18 de julio de 2010
18.07.2010
Mundial de Sudáfrica

"Ha sido un Mundial inolvidable"

El tinerfeño Pedrito se acuerda de Canarias en el estadio Soccer City de Johanesburgo donde pasó a la eternidad como campeón del mundo con España

14.07.2010 | 15:05
Pedrito en el Mundial

Juan Antonio Rodríguez, el padre de Pedrito, hizo la maleta que llevó a Sudáfrica con la misma ilusión con la que antes vio por televisión a su hijo en todos los partidos hasta aquel donde estrenó titularidad. Justo para las semifinales llegó don Juan al Mundial –acompañado de la madre de la criatura, Montse, y de sus hermanos, Jonathan y Jéssica-, y allí no olvidó lucir con orgullo y entusiasmo una bandera que ya tiene historia. Es la enseña canaria que estaba reservada para la particular cita que su hijo tenía con la gloria, para el momento que le hizo eterno, para el instante que posiblemente sea por siempre el más feliz de sus 22 años de vida.

Acabado el partido y levantada la Copa, el más reluciente de los títulos de su ya gran palmarés, el de Abades se fue a la grada, encontró a su familia y recogió algo que tenían para él. "Sí, era la bandera", cuenta Pedro, quien la paseó jubiloso por el Soccer City de Johanesburgo, luego por sus vestuarios y, a continuación, ante las televisiones de todo el mundo que se posaban en él y los otros 22 protagonistas del éxito. "Me acuerdo mucho de Canarias", dice el futbolista, quien siempre que puede recuerda sus orígenes. Eufórico, acierta a responder: "Esto es muy grande".

Agradecimientos

Casi como si fuera una lección aprendida de memoria, recita las mismas palabras de siempre cuando abre el capítulo de agradecimientos. "Todo esto va por mi familia, por la gente de Tenerife y de todas las Islas, por mis compañeros del Barça y también por todos los que me han apoyado y, en definitiva, para todos los que se alegran de que me vaya bien". No es un discurso nuevo pero sí un discurso sincero, el que teje como futbolista agradecido, por encima de todo.

Pedro, ayer recibido como un héroe más por los Reyes de España y por el Presidente del Gobierno en un día que no olvidará jamás, relata también que ha sido "un Mundial inolvidable" para él. "Ya era para mí un premio poder haber venido, una recompensa al trabajo de toda la temporada, pero ganarlo es lo máximo", subraya el 18 de la selección, quien ahora se propone "disfrutar del momento" tras una campaña tan agotadora como reconfortante. De su paso por Sudáfrica se queda con la felicidad de que sus seres más queridos hayan sido testigos de su gesta, del momento de elevar el trofeo dorado Jules Rimet –"ése que de pequeño veíamos por televisión"– y, por qué no, también con las semifinales. O, mejor dicho, con su semifinal.

"Contra Alemania me salió mejor partido que contra Holanda; ahí, en la final, no estuve tan bien", analizó, aún con la templanza necesaria para hacer balance en medio de la locura. Sea como fuere, cree Pedro que "éste es un título merecido de sobra por todo el equipo, que ha jugado muy bien; y también merecido por todo un país que llevaba mucho tiempo esperando esto". El gol, a todas estas, lo marcó Iniesta.

"Me alegro por Andrés", dice el tinerfeño, quien siempre ha visto en el de Fuentealbilla "un ejemplo y también un amigo". Gracias al autor del histórico tanto ante los holandeses fue rapidísima la adaptación del canario a la selección y luego su inesperado protagonismo. Pero también gracias a su talento, a su forma de ser, a su persistencia, a su fe. En definitiva, a su grandeza, ahora mundial.

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