02 de octubre de 2013
02.10.2013
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Sixto Trujillo
Presidente del CB San Isidro 

"Me he dado cuenta de que no ha servido de nada ser tan protestón"

"Todo sigue igual que hace 20 años, con los mismos problemas y las mismas riñas"

02.10.2013 | 12:12
Sixto Trujillo, en la cancha del Colegio Salesianos de La Orotava.

"Estoy apartado de todo el 'Sálvame' del baloncesto, aunque a veces lo echo de menos"

Uno de los clubes históricos del baloncesto tinerfeño y un fijo en las últimas décadas, bien en la EBA o como mínimo en la Primera Autonómica, el CB San Isidro se toma este curso un respiro. Sin equipo sénior, la entidad orotavense se entrega en cuerpo y alma a su cantera. Su gran y mejor patrimonio. Tal y como quedó patente en su Torneo Internacional Cadete celebrado la pasada semana. Menor protagonismo, pero los mismos protagonistas. El principal, su presidente, Sixto trujillo. Sin él no se entiende el baloncesto en la Villa. De alma guerrera y luchadora, el dirigente del club norteño -donde acumula 45 años, los últimos 18 como cabeza visible- analiza ahora todo de forma más reposada. Desde una atalaya en la que admite haber cometido errores, los mismos que han marcado, marcan y marcarán, a su entender, el devenir del baloncesto tinerfeño.

-¿Qué es de Sixto Trujillo?

-Aquí sigo, en la brecha, como presidente del San Isidro, con todas las labores que esto conlleva, pero eso sí, apartado de todo lo que es el Sálvame del baloncesto. Me he dado cuenta, a lo mejor demasiado tarde, que todo lo protestón que he sido a lo largo de mi vida en beneficio del baloncesto no ha valido la pena. Todo está igual, con los mismos problemas y las mismas riñas. Y así seguirá otros 20 años más.

-¿Pero no echa de menos estar en la primera línea de todos esos chanchullos?

-Sí, claro, claro, claro. Creo que el tándem que formamos en varias radios y televisiones Antonio Curbelo y yo fue el más escuchado de la Isla. Éramos muy críticos. Es algo que echas de menos, pero a veces piensas que no vale la pena. Ya ni sirve ir a las asambleas. Que aprueben lo que quieran.

-¿Hasta cuándo seguirá en su cargo de presidente del San Isidro?

-Yo soy de los que digo que me moriré en una cancha. Creo que soy un hombre de baloncesto, le he dado mucho tiempo al baloncesto. Eso sí, el dinero lo deben poner otros. Solo pago algún cortadito.

-¿Más tranquilo esta temporada sin el equipo sénior?

-Sí, indudablemente. Creo que es la segunda vez en la historia del club en la que no hemos hecho equipo sénior. Los jugadores, lícitamente, pidieron una compensación económica, y no estábamos en disposición de ello. Y venir a entrenar cuando se pudiera, tampoco. A lo mejor en un par de años volvemos a sacarlo, pero ahora no. Eso sí, ahora mismo el San Isidro es un club saneado. No le debemos nada a nadie.

-Ahora fuera de ella, ¿es rentable competir en la EBA?

-Las competiciones nacionales a ese nivel tienen un grave problema, que son las subvenciones al desplazamiento del Gobierno de Canarias. No sé quién tiene la culpa, pero es una vergüenza. No estamos en las mismas condiciones que los equipos de la Península y así no vale la pena salir. Siempre abogo por el diálogo, pero cuando el diálogo no funciona hay que emplear otros métodos, como plantarse y no jugar hasta que esta situación se arregle. La EBA es una categoría cara.

-Al menos le queda el Torneo Cadete como santo y seña del club...

-Este torneo seguirá mientras se pueda hacer, y siempre en el Colegio Salesianos de La Orotava. Aquí nació y aquí morirá. Además, el San Isidro sigue siendo el San Isidro. Su identidad, su antigüedad€

-También le queda su cargo como patrono de la Fundación del Baloncesto de Tenerife€

-Sí, ahí estamos. Pero creo que ahora mismo la Fundación no tiene sentido. O se dedica a realizar actos propios de ella, o no tiene razón. Solo es una caja fuerte en la que están unas acciones que no valen nada ni sirven para nada. O se reestructura o que desaparezca.

-Apunta que ahora la Fundación no tiene sentido, pero ¿lo tuvo en algún momento?

