22 de enero de 2018
22.01.2018
Fútbol CD Tenerife
CD Tenerife13BarcelonaB
 

Trastazo con posibles secuelas

El Tenerife pierde su primer partido en casa de la temporada y la continuidad de Martí en el banquillo se queda en el alero

22.01.2018 | 01:29
Partido CD Tenerife-Barcelona B
Instante en el que Carles Pérez se dispone a batir a Dani Hernández.

El CD Tenerife encajó su primera derrota en el Heliodoro, que también se convirtió en la segunda consecutiva. Con ello descontó una jornada más de un campeonato al que no termina de cogerle la medida y dio otro paso atrás en el camino hacia el objetivo que se marcó al principio de la temporada. Ayer sucumbió tras una primera parte para olvidar en la que el Barcelona B le dio un baño. Fue un equipo inoperante e inofensivo, que se convirtió en un, en esos primeros 45 minutos, en un pelele en manos de un rival cuya media de edad ayer era de poco más de 21 años. Esta derrota, tal y como se preveía, traerá consigo consecuencias, que seguramente estarán asociadas a la continuidad de José Luis Martí en su cargo.

Los jugadores blanquiazules comenzaron con mucho brío el choque. Seguramente espoleados antes de saltar al campo por su entrenador, quizás el que más se jugaba en este envite. El preparador balear puso en liza a todo su arsenal disponible, con varias novedades en el once. Raúl Cámara y Jorge Sáenz regresaban a la zaga, mientras que Casadesús y Malbasic volvían para formar la delantera. Los de casa trataron de amedrentar de inicio a sus adversarios aplicándose con la máxima intensidad en el arranque. De hecho, Suso fue el primero en buscar el gol a través de un obús que envió desde el vértice del área y que obligó a Ortolá a emplearse a fondo (3').

Sin embargo, todo eso quedó en un espejismo. Dos minutos después, el Barcelona B ponía la réplica por medio de Ruiz de Galarreta, quien disparaba, eso sí, mansamente a las manos de Dani Hernández. Fue la señal que necesitaba el filial blaugrana para terminar de creérselo. Porque los de Gerard López comenzaron a hacer lo que mejor saben, tocar y tocar. Y con ese juego brillantemente elaborado pillaron al Tenerife en una mala basculación de su defensa y encajó su primer tanto de la noche. Carles Pérez recibía en franquicia dentro del área y lograba batir entre las piernas a Dani Hernández.

El equipo isleño acusó el golpe. No supo (o no pudo) reaccionar a tiempo y cinco minutos después Choco Lozano encontraba una fuga por el centro y asistía con clase a Carles Pérez para que de nuevo superara al guardameta del cuadro chicharrero. El Tenerife había quedado claramente tocado tras este segundo batacazo. Pero pudo reengancharse al partido, primero, si Casadesús hubiera apuntado más a la izquierda en un cabezazo después de un córner (23'). Y un poco más tarde, de haber materializado Aitor Sanz un penalti más que discutido por presunta mano de Cucurella. Todo salía mal y el panorama pintaba peor. Pero antes del descanso, al Tenerife le aguardaba un nuevo revés, el tercer gol del joven, de 19 años, Carles Pérez, después de hacerle un roto a Camille y encontrar otra vez un hueco entre los pies de Dani.

Lógicamente, los silbidos desde la grada arrecieron, lo que aumentaba aún más los nervios de los del Heliodoro, muy desmoralizados e incapaces de construir ofensivas decentes. Lo mejor que le pudo pasar a los de Martí fue que el colegiado señalara el camino de los vestuarios. Y así se ponía fin a una primera parte desastrosa. Ya solo valía un milagro para que el Tenerife pudiera sumar algún punto en esta contienda.

Gerar López ordenó a los suyos retrasar sus líneas en la segunda mitad, con la idea de conservar su jugosa renta y amenazar a sus rivales al contragolpe. Así las cosas, los canarios pasaban a dominar completamente el encuentro. El caso es que el Barça B no está diseñado para defender y parecía evidente que no estaba muy cómodo en ese contexto. Casi por inercia, la escuadra insular atacaba y lo hacía, principalmente, por las bandas para que el balón terminara colgado en el área visitante. Superado el ecuador del segundo período solo un remate en semifallo de Casadesús (52') se presentaba como el único bagaje ofensivo de los blanquiazules.

El segundo equipo del FC Barcelona, al que los tres puntos le venían de perlas en su afán de lograr la permanencia, había renunciado totalmente al ataque en el tramo final, una decisión que en ocasiones entraña riesgo. Cierto es que la ventaja era amplia pero el Tenerife consiguió ponerse a dos goles con un cuarto de hora por delante cuando Jorge remató a la red un saque de esquina lanzado por Bryan Acosta. Pero pese a su insistencia sobre la meta contraria, el cuadro isleño no fue capaz de generar más ocasiones de verdadero peligro y el tiempo terminó de consumirse. La meta de luchar por el ascenso se aleja más de la cuenta y ya se empieza, incluso, a medir la distancia con los puestos de descenso.

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