24 de junio de 2008
24.06.2008
20 DE JUNIO DE 1993, CD TENERIFE 2 - R. MADRID 0

El día que la locura se hizo fútbol

Se cumplen quince años desde que una victoria del Tenerife dejó al Madrid sin ganar la liga por segunda vez consecutiva. Hay un antes y un después en el club con la llegada de Valdano, el hombre que puso al equipo en estado de ebullición.

22.06.2008 | 15:46
Al término del partido, la fiesta se dsató en las gradas del Heliodoro Rodríguez López.

Un simple estudio matemático demuestra que hay sólo una posibilidad entre miles de que el sorteo de emparejamientos de la Liga en Primera División depare por dos veces consecutivas un enfrentamiento entre el Tenerife y el Madrid para su última jornada; más difícil aún es que en ambas ocasiones, además, el partido final se juegue en el Heliodoro; todavía menos opciones son las que existen de que el equipo blanco llegue a la Isla como líder y jugándose el título de campeón; y definitivamente improbable es que suceda en un año igual que el anterior que se vaya de vacío el conjunto de la capital de España ante un oponente entrenado en una oportunidad y en la otra por un confeso e irredento madridista como es Jorge Valdano. Sucedió el 7 de junio del 92 y a la temporada siguiente en el mismo mes tal día como un 20 demayo. Esta semana se cumplen desde entonces 15 años y todavía la historia del CD Tenerife guarda impresa en oro aquella fecha por cuanto significa un antes y un después en la trayectoria del club, clasificado ese día del 93 por vez primera para participar en la Copa de la UEFA.

La mediocridad de las temporadas más recientes pero sobre todo el resplandor de aquella brillantísima etapa permite recordar aquellos días con la misma precisión que si la victoria ante el Madrid se hubiera producido ayer, hace unos días o sólo un mes. Las alegrías eran entonces casi una costumbre, ahí cuando la llegada de Valdano al banquillo del representativo para salvarlo de un descenso que se daba por seguro acabó por arrojar una decidida apuesta por un fútbol atrevido y alegre que se convirtió muy pronto en la principal enseña de aquel Tenerife. Se dio a conocer al mundo el cuadro blanquiazul por su estilo diferente pero también por sus hazañas, todas gigantescas. La del 93 y ante el Madrid fue especialísima precisamente porque la secuencia de ver derrotado en el Rodríguez López al equipo madrileño se repetía. Había pasado un año y unas semanas de la llegada de Valdano y faltaba prácticamente idéntico lapso de tiempo para que empezara el caminar de la institución por su primera andadura por Europa. Venía a Tenerife de nuevo el Madrid y otra vez lo hacía para dejarse la Liga. Al conjunto blanco sólo le valía la victoria para garantizarse el campeonato y otra vez era el Barça el que esperaba un favor canario para adjudicarse el primer puesto. Lo consiguió, sólo que esta vez el incentivo para el Tenerife no fuera una suculenta prima llegada desde Cataluña sino la motivación que por sí sola genera la posibilidad de meterse en la UEFA. Ese día no hubo una remontada heroica como doce meses antes ni tampoco un partido tan trepidante como aquel, pero la cita no desmereció en absoluto el antecedente del año olímpico que trajo consigo un 3-2 ante el Madrid que aún recuerdan los aficionados que llaron el campo.

Solo repasar la alineación que dispuso Valdano para hacer frente al poderoso rival capitalino evoca recuerdos de años tal vez irrepetibles para el tinerfeñismo por la presencia de nombres tan relevantes en la vida del club como los de Felipe Miñambres, Dertycia, Pizzi o Estebaranz. Más todavía aflora la nostalgia con las imágenes de un Heliodoro lleno, un país pendiente de lo que allí pasaba, dos goles que valieron oro y una fiesta final que descorchaba una etapa de éxitos que no se detendría hasta años más tarde. Cuentan los protagonistas que el partido fue egregio y apuntan a la capacidad de concentración del equipo para explicar tan concluyente victoria ante un adversario tan bien pertrechado.

La primera mitad resultó determinante en el desarrollo del partido. Si es que tuvo complejos algún día aquel Tenerife que se crecía en las adversidades, se disiparon de cuajo cuando Dertycia marcó. No había pasado ni un cuarto de hora de partido cuando el jugador fichado al Cádiz desató el delirio en las gradas y consiguió uno de los tantos más importantes de su vida deportiva. "Fue clave el momento en el que se consiguieron los goles", recuerda el carismático futbolista argentino, a quien costó un mundo convencer a Valdano de su titularidad. "El partido fue fantástico; les hicimos el primer tanto al empezar y otro al borde del descanso", recalca Óscar, convencídisimo de que el partido habría sido más diferente -y más difícil- si Chano no lo hubiese cerrado con otro gol a tres minutos del descanso.