-Vamos a ver€ Sí, en un principio lo tuvo, en su idea inicial. Pero luego todo cambió y cada uno hizo lo que le dio la gana. Llegó un momento en el que la Fundación estaba solo para ver lo que ocurría con el Convenio de Convergencia. Lo que sí es verdad es que nunca nos sentimos influenciados por el Cabildo. El San Isidro siempre hizo y votó lo que creyó conveniente. Yo viví lo de la fusión del 94 y esta historia ha sido casi igual, pero de otra manera.

-¿Ha valido la pena ir cada mes a Santa Cruz?

-No. Ha sido una pérdida de tiempo inútil. Creo que el principal fallo en esta convergencia fue el no tener en cuenta a los clubes más importantes, solo al Tenerife y al Canarias. Casi desde el principio no le veía sentido, al margen de que por momentos el Cabildo no se supo imponer y obligar a que las cosas se hicieran de una determinada manera. Si tú encierras a dos directivos de dos clubes en una habitación y les dices que no hay una perra hasta que se pongan de acuerdo, hasta un palestino y un israelí lo harían. Pero no fue así. El Tenerife hizo lo que le dio la gana, el CB Canarias a la expectativa y el Cabildo también quieto€

-¿Era el Cabildo el que debía coger el toro por los cuernos?

-Sí, seguro. El que paga manda y el Cabildo debía imponer su voluntad; no dejar hacer cualquier cosa.

-Al margen de la culpa que pudiera tener el Cabildo, ¿se han repetido los errores de la fusión de hace casi 20 años?

-Sí, prácticamente. Hubo demasiados localismos. Ha sido una copia de lo que sucedió entonces, y una copia de lo que pienso que volverá a suceder. La vida es cíclica.

-¿De verdad cree en que se caerá otra vez en los mismos errores?

-Cuando era joven me decían que lo complicado no era comprarte un coche, sino mantenerlo. Y dejando a un lado el incuestionable y admirable trabajo de Félix Hernández y su equipo para lograr que el equipo esté en ACB, lo difícil viene ahora. Soy un hombre de números y pienso que la Isla no tiene potencial económico para tener un equipo en la ACB, salvo que haya ayudas públicas importantes. Y por experiencia propia, prefiero que me atiendan bien en el Hospital antes de que cualquier club juegue en la ACB. Pienso que en unos dos años habrá que hacer una ampliación de capital, aunque con la diferencia de que las anteriores sí estuvo el Cabildo. A partir de ahí no sé lo que pasará. Ojalá me equivoque, porque me encanta el baloncesto, pero soy pesimista.

-¿Ni siquiera si el CB Canarias logra convertirse en un referente y que toda la Isla lo apoye?

-Es que con 4.500 espectadores no logras mantener a un equipo en la ACB. La taquilla es una parte menor en los ingresos de un club; debes buscar un patrocinador muy importante. En 1994 ese patrocinador era el Cabildo y aún hoy, en Gran Canaria, lo sigue siendo, pero aquí no€ Y otra cosa, aquí el espectáculo es el que logra congregar a 4.500 personas. Si ahora jugara el Canarias contra un San Isidro reforzado por Pau Gasol, Ibaka y Navarro, poníamos sillas en el Quiquirá hasta detrás de la grada. Hay muchos aficionados que tienen el Canarias como sentimiento, pero en mis años solo he visto un club cuyo sentimiento sea pleno, y fue el RC Náutico de su época dorada.

-¿Era previsible la situación a la que ha llegado el Tenerife?

-Tal y como se firmó el convenio de convergencia, sí. Fueron demasiado intransigentes para intentar llegar a un acuerdo. Se humilló demasiado al Tenerife, lo apisonaron. No le dejaron nada y lo hundieron...

-Pero uno de los que firmó ese convenio fue el propio Tenerife Baloncesto€

-Indudablemente. Y la culpa es del Tenerife por firmarlo, y a ellos hay que reprochárselo. Ya luego se ha exagerado todo.

-¿Le choca la vinculación del CB Canarias con el RC Náutico?

-No, solo podían hacerlo con el Santa Cruz o el Náutico, y prefirieron el Náutico. Este Náutico no tiene nada que ver con el de época gloriosa. Lo que sí tengo claro es que el San Isidro, antes de vincularse otra vez con cualquier club, debe aprender primero lo que es vincularse.

-¿Pero fue una mala experiencia la vivida con los aurinegros?

-No, no. Acabamos satisfechos de lo realizado. No creo que hubiera culpa de nadie. Seguramente que hubo fallos, aunque nosotros creemos que no fueron nuestros, pero es la opinión del San Isidro.

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