22 de enero de 2018
22.01.2018
Baloncesto
Iberostar Tenerife 7759Movistar Estudiantes
 

A la Copa por la puerta grande

El Iberostar Tenerife logra una victoria laboriosa primero y solvente después que le mete por segunda temporada seguida en el torneo del KO

22.01.2018 | 23:39
Partido Iberostar Tenerife-Movistar Estudiantes (77-59)
A la Copa por la puerta grande

Clasificado para la Copa en medio de un festín. El Iberostar Tenerife logró ayer un triunfo, el décimo de la temporada (y el sexto de sus últimos ocho partidos), que le permite meterse en la competición del KO por segundo año consecutivo a la vez que le hace rubricar un gran final de primera vuelta y lo consolida en la zona media-alta de la tabla de cara a lo que resta de fase regular, toda vez que se queda a apenas dos victorias del segundo clasificado. Doblegaron los aurinegros al Estudiantes con paciencia y sacrificio primero, y gustándose después, sabiendo sufrir sobre todo en un arranque trabado, muy espeso y cargado de nervios, pero huyendo siempre de los fantasmas que asaltaron el Santiago Martín hace cuatro años. En aquella ocasión, y en un escenario casi calcado, los laguneros acabaron siendo presa de su propia ansiedad y perdieron contra el Manresa. Ayer, solventada esa puesta en escena hasta cierto punto lógica y previsible pero en la que nunca perdió el rumbo, todo fue más sencillo para los laguneros, que agarrados casi siempre en un magnífico esfuerzo defensivo colectivo (por ejemplo Landesberg, máximo anotador de la ACB, se quedó en cinco puntos), comenzaron a gustarse tras el descanso. Con un Ponitka estelar de cara a canasta, los aurinegros añadieron a su repertorio brillantes acciones de White, Beirán y Niang. Más que suficiente para que el cuadro colegial acabara claudicando ante un conjunto, el canarista, crecido y que se dio una nueva y merecida alegría, alegría con una dedicatoria especial: la de su capitán Nico Richotti.

Quizá por lo que estaba en juego al cuadro local se le notó muy tensionado en el inicio. Con mucha intensidad, pero a la vez demasiado precipitados y acelerados en ataque. Así, las ayudas aurinegras atrás eran tan agresivas que dejaron huérfana la defensa del pase extra, mientras que delante parecía haber mantequilla en las manos de los locales. El ejemplo más claro de Tobey, un tanto torpón cada vez que recibía o reboteaba debajo del aro (siete en poco más de seis minutos). Pese al 2-5 del arranque, Ponitka tomó el mando (10-7), aunque los laguneros no lograron sacudirse de encima la tensión que les acompañó desde el salto inicial. Así, y pese a no bajar un ápice la entrega en su lado de la cancha, los de Katsikaris alternaron acciones positivas (verticalidad de White) con otras no tan acertadas (precipitación de Vasileiadis) para ver que su rival se mantenía en partido (14-12, 9'). Los tinerfeños volvían aprovecharse de otro arreón de clase de Ponitka (10 puntos en el primer acto para el 18-12), a la vez que ataban en corto a Landesberg (dos puntos) y controlaban el rebote (16 a 5).

Los laguneros dominaban varios detalles estadísticos y estaban consiguiendo, gracias a un entrega atrás, que su rival no estuviera nada cómodo en ataque, aunque esa tensión que tenían como sempiterna compañera de viaje le impedía despegarse (23-19, 12'). Lo más sencillo para los de Katsikaris, viendo lo complicado del asunto, hubiera sido meterse de lleno en una vorágine de errores y precipitación, pero los laguneros siguieron a los suyo. Con Tobey haciéndose hueco en la pintura, Beirán controlando el rebote, un Allen hiperactivo, corriendo cada vez que podían, y con un mayor acierto en el tiro de tres (0/3 en el primero cuarto y 4/8 en el segundo), los locales fueron abriendo brecha dentro de un partido todavía algo trabado (31-22, 17'). La efectividad aurinegra era más que intermitente, pero su gran aplicación defensiva (dos tapones seguidos de Niang) y un triple de White justo cuando sonaba la bocina, disparaban a los canaristas al descanso hasta el 36-26.

El escenario parecía cada vez más favorable, por mucho que el Iberostar se viera mermado en el puesto de base. Y es que Bassas sintió un pinchazo en la parte interior de su espalda cuando solo llevaba 15 segundos en cancha, mientras que White se luxó un dedo en el segundo ataque del tercer cuarto. Contratiempos que, sin embargo, no inmutaron a los isleños. Más bien todo lo contrario, ya que pusieron la directa para dejar vista para sentencia su victoria y por ende su clasificación a la Copa del Rey. Dos fáciles penetraciones de San Miguel, un triple a la remanguillé de Vasileiadis, otro buen puñado de defensas (el Estu solo hizo seis puntos en más de cinco minutos) y sobre todo la clase de Ponitka en el uno contra uno obraron un parcial de 16-4. Por diferencia en el marcador (49-30, 25') y sobre todo por sensaciones, el choque parecía estar más que decidido.

La máxima renta hasta el momento coincidió con un tímido despertar visitante y algunos errores no forzados de los locales, como una falta en ataque y una pérdida de un despistado Akognon en sus primeros segundos como canarista, también una antideportiva de Vasileiadis y varios regalos en línea de pase. Bache que a lo sumo permitió a los visitantes situarse a 13 tras triple de Vicedo (55-42). Solo un susto porque enseguida el Iberostar estabilizó la situación a base de un intercambio de canastas primero (59-46) y de gustarse a continuación. Una penetración de White, un triple de Beirán, un alley oop sobre Niang pero, por encima del resto un Ponitka estelar y que hasta ridiculizó a Landesberg, llevaron el delirio a la grada y la renta local hasta el 72-49 (36'). Sin dar la más mínima cabida a fantasma alguno, los aurinegros habían certificado su pase a la Copa y dejaban para una merecida fiesta los cuatro minutos finales. La ola, gritos de "nos vamos a la Copa" y varias acciones de Niang, fueron la guinda a un gran final de primera vuelta con el premio de volver a estar, por segundo año consecutivo, en el torneo del KO.

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