23 de enero de 2018
23.01.2018
Fútbol CD Tenerife

El año de los horrores

Martí inicia la semana como entrenador, pero con el crédito reducido casi a cero y algunas señales de desidia dentro del vestuario

23.01.2018 | 11:40
El año de los horrores
El año de los horrores

Antes de empezar a trabajar, una reunión con los capitanes

  • El entrenador del representativo, José Luis Martí, quiso iniciar la primera sesión preparatoria de la semana con una reunión en la que participaron solo los cuatro capitanes. Por espacio de unos minutos, sobre el césped de El Mundialito se pudo ver dialogando al técnico balear con Suso Santana, Aitor Sanz, Vitolo y Carlos Ruiz. De todos ellos, solo los dos primeros participaron del duelo contra el Barça B. El mediocentro de Valleseco estuvo en el banquillo pero no tuvo minutos; y el central granadino ni fue convocado. Martí quiso explorar cuáles son las causas de la crisis, a juicio de sus futbolistas; y les pidió compromiso ante el venidero choque contra el Real Valladolid, que puede marcar su futuro y el de la institución. Una nueva derrota no solo precipitaría los acontecimientos y forzaría el cese del técnico insular; es que además pondría al Tenerife en una posición muy comprometida, reduciéndose todavía más el margen con los puestos de descenso. Por lo demás, el interés en los próximos entrenamientos se centra en el estado físico de los lesionados. Parece improbable que Martí pueda recuperar a tiempo a Samuele Longo, mientras Montañés sigue en el dique seco. El pasado domingo debutó Borja Llarena y esta semana es muy probable que lo haga Luis Milla. El centrocampista madrileño ha llegado con el Tenerife en plena decadencia. Hace dos días tuvo su primera toma de contacto con los que serán sus nuevos compañeros y la primera impresión que se llevó del rendimiento colectivo no pudo ser más deprimente. Ahora bien, está llamado a tener un papel protagonista y desde las altas esferas se ha querido que sea Martí el que le dé sus primeros minutos. Además, para las próximas horas se esperan más movimientos de la secretaría técnica. Se espera, como mínimo, un fichaje más. M. D.

José Luis Martí sigue al mando de las operaciones. Con su crédito más que cuestionado y tras vivir el pasado domingo su "peor día como entrenador", el profesional balear continúa a cargo del primer equipo. El presidente del club, Miguel Concepción, determinó su permanencia en el banquillo a pesar de los pésimos dígitos. El malestar de la directiva es evidente, pues los resultados no se corresponden con lo esperado. Por lo pronto, el conjunto blanquiazul ya acumula un déficit de seis puntos respecto de la primera vuelta, cuando venció a Zaragoza y Barça B. Cumplido el ecuador del campeonato, los guarismos contra ambos conjuntos han sido ruinosos (1-0 en La Romareda y 1-3 en el Heliodoro frente al filial culé).

Por qué. La principal pregunta que se hacen de puertas adentro tiene que ver con las causas de semejante debacle. Y no tienen claro por qué el equipo no rinde como les gustaría. Confeccionado para residir en los puestos altos de la clasificación, el representativo figura en la posición undécima a ocho puntos de la promoción y a 13 de los puestos del ascenso directo. Los blanquiazules han ganado siete de los 23 partidos ligueros disputados y su necesidad es acuciante, hasta el punto de que la distancia con la zona de emergencia se ha reducido a tan solo cinco puntos.

Sin alternativas. En el consejo de administración entienden que no hay ningún otro entrenador en el mercado que satisfaga plenamente las necesidades del equipo. O, dicho de otro modo, que ninguna de las soluciones que pudiera plantear la actual situación de crisis garantiza resultados inmediatos. Así que, de momento, prefieren seguir con Martí -al menos un partido más, el de este domingo contra el Real Valladolid- que arriesgarse a un cambio que no les convence. Los técnicos más apetecibles que había en el mercado (Abelardo, Luis García Plaza y más recientemente Javi Gracia) han encontrado acomodo en diversos destinos.

Las lesiones. Está siendo un curso desdichado en todos los ámbitos y escenarios. También en el capítulo médico, donde se dan situaciones tan sonrojantes como la de la semana pasada, cuando a Aveldaño se le diagnosticaron entre 14 y 21 días de baja. Y jugó el domingo. Pero el problema real está en el aluvión de lesiones musculares que han lastrado las opciones del representativo. Desde que comenzó la temporada, rara vez ha contado Martí con todos sus efectivos. Para colmo de males, la rehabilitación de Paco Montañés va con demora. Sin cumplirse los plazos previstos inicialmente, no reaparecerá esta semana, sino dentro de un mes.

Más infortunios. Ni los penaltis se le dan bien a los isleños. Si antes se quejaban porque no se los pitaban, ahora el problema es que no los materializan. El último marrado fue el de Aitor Sanz en la primera mitad del partido contra el filial culé, pero antes fallaron también Suso, Juan Carlos y Malbasic. Así, ya son cuatro las penas máximas desperdiciadas, con otros tantos lanzadores distintos. Pero en el club no preocupa tanto la mala suerte como sí algunos síntomas de descomposición. En Albacete hubo una riña que protagonizaron Suso y Casadesús, en la que intervino hasta Serrano. Al secretario técnico se le responsabiliza del marrón desde el vestuario. Y la atmósfera armoniosa que había el año pasado ha desaparecido casi por completo. La crisis es real.

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