11 de abril de 2011
11.04.2011
Fútbol. CD Tenerife

Esta temporada es una ruina

El Tenerife gasta ahora en entrenadores lo que racaneó en fichajes tras conseguir el ascenso a Primera

11.04.2011 | 15:44
David Amaral. El cuarto entrenador de la temporada –quinto si se cuenta a Alfredo Merino– es el primero al que se le garantiza la opción de continuar la campaña que viene. Poco tienen que ver sus emolumentos con los de Arconada o Mandiá.

Las cuentas que el próximo diciembre se presentarán para la aprobación de los accionistas del Tenerife contemplarán una serie de imprevistos por culpa de la sucesión de destituciones de entrenadores que ha habido durante esta temporada. Lo que el consejo de administración negó en fichaje durante la campaña pasada en Primera División se lo está dejando ahora en los ceses que ha producido la penosa situación clasificatoria. Según reconoce el propio Miguel Concepción, tantos relevos en el banquillo blanquiazul han supuesto "un quebranto económico" para las pobres arcas del representativo. "Cada vez que resuelves un contrato, te cuesta dinero", recuerda el dirigente palmero, quien añade que "los pocos recursos que quedaban en diciembre, se agotaron con los tres refuerzos".

Las palabras de Concepción verbalizan los efectos catastróficos que están teniendo para la institución tantas permutas en el cargo de entrenador. Según ha podido saber La Opinión de Tenerife, los emolumentos de los distintos técnicos que ha tenido el club durante este ejercicio en vigor no han sido precisamente bajos. Especialmente la rescisión de la relación contractual con Gonzalo Arconada está trayendo resultando un verdadero vía crucis para el conjunto insular, quien cada mes tiene que reunir el dinero suficiente como para satisfacer al profesional vasco las cantidades acordadas con él –a plazos- tras determinar su cese en la sexta jornada. A Arconada se le aceptaron sus altas pretensiones económicas en verano, cuando venía a la Isla con la vitola de haber ascendido al Almería a Primera y haber entrenado también a la Real Sociedad en la máxima categoría. La retribución económica que se le asignó fue altísima: dos pagas –en concepto de ficha- que rebasan los 36.000 euros, amén de un abono de más de 15.000 euros por cada mensualidad.

Aunque Arconada no entrenó al club más allá de un trimestre, el pago que finalmente se le habrá hecho cuando llegue junio habrá sido prácticamente el mismo que si hubiese entrenado al Tenerife durante todo este ejercicio. Luego, los emolumentos de Mandiá o Tapia tampoco han sido moco de pavo. Al técnico lucense se le contrató después de unas negociaciones que no resultaron sencillas, y que estuvieron a punto de irse al garete en el último momento. Pero las conversaciones pilotadas por Santiago Llorente finalmente sí fructificaron y se le fijó un pago de 25.000 euros por mensualidad, superior al de Arconada porque en el caso del gallego no se le anotaba aparte el abono de una ficha. Todo un "quebranto", como le gusta decir a Concepción, y más si se tiene en cuenta que tampoco Mandiá llegó a salvar al Tenerife ni a cumplir todo el tiempo establecido en su contrato.

Tapia, menos exigente
Más receptivo a la hora de aceptar las condiciones que podía ofrecerle el club blanquiazul para cuando se pensó en él como revulsivo, Antonio Tapia accedió a firmar un contrato sin derecho a continuar el curso próximo y con una retribución mensual de 21.200 euros. Eso sí, con una prima especial por clasificar al representativo para los puestos de promoción que, tal y como informó este periódico, ascendía a 200.000 euros pagaderos en dos plazos. Sea como fuere, tampoco el de Baena fue la solución a los males del Tenerife y hubo que acudir a David Amaral. El de Arico acudió el pasado martes a las oficinas del callejón del Combate para dejar su rúbrica en el último contrato de entrenador que redacta la entidad en lo que va de temporada. En este caso, se fija un salario igualmente inferior al de Mandiá pero una duración de la relación entre las partes que, pase lo que pase en junio, llega hasta el año 2012. Eso sí, con unas condiciones bien diferentes en caso de permanencia o de descenso. Donde una vez hubo estabilidad, ahora hay agitación permanente. En el banquillo, sí, y también en unas cuentas que se resienten. Este año es una ruina.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente