28 de enero de 2018
28.01.2018
Judo

Los sueños de la 'Miss Judoca'

La tinerfeña Alejandra Rodríguez, que representará a la Isla en el concurso de Miss España, se prepara en el Dojo Kimura Tenerife Team

28.01.2018 | 23:53
Los sueños de la 'Miss Judoca'

Alejandra Rodríguez Martín (Santa Cruz de Tenerife, 1996) representará a Tenerife en el concurso de Miss España el próximo mes de septiembre en Cádiz. Llegó al mundo de las pasarelas casi de casualidad porque su verdadera vocación es ser policía. Pero además de por su belleza y simpatía, Ale es conocida por ser una excelente judoca, integrante del Dojo Kimura Tenerife Team. De hecho, el deporte es parte importante en su vida desde bien pequeña.

Alejandra Rodríguez reconoce que "desde pequeñita siempre he hecho deporte, porque mi padre siempre me ha aconsejado. Siempre me han gustado los 'otros' deportes y no el fútbol ni el baloncesto. Hice siete años de natación en el CN Teneteide, sobre todo pruebas de velocidad como 50 y 100 libres; luego, a los 12 años llego al judo porque mi padre es primo de mi maestro. Estuve cinco años, pero entonces suspendí una asignatura y mi padre me dijo que se acababa hasta que no aprobara. Luego, también hice tiro con arco y estuve otros cinco años. Cuando acabé bachillerato retomé el judo y desde hace tres años lo llevo practicando. Ahora mi objetivo es lograr el cinturón negro".

Su relación con el arte marcial creado por Jigoro Kano es muy estrecha. De hecho, afirma que le aporta muchos beneficios en su vida diaria. "Me aporta educación, respeto. Somos una familia más. Por ejemplo, los cinturones negro del club se ponen con nosotros a enseñarnos sin ningún tipo de problemas. Además, cualquier deporte es salud. También ayuda mucho contra el stress. A lo mejor llegas después de un día estresante, pero no vienes a pagarlo con nadie. Todo lo contrario, dejas todo fuera porque tienes que concentrarte en el entrenamiento, en las llaves, en las caídas... Acabas y has dejado atrás cualquier problema. En la natación, la mente puede estar más libre mientras que en el judo tienes que estar siempre muy concentrado porque puedes causarte un daño a ti mismo o a un compañero, o te lo pueden hacer a ti", afirma.

El judo, como deporte olímpico, tiene un apartado competitivo, algo que desconsuela a la joven chicharrera, que a la vez es consciente de los sacrificios que exige. Si por Alejandra fuera, ella competiría "porque creo que soy una 'guerrera' pero ahora mismo no me veo capaz. Para poder competir no son suficientes dos horas a la semana, se necesitan más horas. Ahora mismo yo voy al gimnasio entre unas dos horas o dos horas y media diarias de gimnasio de lunes a viernes más las dos horas de judo. Para los combates necesitaría todo ese tiempo y, a lo mejor un poco más, solo para el judo".

Su historia con los concursos de belleza tiene que ver con la casualidad y con las redes sociales. Ale explica que todo se inicio cuando "en Facebook vieron mis fotos y un chico contactó conmigo para decirme que iba a hacer una gala y que si me apuntaba. Y si ganabas podías ir a Miss Grand Tenerife, que es un título de menor importancia que Miss Tenerife. A mi, la verdad, es que me importaba bien poco ganar o no ganar. Me apatecía la experiencia, fui y quedé segunda finalista. Pensé: qué bien, sigo con mi vida. Pero el chico me dijo que le había gustado y pese a no ganar que me presentara a Miss Grand Tenerife. Lo hice y quedé primera finalista. Y ahora sí me dije: Ya está. Y me llamaron para ir a Miss España y les dije que no".

Pero la historia no quedó ahí, sino que vivió nuevos capítulos: "Yo estoy con un diseñador y fui a una gala en la que ni siquiera fui finalista. Y me dijeron que me presentara a Miss Tenerife y volví a decir que no porque pensé: yo soy muy sencilla, qué hago yo con todas esas chicas... Pero al final me decidí. Y gané. No me lo esperaba y fue una experiencia muy bonita. Fuimos cinco días a un hotel para convivir todas las candidatas, pasar diversas pruebas y me permitió conocer a mucha gente".

