20 de mayo de 2012
20.05.2012
fútbol . cd tenerife

La hora de la verdad

Marcar un gol en Badalona es el objetivo prioritario del Tenerife, consciente del valor doble de los tantos en campo contrario

20.05.2012 | 21:46
Los jugadores del Tenerife celebran una victoria fuera de casa.

Ahora que gobiernos y clubes discuten de cifras y plazos, confirma el fútbol que no tiene precio. Lo demuestra incluso una eliminatoria entre equipos de Segunda B, históricos ambos, porfiando desde esta tarde (Camp del Centenari, 17:30 horas) por un pasaporte hacia la siguiente ronda. Saben bien el Badalona y el Tenerife que, incluso si vencen con holgura esta tarde, el ascenso estará lejos. Aún así, el envite de hoy ya tiene un sabor distinto a todos los de la fase regular, tan larga como agotadora, un auténtico suplicio para equipos concebidos para empresas mayores. Los locales encadenan años y años peleando por salir del pozo, convencidos como están de que su sitio es otro por antigüedad (107 años), perseverancia (segunda clasificación consecutiva para los cruces) y afición (3.000 socios).
Si el fútbol fuera aritmético, sin embargo, ganaría el Tenerife. Excepto en años de existencia, supera en todos los parámetros a su contrincante en esta primera eliminatoria. Aunque quisieran los blanquiazules evitar al Badalona por la superficie sintética de su campo, es indiscutible que parten como favoritos. No tanto porque se proclamasen subcampeones de su grupo sino porque, hombre a hombre, su plantilla parece más cara, experimentada y más El caso es que no se reduce el fútbol a una mera cuestión de números, así que el triunfo habrá que ganárselo. Las dificultades no solo se ciñen a la motivación extraordinaria de los anfitriones y a su condición de equipo férreo atrás, hasta el punto de que hacerles gol es casi un milagro. También influirá el escenario, por su material. Y por sus dimensiones. Lo ha avisado incluso el jefe del Badalona, Manolo Márquez, quien cree que la estrechez del Camp del Centenari puede beneficiarles. Para el representativo, la ecuación está clara: casi cualquier resultado con goles refuerza sus opciones para la vuelta. De todos modos, conviene no fiarse.
Quique Medina, quien ni por asomo imaginó hace unos meses que estaría aquí a estas alturas, se afana en las horas previas al duelo en la preparación anímica del choque. No deja el tinerfeño ningún detalle sin cuidar, tampoco la composición de una alineación donde apenas habrá sorpresas. Solo la presencia de Cristóbal Juncal en el sitio reservado a Sergio Rodríguez en los últimos partidos ha sorprendido respecto a lo esperado cuando comenzó la semana, aún cuando se desconocía que sería el Badalona la primera piedra de toque para un Tenerife al que se le acabaron las excusas. Llegó el momento donde ya no vale aplazar los debates para mañana, dejar los deberes para después, escudarse en pretextos y justificaciones, huir de la responsabilidad, esconderse en vez de afrontar los exámenes. El de hoy es de importancia superlativa, más todavía porque del resultado de la ida depende que se enganche la afición al momento definitivo de la vuelta. Si se enteran bien los de blanco y azul que hay una isla entera detrás de ellos y que de su esfuerzo depende el ánimo de miles, entonces el primer paso está dado. Tenerife, adelante.

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