29 de enero de 2017
29.01.2017
Baloncesto
Real Betis Energía7682Iberostar Tenerife
 

Una costumbre que ya ofende

El Iberostar se apunta en Sevilla su decimocuarta victoria gracias a un partido en el que muestra una gran solidez pese a las múltiples intentonas de remontada local

29.01.2017 | 02:53
Una costumbre que ya ofende
Doornekamp atrapa un rebote ante la mirada de Grigonis y Hanley.

El Iberostar Tenerife ha convertido ganar en costumbre. Una sana costumbre y hasta ya casi ofensiva. Y es que los de Txus Vidorreta lograron ayer su decimocuarta victoria del curso en solo 18 partidos, una cifra casi impensable hace solo unos meses pero que los aurinegros han convertido en realidad gracias a un baloncesto con muy pocas fisuras y en el que el sacrificio en los momentos complicados es de sus señas de identidad más marcada. Esta vez, contra el Real Betis, los laguneros jugaron un partido completo, marca de la casa. Dominaron el rebote (37-30), fueron letales desde el 6,75 (12/31), aumentaron su eficacia en el tiro libre (18/21) y además con un juego alegre en ataque, tal y como demuestran las 18 asistencias repartidas ayer.

Un ejercicio colectivo para sacar adelante casi cualquier empresa -como la afrontada cuando el Betis trató de agarrarse múltiples veces al partido-, pero que en esta ocasión tuvo algunos nombres particulares. Como el de Fran Vázquez, que recuperó su versión de principio de temporada; o como la de RodrigoSan Miguel, que ayer asumió el mando para ejercer de ejecutor en los minutos finales, pero sobre todo la de Aaron Doornekamp, cada día más mirlo blanco, letal como siempre desde el 6,75, y en San Pablo un balladar en el rebote defensivo. Ingredientes suficientes para que este Iberostar siga siendo explosivo.

En el inicio, antes de su sobria victoria, pareció parar a medias el Iberostar las armas más peligrosas del Real Betis. Y es que si bien controló el rebote (11-6 en más de 7' y un solo rechace ofensivo de los locales), no evitó en alguna que otra ocasión que los sevillanos corrieran, fruto de lo que llegó un 3+1 de Stojanovski (4-0). Situación coyuntural ya que los aurinegros tomaron el mando del partido gracias al poderío debajo de los aros de un Doornekamp también acertado en el tiro libre (cinco rebotes defensivos y 3/3), y la implicación de Hanley, listo como ninguno para hacer daños en el rechace ofensivo (4-10). Con Bogris primero ganándole la partida a Mahalbasic en el poste de los dos lados de la pista y con Vázquez tirando de clase más tarde (posteando, tirando desde cinco metros y matando a una mano un alley oop), los laguneros mantuvieron intacto un pequeño colchón (11-18) casi al término del primer cuarto. El cuadro aurinegro no estaba dando con la tecla exacta para mover el balón con fluidez, pero sus prestaciones defensivas, dejando a su rival en un raquítico 3/15 en tiros de campo y ganándole la partida en el rebote (13-9).

Con la misma implicación atrás que provocó varios malos tiros de los de Tabak, el Iberostar añadió a su repertorio la alegría ofensiva que buscaba junto a su desequilibrante acierto desde el 6,75 con sendos aciertos de White y Bassas. Seis puntos a los que dio continuidad Abromaitis con otros cuatro para un parcial de 2-10 en poco más de dos minutos con el que los isleños amenazaban con romper el partido (15-28). El tiempo muerto de Tabak surtió efecto y el Real Betis salió del bache con dos acciones de Marc García en las que Grigonis no estuvo del todo intenso y con un Mahalbasic que, ahora sí, se hacía grande en la pintura (26-30). Cuatro pérdidas seguidas (dos pases al contrario, una línea lateral pisada -que no era- por Doornekamp y unos pasos) ahondaron el mal momento canarista que confirmó Stojanovski con un triple (29-30, 17').

Al rescate salió Rodrigo San Miguel con dos libres y una asistencia al otro oxigenador aurinegro, que en el peor momento de todos sacó a pasear su mano con dos triples seguidos para completar una sobresaliente primera parte: nueve puntos y ocho rebotes para 17 de valoración. Dos libres de Hanley terminaron de ahuyentar el miedo (33-40), si bien un triple sobre la bocina de Stojanovski (que bien pudo haber sido una falta en ataque sobre Grigonis) dejó el partido al descanso con una renta de solo cuatro puntos (36-40) para los de un Vidorreta que marchaba a los vestuarios nada satisfecho con la actuación de los tres colegiados. Controlador del rebote (13-19) y con mayor fluidez en su baloncesto de ataque (siete asistencias en el segundo cuarto), solo las pérdidas (seis en los 10 minutos que precedieron al descanso) impidieron al Iberostar llegar al receso con una renta más amplia.

Más aún que en el inicio de partido, al Iberostar le costó entrar en calor en el arranque del tercer cuarto. La canasta del imperial Doornekamp posteando a Lockett fue solo un espejismo (38-42), ya que los de Vidorreta sufrieron horrores para ver aro entre pérdidas, malos tiros y posesiones de 24 agotadas. Otro momento delicado que los laguneros solventaron con una presencia de campeonato en el rebote ofensivo (cinco en cuatro minutos), segundas opciones de las que salieron sendos de triples de White y Doornekamp (40-48). Con Mahalbasic anotando casi por abrasión como único recurso ofensivo del Real Betis, otro alley oop de Vázquez devolvía a los laguneros a un colchón superior a la decena (42-53, 26').

Los locales tiraron de Stojanovski 847-53), pero el conjunto tinerfeño logró convertir, al menos, el partido en un intercambio de canastas, incluso con un mal ataque en el que Bassas sacó petróleo con dos tiros libres. Un toma y daca que los laguneros rubricaron de la mejor forma posible, con el cuarto triple de Doornekamp sobre la bocina del cuarto para un 56-65. Los laguneros habían recibido 18 puntos en siete minutos, pero su respuesta ofensiva estaba siendo más que notable.

Y como si la historia de los cuartos anteriores fuera cíclica, la puesta en escena de los isleños en el arranque del último acto no fue del todo correcta (60-65 tras dos canastas de Lockett). Hasta que aparecieron White a la carrera y Vázquez desde seis metros (60-70). El de Phoenix pudo incluso asestar un golpe mortal para el Real Betis, pero su triple hizo la corbata y eso dio vida a los locales, que volvieron a agarrarse a un mínimo hilo de esperanza (67-73, a 3'50" del final). Pero cuando más quemaba el sol el Iberostar tiró de sacrificio máximo. Atrás para que los locales apenas pudieran producir, y delante anotando a cuentagotas desde el tiro libre (68-76). Pese al 2+1 de Nachbar (71-76), Vidorreta ordenó jugar largo y ahí San Miguel, con los seis últimos puntos de su equipo, enseñó galones para sentenciar un nuevo triunfo, el decimocuarto de este Canarias. Que no se pierda esta costumbre.

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