El desarrollo de un concurso como los que ya ha vivido Alejandra o como el que va a desarrollarse en Cádiz exige mucho a las chicas. Hay mucho de apariencia en el exterior, pero también mucho en la trastienda, en lo que no se ve. Alejandra Rodríguez explica que "tenemos que hacer pruebas físicas como correr, hacer abdominales, montar en bici, hacer un circuito. Ahí no tengo problema. También tienes que tener un proyecto social, que siempre sirve de ayuda para pasar a la siguiente fase. Haces también pruebas de desfilar, de top model. En el certamen hay 53 chicas y luego eligen a 20 o a 10, y luego a las cinco finalistas. En Miss Tenerife quedé segunda en las pruebas deportivas, pero gané porque el jurado decidió que en conjunto era mejor que las otras chicas. El jurado te vigila cómo comes, cómo te comportas, cómo eres con las compañeras... Pasas una entrevista y luego te hacen pruebas. No puedes decir que hablas japonés, por ejemplo, sin hacerlo, porque probablemente te hagan hablar japonés. No puedes mentirles".

De todo lo vivido, Ale se queda, más que con haber ganado o no, con las sensaciones, con el aprendizaje y con la oportunidad de conocer a personas y situaciones nuevas. Y está muy contenta por un apartado en concreto: por cómo la conocen ya en es mundillo. "A mi me llaman la judoca. Dicen 'por ahí viene la judoca'... Y a mí me llena de orgullo. Mucha gente me ha dicho que antes de conocerme creía que era antipática y distante y luego al conocerme se han quedado sorprendidas de lo sencilla que soy. Eso es lo que me gusta del judo y de mis compañeros. Para ellos no soy Miss Tenerife sino Ale, una más. Y me machacan sin problema. Me he ido a mi casa con algún que otro pequeño moratón, pero siendo la persona más feliz del mundo", revela.

Una de las cosas que quiere mejorar es el controlar los nervios porque confiesa que "no es lo mismo estar en un tatami que en una pasarela". "En el judo estoy muy segura porque este es mi terreno, lo domino. En una gala es todo desconocido, estás fuera de tu zona de confort. Y, además, no está en tu mano el resultado. Tu has hecho todo lo que has podido, pero no sabes si eso le va a gustar al jurado o si hay otras candidatas mejores que tu. Además, todo es muy subjetivo. Te puedes caer y ganar. No todo es belleza, también es educación, saber comportarse... Hay chicas que a lo mejor son preciosas, pero no saben estar o son maleducadas. Yo estoy bien conmigo mismo, no necesito ganar o perder peso gracias al deporte. Lo que si puede conmigo son los nervios. Lo paso mal, sobre todo por si se produce una caída", dice.

Incluso, ha conseguido convencer a su familia, que veía lo de los concursos de belleza no con buenos ojos. "Mi familia no me apoyó mucho al principio. Mi madre sí que iba conmigo, pero mi padre, por su trabajo, no pudo venir nunca y la primera vez que vino fue cuando gané el título de Miss Tenerife. Mis padres vieron que la organización es seria, que tiene las cosas muy claras y por eso me han dejado seguir. También mi hermana mayor, Saray, que siempre me decía de pequeñita 'con las piernas que tienes vas a ser una Miss', comenta con una sonrisa.

Más allá de lo que pueda depararle el concurso de Miss España, la representante de Tenerife tiene las cosas muy claras con respecto a su futuro. Así, le brillan los ojos cuando confiesa que "desde niña tengo claro que quiero ser policía. Estoy estudiando en la Academia y también quiero hacer tiro olímpico. Uno, porque siempre me ha gustado, y otro, porque me va a favorecer para las pruebas que debo pasar". Y entiende que el judo le va a ayudar mucho. Porque ella misma es el ejemplo de las bondades de este deporte. De hecho, lo recomienda a todo el mundo, sobre a todo a los más pequeños porque "ese niño o niña podrá estar muy centrado. Aprendes una educación, a estar con compañeros que en un momento puede ser tu rival. Aprendes que debes cuidar a esa persona y que ella va a cuidar de ti".

