24 de diciembre de 2017
24.12.2017
Baloncesto
Montakit Fuenlabrada 7968Iberostar Tenerife
 

Sin grupo no hay paraíso

El Iberostar ve cortada su racha positiva al caer en Fuenlabrada en un duelo donde los aurinegros vivieron en exclusiva de Tobey y Richotti

24.12.2017 | 00:28
Sin grupo no hay paraíso

Datos

  • 23 puntos entre nueve jugadores: Quintando la aportación de Richotti y Tobey, ayer el Iberostar vio como entre otros nueve jugadores solo sumaban 23 puntos. Entre todos los titulares únicamente llegaron a 11.
  • Once rebotes de diferencia: Llegaba el Iberostar al duelo de ayer como el segundo equipo más reboteador de la ACB. Pero los isleños perdieron esa batalla por 11 rechaces, sus peores registros de este curso.

Sin una aportación global este Iberostar Tenerife parece otro. Si hace solo seis días el cuadro lagunero se agarró de una producción coral (con nueve jugadores alcanzando al menos los seis puntos) para derrotar al Unicaja en un triunfo de prestigio, ayer se invirtieron las tornas para ver la peor versión aurinegra con motivo de la visita al Fuenlabrada. Con la baja de Mateusz Ponitka a los isleños, lejos de dar un paso al frente colectivo, se les encogió el brazo y solo Richotti y Tobey (45 puntos entre ambos) ofrecieron argumentos suficientes para creer en el cuarto triunfo seguido de los tinerfeños. Notable actuación de ambos pero escaso bagaje colectivo para hacer frente a un rival muy sólido, sin apenas fisuras, muy incisivo en el rebote ofensivo, y que demostró el por qué de su condición de conjunto revelación hasta el punto de que a cuatro jornadas para el término de la primera vuelta ya tiene los dos pies metidos en la Copa del Rey.

Los de Katsikaris (que ve como se le acaba su condición de invicto en la Liga Endesa) fueron siempre a remolque (no estuvieron nunca por delante en el marcador) y aunque minimizaron el daño justo antes del descanso (36-32) y ofrecieron una buena puesta en escena en el tercer cuarto (45-42), entraron en barrena a partir del minuto 25. Primero con una alarmante displicencia en el rebote de su propia canasta, algo que se plasmó, por ejemplo, en dos rechaces seguidos de su rival tras tiro libre (51-42); y luego con la imposibilidad de frenar a Marko Popovic, bien tapado en buena parte de los tres primeros cuartos, pero que se desmelenó en el tramo final con cuatro triples y 14 puntos que volvieron a abrir brecha ante los laguneros (69-55). Aportación de calidad que precisamente le faltó siempre a los isleños, que lejos de conformarse con un pobre primer tiempo desde el perímetro (2/10) clavaron los mismos números tras el descanso. Y ahí, en un último intento a la desesperada de remontada, es donde se terminó de desangrar el cuadro canarista, ya que al triple errado por San Miguel sí respondieron los aciertos del citado Popovic y un último de Smits para certificar la derrota isleña con el añadido de que la diferencia final (11 puntos) podría tener sus consecuencias no solo de cara a entrar en la Copa, sino a más largo plazo en una hipotética clasificación para los play off ante lo que teóricamente debe ser un rival directo.

Ya entró muy frío el Iberostar al partido, al menos en la parcela ofensiva. Sendas pérdidas en los dos primeros ataques, escasa circulación de balón, y no buena selección en el tiro (en situación forzada y al borde de la posesión de 24) condenaron a los laguneros a vivir durante varios minutos con una sola canasta de White. Por su parte, los locales trataron de correr cada vez que pudieron y además comenzaron a hacer daño en el rebote rival. Una penetración a lo ciego de San Miguel y una antideportiva de Abromaitis obligaron a Katsikaris a corregir el desaguisado con un tiempo muerto, toda vez que los suyos acumulaban más de siete minutos con solo una canasta en juego y ocho errores en el tiro (10-4). El parón le sentó bien a los laguneros, que parecieron con más ideas para nivelar la contienda (10-9) y llegar al final del primer acto solo dos abajo (13-11) pese a que sus prestaciones en el tiro (4/14) y en el rebote (13 a 8) eran más que deficientes.

Los canaristas habían logrado, al menos (entre San Miguel y Richotti), atar en corto a Marko Popovic y aunque el croata se estrenó con un triple nada más empezar el segundo parcial, el Iberostar recurrió a la conexión Bassas-Tobey para mantener el equilibrio en el marcador (22-21). El protagonismo se centró a continuación en un duelo entre Cruz y Richotti, si bien la impronta del mexicano tuvo un mayor peso toda vez que en el otro aro los laguneros se estrellaban una y otra vez en el lanzamiento exterior (36-32). Solo un robo y un 2+1 de Beirán minimizó lo delicado de la situación (36-32).

Con Tobey haciéndose grande en la zona, ya fuera continuando o posteando, el Iberostar se mantuvo en partido (38-36), incluso cuando Popovic se dedicó a asistir al no poder anotar, una salida de emergencia a la que respondió Richotti con dos triples seguidos (45-42). Pero desde ese momento el Iberostar se evaporó. Delante porque al margen de su capitán y de Tobey ningún otro jugador era capaz de aportar, y detrás porque lejos de aumentar un punto su intensidad defensiva, los aurinegros fueron demasiado serviciales. Sencillos 1x1 de Eyenga y Smits, y una alarmante falta de intensidad en el rebote de su aro, incluso del tiro libre. Oportunidades extras que el Fuenla no desaprovechó para firmar un parcial de 8-0 con el que abrir brecha (53-42, 28').

Con Popovic en trance (tres triples seguidos), sin la posibilidad de solucionar los agujeros defensivos en su zona (dos canastas muy sencillas de Olaseni), regalando de nuevo bolas extras en el rebote, y con el único argumento ofensivo de Richotti, el Iberostar tocó fondo (69-55) a 5'40" para el final. El tiempo muerto de Katsikaris sirvió para detener la hemorragia y aunque el intercambio de canastas no era suficiente, los aurinegros apretaron los dientes, provocaron alguna que otra pérdida en su rival y aprovecharon un pequeño momento de inspiración de Vasileiadis para acercarse a seis puntos (71-65); que pudieron ser menos si por el camino San Miguel no yerra el enésimo triple de los canaristas. Algo que, sin embargo, no hizo Popovic, que sí anotó de tres sobre la bocina de 24 para sentenciar la contienda (76-67) con menos de un minuto por jugarse. Con el encuentro ya perdido, el equipo tinerfeño tampoco logró minimizar daños y vio como su desventaja final alcanzaba los 11 tantos. Solo un ejemplo más de que el Iberostar de ayer no fue el de las últimas semanas. Una versión que, de repetirse de aquí al final de la primera vuelta, condicionará tremendamente sus opciones coperas.

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