voraz Luis Milla (4') para un fuerte chut que se marchó fuera por poco. El cuadro de Oltra buscaba aproximarse a la versión reluciente que había ofrecido casi siempre en Los Cármenes, donde sus guarismos eran notables; pero le costaba ante la alta intensidad y el orden que mostraba el representativo, muy aseado con los compases iniciales.

Poco a poco fueron mejorando sus prestaciones los foráneos, que hasta forzaron la primera amarilla para los locales (Saunier) y empezaron a acercarse con frecuencia a la portería de Varas. Poco después, el árbitro invalidó por un dudoso fuera de juego una buena opción para Malbasic, que estaba más bullicioso que de costumbre. No obstante, el primer varapalo para el Tenerife iba a llegar muy pronto.

Como en Lorca, en Sevilla, en Gijón y tantas otras veces en sus desplazamientos de esta temporada, el cuadro canario encajaría su primer gol antes de la primera media hora. Fue en una genialidad de Darwin Machis, que colocó el balón adonde no podía llegar Dani en una parábola increíble. Y a continuación, otra. Sin margen para la reacción blanquiazul, un tiro desde 40 metros de Peña se marchó al fondo de las mallas para resolver definitivamente la papeleta para los andaluces.

Era demasiado castigo para un Tenerife que ya no se levantaría. Un par de zarpazos consecutivos le llevaron a la lona y le abocaron a asumir riesgos. En la acera contraria, el Granada se halló más cómodo que nunca y activó el modo ciclón. Era difícil parar a los de Oltra, con dos puñales por banda (Machis y Pedro) ante la flojera blanquiazul por ambos costados. De esta guisa pudo llegar el tercero antes del descanso, en una genial combinación Peña-Machis que desbarató Dani.

A la desesperada, Martí optó por un doble cambio en busca de una mejoría urgente. Pero no bastó la inclusión de Villar y Suso en el once de la segunda parte. El Tenerife siguió mostrándose como un equipo ordenado, pero sin pegada. Aunque Villar marcó y el Granada se quedó con uno menos, el déficit de ocasiones le condenó a un resultado justo, forjado en la mayor eficacia e inspiración locales.

La situación es dramática. Con el ascenso tan lejos que parece una quimera, peligra hasta la permanencia. Y Martí ya no tiene crédito. Este Tenerife no le gana a nadie.

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