15 de mayo de 2013
15.05.2013
Fútbol. CD Tenerife

El espejo del 87

La temporada actual presenta un sinfín de similitudes con la que supuso el último ascenso a Segunda

15.05.2013 | 00:42
Martín Marrero (en el centro) y Justo Gilberto (a su izquierda), en el banquillo del Tenerife.

Hace 26 años del último ascenso del Tenerife a Segunda División. Fue al cabo de la temporada 1986/87 y era Martín Marrero el inquilino del banquillo local del Heliodoro. Una mirada al pasado descubre que la campaña actual presenta un sinfín de similitudes respecto a aquella. Por ejemplo, el gran número de futbolistas canarios que fueron protagonistas de las victorias que condujeron al representativo a la categoría de plata. O los problemas económicos, tan graves que hicieron pensar a los jugadores y técnicos del Tenerife "que la salvación era la única salida".

En crisis. Javier Pérez acababa de llegar a la presidencia e impulsó desde ella un proyecto deportivo con acento isleño para conquistar una plaza en Segunda. Entonces como ahora, las estrecheces económicas fueron una constante durante todo el año. Los problemas se tradujeron entonces en enormes dificultades. "Hasta para pagar los hoteles", recuerda Martín. En esta ocasión, la mejor prueba de la escasez de caudales fue el proceso preconcursal en el que se adentró la institución durante unos meses.

Los problemas. El equipo soportó críticas especialmente por su rendimiento a domicilio. Muchos años después, el entrenador de aquel plantel aún los niega. Los números demuestran que el Tenerife fue mucho más endeble a domicilio que en el Heliodoro, hasta el punto de que hilvanó un montón de compromisos consecutivos sin victorias fuera de casa. Algo semejante ha ocurrido este año. Aún así, el cuadro dirigido por Álvaro Cervera –tinerfeño como Marrero– presenta guarismos notables en sus comparecencias peninsulares.

Regularidad. El Tenerife se pasó todo el año en las posiciones cabeceras de la clasificación. Solo abandonó los lugares de privilegio al cabo de la segunda jornada. Justamente la regularidad es una de las principales virtudes del equipo de esta temporada. De hecho, cuando acabe la fase regular, el representativo habrá finalizado 36 de sus 38 partidos como primero de la tabla. Todo un mérito. Eso sí, el formato de competición es distinto al del 87. Por aquel entonces, competían 22 clubes en un grupo único y ascendían cuatro. Por tal motivo, el pasaporte a Segunda pudo amarrarse matemáticamente antes de que acabase la liga.

Estadio lleno. El Heliodoro Rodríguez López rebosó de espectadores el día del ascenso. Además, igual que ocurre este año, fue uno de los estadios de la categoría que presentó mejores entradas de público. En el 87, la fiesta se desató al cabo de un partido ganado al San Sebastián por 5-1. Luis Padilla, uno de los autores de la publicación Los ascensos del CD Tenerife, apunta que en la alineación de gala de Martín había solo un futbolista peninsular. Era el portero: Aguirreoa.

Canarios. Precisamente la apuesta por el producto local fue una de las señas de identidad del representativo. En el equipo había muchos tinerfeños y algunos de ellos aún permanecen en el club con funciones distintas a las de futbolistas. Es el caso de Quico de Diego, ahora entrenador del Tenerife B; Quique Medina, director deportivo en la actualidad; o Toño Hernández, uno de los ojeadores de la entidad blanquiazul. En el proyecto 2012/13, salta a la vista que se apuesta por lo isleño. Ahí están futbolistas como Bruno, Cristo Martín, Suso, Ayoze Pérez o Roberto para corroborarlo.

Críticas. Marrero debió de aguantar algunos comentarios que le gustaron poco, lo mismo que Cervera ahora. El entrenador de entonces, ahora comentarista radiofónico, tuvo sus más y sus menos con algunos periodistas de la época. Su relación con la prensa, no siempre idilíca, dejó anécdotas como su respuesta a Juan Sánchez Quintana. "El que quiera espectáculo, que vaya al cine Víctor". El técnico de aquel Tenerife afirma que nunca pensó que aquella sentencia sería publicada. Hoy día, aún se recuerda una frase que quedó para la posteridad.

Curiosidades. Entonces igual que ahora, el Tenerife duró lo que un dulce a la puerta de un colegio en la Copa del Rey. En el 87, eliminado por la Unión Deportiva Las Palmas; en 2013, por el Alcoyano a partido único. Otra similitud fue que el equipo resultó uno de los máximos goleadores de la liga, pues materializó 70 dianas. Más semejanzas: pocas derrotas (cuatro aquella vez y cinco ahora). Y una recomendación, si sirve. El eslogan de la campaña de abonos tras ascender fue toda una premonición: "Ahora empieza lo bueno".

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