09 de noviembre de 2017
09.11.2017
Baloncesto
PAOK Salónica7479Iberostar Tenerife
 

Victoria a trompicones

El Iberostar Tenerife sale airoso de su visita al PAOK pese a firmar un encuentro cargado de irregularidades

09.11.2017 | 01:01
Triche trata de robar el balón a Tobey con Ponitka en el centro.

Tras un partido marcado por una manifiesta irregularidad, después de varios arreones infructuosos, y sobreviviendo casi de forma exclusiva en el último acto de lo que producían desde el tiro libre. Así salió airoso ayer el Iberostar Tenerife de su visita al PAOK para sumar la que es su cuarta victoria seguida en la Basketball Champions League. Sufrieron los isleños casi hasta la bocina final en un encuentro de muchos altibajos en el que llegaron a disponer de 12 puntos de renta antes del descanso (26-38), pero en el que también supieron hacer frente a la remontada de un conjunto heleno (73-72) cada vez más crecido con el paso de los minutos. En medio de las dudas y el temor de que se le fuera un partido que pareció tener controlado casi siempre, el liderazgo de Nico Richotti resultó fundamental para que los de Markovic se llevaran la victoria de Salónica. Un resultado positivo reparador tras el tropiezo contra el Real Madrid, pero que no debe esconder las no pocas deficiencias que ayer mostraron los tinerfeños.

Pese a que la actividad defensiva inicial (con muchas manos en líneas de pase) no se vio traducida en acciones contundentes, los canaristas se ampararon desde un primer momento en su acierto desde el perímetro. Así, un par de buenas inversiones de balón permitieron a Abromaitis lanzar, y anotar, casi sin oposición. Al ala pívot se unieron la verticalidad de Richotti y, sobre todo, un Tobey tan insistente cerca del aro como atinado desde el perímetro (6-13). Buenas sensaciones, las de los aurinegros, que sin embargo no tuvieron la continuidad deseada (13-16), cometiendo dos pérdidas seguidas innecesarias, permitiendo a los helenos lanzamientos cómodos desde el perímetro pese a su pobre porcentaje (3/12 al descanso), e incluso no siendo lo suficientemente sólidos en la última defensa del primer acto (17-23).

En la primera rotación interior Vázquez no estuvo nada acertado en el tiro exterior, pero con la vuelta de Tobey el Iberostar ganó de nuevo en presencia ofensiva (17-25). El juego entró entonces en una dinámica muy alocada, aunque el control del rebote y, de nuevo, su acierto desde el 6,75, permitió a los de Markovic, incluso frente a una zona 2-3 por momentos, mantener a buen recaudo su renta. Así, sendos aciertos de San Miguel y Richotti acercaron la ventaja canarista a la decena (22-31). Con un robo de Nico en línea de fondo y tres nuevos puntos (para un total de 7/11) de Tobey el cuadro insular alcanzó un colchón de 12 puntos (26-38), pero ahí los laguneros volvieron a sufrir un pequeño cortocircuito. Quizá porque la rotación en ese momento no fue lo suficientemente intensa (Niang no impuso el miedo de costumbre) o porque el equipo aurinegro no estuvo cómodo jugando sin base (Richotti hizo de falso uno mientras Beirán subía el balón), los tinerfeños bajaron muchos enteros. Casi sin enterarse, y ante un rival liderado por Katsivelis, los isleños encajaron un 10-2 que apretó el electrónico (34-38). El Canarias se había olvidado del perímetro y había perdido consistencia atrás, a lo que unió alguna que otra mala decisión en ataque (tiro precipitado de Beirán) para no solo tirar por la borda buena parte del trabajo previo, sino además permitir que el PAOK, apenas unos minutos contra las cuerdas, se creciera (36-40).

La renta canarista al intermedio (36-42) quedó en nada tras un mal arranque del tercer cuarto y el empeño de errar tiros libres por parte del club lagunero (41-42), al que no le era suficiente la potencia física de Ponitka cuando tampoco ofrecía la consistencia necesaria atrás (46-46). Un nuevo momento delicado que solventaron Richotti con una penetración y un triple desde la esquina, y White con un 2+1 (46-54, 26'). Pero como ya le ocurriera varias veces antes del receso la intermitencia impidió un panorama más confortable para los de Markovic, que con algunos malos tiros que permitieron correr al PAOK, y también una floja defensa del uno contra uno con Katsivelis y Margaritis, devolvieron el marcador a una igualdad casi absoluta (55-56, 29'). El partido se había metido en una continua montaña rusa, que si bien mantenía siempre a los laguneros en franquicia iba generándoles cada vez más y más dudas.

Tampoco sirvió otro arreón de Richotti (aro pasado y triple) y Ponitka (cortando línea de fondo) ya que el Iberostar no supo tumbar a su rival (57-63, 31'). Todo lo contrario, ya que mientras los griegos sumaban a cuentagotas, los de Markovic se adentraron en una notable espesura, empecinados en penetrar y darse de bruces contra una cada vez más intensa defensa, que no solo redoblaba esfuerzos sino que cerraba cualquier posibilidad de segunda opción para los tinerfeños (66-67). Ni un 2+1 de Beirán (66-70) despejó el panorama a 2'25" del final puesto que el PAOK jugaba ya a favor de obra (70-70) e incluso con un triple de Tsochlas (73-72) lograba ponerse en franquicia por primera vez desde el 4-3.

Escenario perfecto para que a los aurinegros les temblaran las piernas y repitieran los recientes epílogos fatídicos frente al Andorra y el Real Madrid. Pero al contrario que en episodios pretéritos, los laguneros apretaron los dientes y aprovecharon el enésimo subidón de su particular montaña rusa. Una penetración de muchas piernas de Richotti, una buena defensa (por fin) sobre Katsivelis, un rebote ofensivo de Abromaitis, y la producción desde el tiro libre llevaron a los canaristas hasta la victoria sin que los locales tuvieran ya capacidad de reacción. Triunfo a base de arreones y muchas lagunas, pero al fin y al cabo triunfo que permite a los de Markovic mantenerse en lo más alto del grupo B y recuperar sensaciones tras su derrota del pasado sábado contra el Real Madrid.

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