14 de julio de 2010
14.07.2010
40 Años
40 Años
Mundial de Sudáfrica 2010

El Mundial de Pedrito

El futbolista de Abades se ha destapado con un papel soberbio y un rol decisivo en este torneo histórico, en el que fue titular en los dos últimos partidos

12.07.2010 | 14:54
Pedrito, en una de las jugadas del partido España- Holanda

Una historia que en Canarias es de sobra conocida -la del primer viaje de Pedro a Barcelona, sus dificultades para adaptarse, su sorprendente estreno profesional, la confianza de Guardiola, sus goles sin falta en todas las competiciones y su súbita irrupción con La Roja- es impresa una y cientos de veces estos días en la prensa nacional y europea. Y el motivo no es otro que el Mundial redondo que ha firmado su protagonista, depositario de elogios y focos otra vez en Sudáfrica a resultas de una actuación excelsa. De la selección, sí, y suya también.

Quienes bien le conocen ya esperaban de él un papel estelar. Tal y como llegaba de bien a la lista final de Del Bosque, era de presagiar que fuera útil, necesario, provechoso. Un punto por encima de los demás por su chispa y porque no ha habido síntomas de debilitamiento ni cansancio en el epílogo de esta campaña agotadora para casi todos, Pedrito se ha salido del mapa. Sobresaliente ha sido su Mundial, incluso en una medida mayor a la de los pronósticos optimistas. Titular ante Alemania en las semifinales del torneo, fue aquel día de la victoria histórica contra los germanos también inolvidable en su currículo, grande pero hasta entonces no impregnado del sello inconfundible de un partido tan relevante.

Sudáfrica deja en Pedrito un alud de recuerdos imborrables y unos números que invitan a pensar que su progresión no para aquí. Más bien al contrario, su participación en el Mundial no sólo le descubre al mundo sino que también conduce a vaticinar que su protagonismo con La Roja crecerá. A su edad, 22 años a punto de ser 23, el futuro le espera. Definitivamente, su hora ha llegado.

Trayectoria ascendente

La sensación de que podría estar entre los elegidos por Del Bosque empezó a tomar cuerpo a medida que acababa la temporada. Pedro superó con creces a otro mundialista como Henry en las preferencias de Guardiola en el Barça y cuajó un fin de campaña primoroso, marcado por su presencia con gol en la mayor parte de partidos decisivos que jugó de azulgrana. A medida que sus números engordaban, crecía también su fama como futbolista providencial, ganada a pulso en el Mundial de clubes y luego en la Liga, ambos títulos conquistados por su equipo.

El de Abades, mientras, reaccionaba con serenidad a los éxitos. La noticia de su inclusión en la primera selección de Del Bosque le pilló en Barcelona, en el coche con su novia. Y los gritos de júbilo fueron de ella ante la sonrisa cómplice de él. Más adelante, el día D, fue en su casa donde confirmó por televisión la feliz convocotoria. Sí, estaba entre los 23, pero se lo tomó con naturalidad. "Estoy contento", se limitó a constatar como un simple trámite funcionarial, como si los aspavientos y las exhibiciones no fueran con él. Sudáfrica 2010 cambiaba sus planes. "Nunca quedarme sin vacaciones fue una noticia tan feliz", decía entonces.

Aquel viernes ya había fecha para su debut con La Roja. Iba a ser Austria -allí había querido irse la Federación en señal de gratitud al país que acogió a los internacionales españoles en la Eurocopa- el escenario del día uno de Pedro de rojo. Así fue, y resultó Innsbruck la ciudad que vio debutar al isleño y, días más tarde, en Murcia, anotaría el sureño su primer tanto con España (en un 6-0 ante Polonia). Visto su estado físico, parecía junto a Navas el hombre más dinámico de un equipo llamado a gobernar en Sudáfrica. Pero nadie imaginaba que iba a ser, a la postre, el hombre de las semifinales.

El Mundial, sin embargo, no empezó bien. Rodríguez Ledesma debutó en "el torneo más grande" el día de la derrota contra Suiza, y luego se quedó sin jugar ante Honduras y a continuación contra Chile. Su momento estaba por llegar. Contra Portugal en octavos dispuso de unos minutos testimoniales, ante Paraguay en cuartos volvió a tener cancha y, en semifinales, al fin, llegó su hora. "Me salieron las cosas bien", dice acerca del choque contra Alemania, ahí donde se consagró definitivamente ante la mirada de sus padres y hermanos, testigos de excepción de su penúltima travesura.

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