25 de enero de 2018
25.01.2018
Baloncesto
Iberostar Tenerife 9379 PAOK Salónica
 

Éxito en la eclosión de Allen

El interior húngaro completa el mejor partido como aurinegro para erigirse en la estrella del triunfo del Iberostar sobre el Paok

25.01.2018 | 04:08
Liga de Campeones. El Iberostar Tenerife se impone al PAOK Salónica
Éxito en la eclosión de Allen

El Iberostar Tenerife se mantiene firme en Europa. Sigue creciendo como equipo y demuestra fondo de banquillo. Si bien ha perdido a hombres por lesión (ayer no pudo actuar tampoco Davin White) en las últimas fechas, de igual manera los encuentros se convierten en oportunidades para los menos utilizados. En este escenario es probable que alguno explote y reivindique con argumentos válidos un mayor protagonismo en la rotación. Y esta vez ocurrió eso. Rosco Allen, negado y relegado a un papel que no merecía por su potencial desde el inicio de la temporada, dio el golpe sobre la mesa que necesitaba. Lo hizo delante de su afición y en un compromiso de verdad, nada complaciente.

El húngaro despojó por una vez de los principales galones a Ponitka y Tobey para confirmar que su apuesta este verano no fue fallida. Se erigió en el máximo anotador del envite y en el más eficiente (28 de valoración). Con lo que su contribución fue decisiva en la victoria de los suyos sobre un mejorado, con relación a la primera vuelta, Paok.

Se preveía un partido disputado e intenso desde el arranque y así fue. Defensas férreas por ambos bandos y jugadores comprometidos al máximo con sus causas. No en vano, ambos conjuntos luchaban por acercarse a objetivos claros. Los isleños buscaban la certificación de acabar como mínimo segundos y dar un paso más en la consolidación de su liderato. Mientras que los griegos perseguían asegurar una plaza en los octavos de final de la BCL.

El electrónico registró una gran igualdad en los dos primeros cuartos, especialmente en el primero, en el que los visitantes llegaron a mandar en momentos puntuales. Eso sí, no lograron acabar el primer acto en ventaja gracias a un final espectacular de los hombres de Katsikaris. Un soberbio tapón de Fran Vázquez devolvió el balón a los suyos para que su compañero Josh Akognon estrenara su cuenta anotadora como aurinegro con un canastón sobre la bocina. Antes de esa acción el cuadro canario trató de imponer su ritmo de juego, apretando atrás, pero sin terminar de alcanzar el nivel que se proponía.

Sus adversarios venían decididos a luchar cada jugada como si la vida les fuera en ello y se aplicaban con toda la dureza posible alrededor de su aro. Eso impedía que los de casa lanzaran con comodidad. De ahí lo erráticos que estos se mostraron en el tiro en el inicio del choque. En cualquier caso, el duelo transcurría sin excesivas preocupaciones para ellos y solo inquietaban las dos faltas personales que había cometido Tim Abromaitis antes de consumirse los primeros cuatro minutos.

El Paok pareció reanudar el partido con algo más de energía, manteniendo a raya a su rival hasta que un parcial de 9-1 les proporcionó una ventaja de siete puntos que les permitió jugar más sueltos (31-24). Y ya cuando el segundo cuarto llegaba a su fin, Akognon anotó su primer triple para ampliar la ventaja a 10 (46-36), si bien la réplica desde la línea de 6,75 de Katsivelis redujo la renta antes de que los protagonistas encararan el túnel de vestuarios.

Salió de nuevo a la pista el Iberostar decidido a poner tierra de por medio pero el Paok encontró en el tiro de tres su mejor aliado. Los bloqueos de los jugadores helenos funcionaban tan bien ahora como sus muñecas, especialmente las de Charalampopoulos y Goss, quienes conseguían así mantenerse en el partido.

Pero por ese entonces Rosco Allen ya había comenzado a engrasar su maquinaria y con una casta de tres devolvió la decena de puntos de ventaja al Iberostar Tenerife (67-57). Para aportar seis puntos más antes de que concluyera el acto y mantener esa tranquilizante renta de los suyos. Llegaba el momentode la verdad y Fotis Katsikaris quería evitar sobresaltos de última hora. Y logró que sus hombres salieran concentrados y con agresvidad a afrontar el último tramo del encuentro.

No por ello sentó al danés Mads Bonde, quien había entrado en cancha en los últimos instantes del cuarto anterior. El vinculado respondió a la confianza de su entrenador con arrojo y suya fue la primera canasta del acto definitivo. Beirán se coló entre los minutos de gloria del escandinavo y el festín de Allen para ayudar a que la brecha se abriera hasta los 16 puntos (87-71).

No significa esto que los compatriotas de Katsikaris y Vasileiadis, que tuvo que abandonar mediado el tercer acto el choque por molestias en un gemelo, hicieran dejación de funciones. Jackson y Charalampopoulos se unían a Goss en ataque con el fin de evitar lo que parecía ya irremediable, la victoria de los tinerfeños. Los de Ilias Papatheodorou hicieron un último intento por frenar a sus oponentes pero estos, lo suficientemente baqueteados en batallas de este tipo no lo permitieron. Mamadou Niang obtuvo su premio en forma de minutos, aunque no logró estrenar su casillero de puntos, lo mismo que Tim Abromaitis. El de Connecticut se vio perjudicado por las cuatro faltas que cometió en el escaso tiempo que se mantuvo en el parqué y fue la excepción de un equipo en el que el juego coral volvió a brillar para proporcionarles el décimo triunfo en esta fase inicial de la BCL.

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