Pero la crónica del partido es diferente según el cristal con que se mire. Si en la orilla blanquiazul se habla del carácter psicológico de los goles y de la extrema motivación de los locales, en Madrid lo que se destaca de aquel domingo de mayo es la actuación arbitral del aragonés Celino Gracia Redondo, al que se le discutieron tres penaltis en el área de Agustín.

Sea como fuere, para la historia del Tenerife lo que quedan en esta ocasión son las consecuencias del resultado más que el daño que se infligió al Madrid, club que desde aquellos años noventa empezó a ver crecer la leyenda de que veía fantasmas cada vez que venía a la que se llamó desde entonces isla maldita. Todo el pozo de desgracias que empezaba ese fin de semana para el Real fueron éxitos para el representativo. No es exagerado decir que ahí empezó a escribirse la historia de sus años dorados. Los miércoles de UEFA, el fútbol de toque, las gestas contra los grandes... Todo lo que luego seperdió, todo lo que ahora resiste en el recuerdo.

AGUSTÍN

El cancerbero del Tenerife aquella tarde era uno más de los jugadores del representativo que tenían pasado madridista. Jugó en el equipo blanco y también en las filas del Salamanca.

ANTONIO MATA

Será recordado por el gol de falta que anotó para el Tenerife en Copenhague y que valió al representativo su pase a las semifinales de la UEFA. Abandonó el club en 1999, al finalizar su contrato.

BERGES

Futbolista del Córdoba entre 1989 y 1991, fue traspasado al Tenerife y más adelante se enroló en la disciplina del Celta de Vigo. Dedicó el resto de su carrera a ejercer como entrenador.

LLORENTE

Sobrino del mítico Paco Gento, Julio se formó en los filiales del Real Madrid. Llegó al representativo en 1990 y abandonó su disciplina nueve años más tarde con rumbo al Salamanca.

FELIPE

De los futbolistas más importantes del Tenerife contemporáneo. No en vano, marcó el histórico gol de Auxerre. El leonés, ahora entrenador, llegó a ser internacional con la selección española.

DERTYCIA

En el Tenerife militó desde 1992 a 1994 después de jugar en el Cádiz. Su entrega le hizo protagonista en el equipo blanquiazul y su tanto al Madrid fue de los más importantes de su vida.

PIZZI

En el fútbol español jugó también en el Valencia y el Barcelona. No obstante, su paso por el Tenerife fue inolvidable para él. Con el conjunto isleño fue pichichi y también Bota de Oro.

TOÑO

Ahora segundo entrenador del club, el ex capitán fue titular en aquel partido ante el Madrid y lo recuerda "como si fuera ayer". Es el segundo jugador de la historia que más veces vistió los colores blanquiazules.

CÉSAR GÓMEZ

El central que secó a Ronaldo militó en el Valladolid, luego en el Tenerife y más tarde en la Roma, si bien en Italia no tuvo suerte. Actualmente se dedica de lleno a la representación de futbolistas.

EZEQUIEL

El centrocampista bonaerense fue el complemento ideal para Redondo en el centro del campo del CD Tenerife de Valdano. Militó también en España en las filas del Espanyol y del Rayo Vallecano.

CHANO

Jugador internacional con la selección española en una ocasión, precisamente en el Heliodoro, jugó con el Betis, luego fichó por el Tenerife y en la campaña 98/99 se enroló en las filas del Benfica.

QUIQUE ESTEBARANZ

Producto de la cantera del Atlético, llegó al Tenerife después de quedar máximo realizador en Segunda con el Racing. En la Isla fue un icono del equipo blanquiazul antes de ser contratado por el Barça.

TONI

En el segundo de los recordados tropiezos del Madrid en el Heliodoro sustituyó a los 25 minutos a Antonio Mata. Fue uno de los pocos canteranos que tuvo minutos en aquel brillante Tenerife de Valdano.

JORGE VALDANO

El hombre del milagro vivió en Tenerife su primera gran experiencia como entrenador. Llevó al club blanquiazul a laUEFA. Más adelante dirigió al Valencia y también al Real Madrid, con el que ganó la Liga.

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