21 de septiembre de 2017
21.09.2017
Fútbol CD Tenerife
Córdoba 14CD Tenerife
 

Casadesús invita a otra ronda

El delantero balear se erige en el gran héroe del Tenerife, que rompió su maldición copera y ganó por vez primera en el Arcángel. La Copa volverá al Heliodoro y el representativo jugará contra un Primera

21.09.2017 | 09:37
Partido del Córdoba CF - CD Tenerife (20/09/17)
Bryan Acosta supera a Markovic en la lucha por un balón aéreo.

El Tenerife quiebra la maldición. Ni los caprichosos sorteos, ni la obligación de jugar siempre a domicilio, ni el bajón anímico por el trasquilón del domingo en Córdoba (mismo escenario de la contienda de ayer) ni tampoco la desdicha que persigue al representativo en la Copa del Rey. Anoche todos los malos augurios cayeron de un plumazo y también el cerrojo del Nuevo Arcángel, donde el equipo blanquiazul no había vencido nunca. Lo hizo con remontada incluida y ahora ya puede darse el gusto de recibir a la competición del KO en el Heliodoro. Y soñar con la visita de un grande. El sorteo: el jueves próximo.

Los blanquiazules desvencijaron a su adversario aunque Martí compusiera su once con la vista puesta en la Liga, que es y sigue siendo la gran prioridad. De la convocatoria se cayeron Carlos Ruiz, Dani Hernández y Camille -precisamente los hombres con mayor caudal de protagonismo en lo que va de temporada- y al banquillo fueron otros fijos como Aitor o Juan Carlos. La presencia de Tayron entre los titulares da que pensar. Posiblemente en los planes del entrenador ya ronda su suplencia para el sábado (frente al Alcorcón), así que ayer tuvo rodaje en el marco de un once inédito. La lista de novedades la completaron, tal como estaba previsto, el canterano Brian y los nuevos fichajes Montañés y Casadesús. Necesitan rodaje, así que el cuadro técnico abogó por darles carrete.

La partitura del partido fue bien diferente a la del partido de Vallecas. Ni la misma comodidad ni las mismas facilidades para el representativo, que tuvo que emplearse a fondo ante un Córdoba muy distinto al que le barrió el domingo. Optó Carrión por llenar el once de presuntos suplentes y hasta de futbolistas del filial, pero el cuadro andaluz se mostró casi tan ordenado y expeditivo como en el fin de semana. De hecho, suyos fueron los primeros minutos y así fue que se adelantaron en el marcador.

Las concesiones del Tenerife en defensa permitieron a Markovic poner en ventaja a los locales, que se las prometían muy felices tras el zapatazo del balcánico. No obstante, lo peor para los andaluces fue la rápida reacción blanquiazul. Apenas un suspiro después llegó el tanto de la réplica, obra de un Brian que volvió a corroborar su eficiencia. Con la templanza de un veterano aprovechó un pase de muchos quilates, obra de Casadesús, que se coronó (con diferencia) como el mejor de los visitantes. El partido cambió y el Córdoba quedó enterrado casi por completo. De hecho, muy poco después obró el representativo la remontada, que se fraguó otra vez gracias al hombre del partido. En esta ocasión tras una internada meritoria de Iñaki -debutaba ayer en lo que va de temporada- y con remate al segundo palo de Casadesús, que estaba donde debía.

El choque pudo traer incluso más goles para el Tenerife antes del intermedio si no lo evita bajo palos un defensa local ante un testarazo de Aveldaño, con el arquero Stefanovic ya desvencijado. Fue el argentino otro de los que aprovechó el escaparate de la Copa para lucirse y convencer. Y en general lo hizo todo el equipo, que en la segunda mitad supo rentabilizar su renta y guardarla hasta el final.

Para cuando el Córdoba ejecutó cambios e incrustó en cancha a sus hombres capitales (Galán o Guardiola) ya estaba finiquitada la victoria blanquiazul, que creció hasta hacerse inapelable con más tantos. El tercero en propia puerta -nada le salió bien a los locales- y en el último, en la prolongación y con la espuela a cargo de Aveldaño. La actuación del representativo tumba los malos augurios que aparecían tras la fea derrota liguera y además permite a la parroquia insular ilusionarse con la Copa. Por si fuera poco, fue también la reivindicación de los suplentes. Tal vez Martí tomara buena nota de la mejoría que ofreció anoche el Tenerife; lo seguro es que su alegrón fue inmenso. En su ADN ganador reside la clave de esta victoria.

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