El judo es un deporte, además, en el que el contacto es evidente. Pero eso no hecha para atrás a Miss Tenerife. "Claro que se me han caído encima, me he quedado sin respiración, me he roto un pequeño el labio, pero el judo es muy seguro. Desde el principio te enseñan valores". Además, defiende que "a nosotros nos gustan no solo los deportes típicos, sino defendernos. Creo que los canarios somos un poco volcánicos, como el Teide".

Finalmente, Alejandra Rodríguez solo tiene palabras de agradecimiento y reconocimiento para su maestro y sus compañeros con los que comparte entrenamientos dos veces por semana en el Pabellón Quico Cabrera de Santa Cruz de Tenerife. "Mi maestro es como de mi familia. En realidad, todos los compañeros en el club somos una familia. Mi maestro es noble, duro pero para enseñarte bien. Te trata sin distinciones, ya seas chico o chica, joven o mayor. No hace distinciones. Si alguien pesa 20 o 30 kilos más que otro le enseña cómo debe actuar dentro de lo que es el judo como arte marcial. No por ser una chica te va a tratar de una forma especial. Al contrario. Y eso me encanta. No tengo miedo en hacer llaves con ninguno de mis compañeros, porque sé cómo debo actuar y cómo debo caer. Estoy acostumbrada a que te den algún golpe y también darlo, pero siempre con control, controlando la situación", revela.

Javier Rodríguez: "Ale es una alumna magnífica"

Javier Rodríguez es el hombre que ha modelado a Alejandra como judoca. Con muchos años de experiencia a sus espaldas, el maestro del Dojo Kimura define a su pupila con una sonrisa en su rostro. "Como alumna es todo voluntad y tesón, ganas de superación. Además, sabe transmitir su ánimo a todo el colectivo. Es una alumna magnífica", indica. Ale se definió a sí misma como volcánica, a lo que su maestro complementa con "explosiva diría yo. En su interior es bastante competitiva, pero el judo de competición exige muchos sacrificios. Yo la he frenado en ese sentido".

El judo aporta beneficios tanto a una reina de la belleza como a un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a un niño o a un jubilado, como se puede comprobar en el pabellón santacrucero. "Al judo se le conoce como el ajedrez de las artes marciales porque no es un trabajo únicamente de psicomotricidad, sino que se trabaja la lateralidad porque se utilizan los dos hemisferios del cerebro. Se canaliza la agresividad innata que todos tenemos y, además, es un magnífico método de defensa personal. Tiene todos los beneficios de un deporte, además de inculcar la disciplina de un arte marcial", dice. Y lo corrobora con un ejemplo práctico. "Cuando nosotros llegamos a la sala y cerramos la puerta nos metemos en un universo aparte durante una hora. Estamos metidos aquí, siguiendo mis indicaciones y disfrutando de todos los beneficios que produce el judo. Cuando sales de la ducha puedo asegurar que son otras personas", comenta Javier Rodríguez.

El cinturón negro que luce le da una perspectiva complementada con los años de ejercicio y docencia. Hoy en día, ver a niñas o mujeres practicando artes marciales no es para nada extraño. De hecho, Alejandra es un buen ejemplo. En torno a un 40% de los alumnos que tiene Javier Rodríguez son féminas. "La mujer siempre ha estado en el deporte. Yo no diría la incorporación de la mujer sino el incremento de practicantes en los diferentes deportes. Yo siempre he entrenado con niñas y mujeres y la verdad es que son magníficas alumnas, muy entregadas, muy disciplinadas...", indica.

Las artes marciales han deparado muchos éxitos al deporte del Archipiélago. Según el maestro tinerfeño "somos bastante explosivos y tenemos bastante orgullo, en el buen sentido. Hemos tenido y tenemos grandísimos equipos y deportistas en Tenerife y en toda Canarias en judo, karate, taekwondo y en muchas otras disciplinas. El canario tiene mucho amor propio y lo saca. Si ponemos un diez, a lo mejor tenemos un siete pero el otro tres lo ponemos por orgullo y por amor propio".

Finalmente, Javier Rodríguez cree que el judo va a ayudar mucho a Alejandra Rodríguez a cumplir su sueño de ser policía. "El judo lleva implícita la preparación física y la defensa personal, pero también la canalización de la agresividad. La respuesta en judo siempre es y debe ser proporcional y, por eso, nos adaptamos al sistema legal", asegura.

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