17 de enero de 2018
17.01.2018
Baloncesto

El mejor entrenamiento posible

El Iberostar pasa por encima del Orlandina en un sencillo encuentro de inicio a fin en el que los laguneros no acusan las bajas y reparten los minutos entre todos los jugadores

17.01.2018 | 01:55
El mejor entrenamiento posible

Un escenario a pedir de boca. El Iberostar Tenerife solventó de forma sencilla su visita al Orlandina, un duelo sin historia casi desde el mismo salto inicial. Con hasta tres bajas de peso (Tobey, Richotti y San Miguel), pero con el riesgo de caer en la autocomplacencia tras su brillante actuación frente al Baskonia, los laguneros supieron mantener la misma intensidad de las grandes ocasiones, una actividad con la que encarrilaron el triunfo de manera aún más cómoda de lo que era previsible. Con todo a favor desde muy pronto (los italianos solo aguantaron hasta el 9-9 antes de recibir un 0-17) Katsikaris pudo distribuir equilibradamente los minutos (Beirán, el que más jugó, no llegó a los 24) y además dio merecido protagonismo a los vinculados, en especial a un Mads Bonde que apuntó buenas maneras. Las 28 asistencias repartidas, los 15 balones recuperados e incluso el 10/20 en triples a partir del minuto cinco, son solo algunos datos que hablan bien a las claras de la superioridad aurinegra. Triunfo plácido sin ningún contratiempo en lo físico y que incluso tiene premio, la clasificación matemática de los tinerfeños para la ronda de octavos.

Aún así, y pese al paseo canarista en líneas generales, no estuvo del todo acertado el cuadro lagunero en el arranque desde el 6,75 (0/3), a lo que añadió las dos tempraneras faltas de Ponitka en menos de tres minutos. Pero fue solo una especie de reconocimiento del terreno, ya que a poco que los isleños ajustaron el punto de mira (triples de Abromaitis y White), controlaron el rebote y además apretaron los dientes atrás (provocando varias pérdidas en los locales), empezaron a poner tierra de por medio. Así, del 9-9 se llegó al 9-21 al final del primer cuarto, situación más que favorable y que permitió a Katsikaris dar bastantes minutos a Bonde (más de 10 al descanso) y rotar a Vázquez con Niang (mejor detrás que delante) en el cinco.

Los aurinegros se estaban mostrando sólidos en la defensa dle uno contra uno (cuatro robos), mientras que en ataque movían sin desesperación alguna (pese a agotar alguna que otra vez la posesión de 24), ofreciendo una pasmosa sensación de superioridad ante un rival completamente superado. La racha isleña se extendió incluso en el arranque del segundo acto con un triple de Bassas y un tapón y mate en la siguiente jugada de Niang. El parcial llegó hasta un 0-17 que dejaba el electrónico en un 9-26. Después de siete minutos sin anotar un solo punto, el Orlandina parecía haber tirado la toalla demasiado pronto.

Los locales trataban de invertir el balón a las esquinas, pero su pobre acierto en el tiro de tres (3/13 al descanso) les condenaba a que su aportación ofensiva fuera mínima. Los canaristas, por su parte, mantuvieron su intensidad en las marcas individuales y prolongaron una filosofía del extra pass que tuvo a Beirán y a White como perfectos penúltimos ejecutores. Así, una canasta de Vázquez debajo del aro elevaba la renta isleña hasta la veintena (14-34, 15'). Ahora sí, el Orlandina había puesto de manifiesto su rendición, algo que dejó patente permitiendo cuatro robos calcados en línea de pase, con su consiguiente contraataque sin oposición. La ventaja del Iberostar ya estaba en los 25 (17-42). Y pese a que Kulboka logró enlazar seis libres (25-44), Vasileiadis se desquitó de un pobre acierto anterior para clavar dos triples y hacer que los laguneros doblaran a su oponente al descanso (25-50).

Pese a dos canastas seguidas de Delas, el Iberostar no quiso dejar el más mínimo resquicio a la sorpresa, y a base de triples y un par de acciones de clase de Abromaitis selló otro parcial de 0-12 con el que se iba hasta los 33 de ventaja (29-62, 24'). Ahí, quizá porque no había mayor historia y los aurinegros bajaron el pistón, y tal vez también porque el Orlandina tiró de orgullo detrás, la situación varió un tanto. Así, durante varios minutos a los isleños les costó atacar con fluidez hasta el punto de producir casi en exclusiva desde el tiro libre (35-66). Aún así, y pese a la actividad de Ikovlev (nueve puntos casi seguidos), una penetración de Beirán, un triple de Bassas y cuatro puntos de Bonde mantuvieron siempre el colchón canarista alrededor de la treintena (45-77, 30').

Los últimos diez minutos, con el partido más que decidido, prácticamente sobraron. Un periodo que al menos lo salvaron los de Katsikaris sin añadir ningún inquilino a su enfermería, y que permitió al técnico griego darle galones ofensivos a Allen (nueve puntos en un abrir y cerrar de ojos), premiar con más minutos a Bonde (23 en total) y obrar el debut este curso de un Adnan Omeragic que no desentonó en los últimos cuatro minutos y medio. El vinculado ayudó a que los laguneros sobrepasaran la centana y llegaran a disponer de una renta de hasta 48 puntos (52-100). Salvando las distancias -siderales- entre los dos rivales, los laguneros volvieron a firmar un notable encuentro que les debe servir de preparación para llegar en las mejores condiciones posibles al duelo del domingo contra el Estudiantes en el que pretende certificar su presencia en la Copa del Rey.

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