12 de marzo de 2019
12.03.2019

El viento que recorre Santa Cruz

La capital tinerfeña atesora cuatro grandes obras del artista canario, sobre el que sentía un especial aprecio

12.03.2019 | 02:51

Sana Cruz de Tenerife reúne cuatro obras magistrales del genial escultor gran canario Martín Chirino, que falleció ayer a la edad de 94 años, cumplidos el pasado día 1. De ahí que le tuviera un especial aprecio y admiración. Con una de ellas, además, la ciudad vivió un episodio de tensión que acabó en los tribunales dándoles estos la razón al artista en contra del criterio que mantuvo el entonces alcalde Miguel Zerolo. En 1992, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife encargó al escultor Martín Chirino realizar una nueva escultura para colocarla en la ciudad. Aunque no era la primera obra del autor para la capital chiocharrera, tampoco la más grande, sí fue una escultura de la que se hablaría y mucho en los años venideros. De hecho, se habló hasta en los juzgados después de que el 3 de febrero de 2009 el Consistorio capitalino, presidido entonces por Miguel Zerolo, fuera condenado por atentar contra el derecho del autor y la integridad de su obra al mutilar y no rehabilitar la escultura El sueño de los continentes, instalada en la Plaza de Europa. El Juzgado de lo Mercantil número 1 obligó a la Corporación a pagar las costas del procedimiento que inició la Asociación Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos (Vegap).

La sentencia no reclamó indemnización alguna ya que resulta difícil establecer el valor real de la obra, además de no existir un baremo objetivo de aplicación en estos casos. La Sala estimó que el problema no era tanto la mutilación de la pieza, justificada por motivos de seguridad tal y como mantenía la posición del Ayuntamiento, si no por el hecho probado de que no se repusiera el daño a su debido tiempo.

El sueño de los continentes llevaba vallada varios meses ante el riesgo de que por la falta de mantenimiento de la escultura y por los fuertes vientos de esos días pudiera producirse un accidente. Ante la proximidad de la celebración de los Carnavales y el fuerte temporal que azotaba Tenerife, se tomó la decisión de su despiece y retirada definitiva. La mutilación de uno de los brazos de la obra motivó la indignación del artista que, a través de sus representantes, solicitó la reparación de la misma.

El pleito con Santa Cruz

Según Chirino, "antiguos responsables de la Corporación local llegaron a decirme: Esa escultura es nuestra, no suya, y usted ya no tiene nada que ver con ella". Para el artista grancanario, que falleció ayer a los 94 años que cumplió el 1 de marzo, quedaba de manifiesto que no existía el más mínimo compromiso por parte de la administración de preservar el legado artístico que se ponía en sus manos.

De hecho, dos años antes, el alcalde Miguel Zerolo, se comprometía a reparar la obra cercenada de Martín Chirino, pero, según el político nacionalista, "el asunto tendrá que esperar tiempos mejores". El primer edil de entonces aseguró que no tenía intención de financiar la restauración en aquel momento, y tampoco lo hizo después antes de salir del Ayuntamiento tinerfeño rumbo al Senado. Esta fue la única pugna que mantuvo el genial artista con Santa Cruz, una ciudad que presume de contar con varias de sus obras y a la que Chirino siempre quiso.

Las otras dos obras escultóricas son, además, emblemáticas para la ciudad y queridas por sus cicudadanos. Una de ellas es Lady Tenerife, la escultura de color rojo intenso que formó parte de la Primera Exposición Internacional de Escultura en la Calle, celebrado entre diciembre de 1973 y enero de 1974. Organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, constituyó una de las mejores exposiciones de arte abstracto jamás reunidas, conformada por obras de gran formato y notable potencia visual y estética. Desde entonces, muchas de las obras expuestas han permanecido desde entonces en sus calles, plazas y paseos, lo que conforma a Santa Cruz como un verdadero y único museo al aire libre. Lady Tenerife ocupa hoy el centro de la plaza que se encuentra en el acceso al Colegio Oficial de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife, una escultura de la que Chirino dijo que era una de las "piezas fundamentales" de su carrera.

Pero quizás sean las espirales las más conocidas por el gran público al ser un elemento que, además, utilizó el artista como referencia de su universo, de preguntarse siempre. Y una de las más bellas espirales que realizó, también una de las de mayor volumetría, es la que se sitúa sobre el cerramiento del edificio de oficinas del Parlamento de Canarias, en la calle Teobaldo Power, y que el artista bautizó como Sueños Canarias 2000. Pero no es la única espiral de Chirino que atesora el antiguo edificio que fuera sede del Conservatorio de Música. La majestuosidad arquitectónica de la ntrada principal del Parlamento está acompañada en su patio por la escultura Vientos de Canarias, que puede verse desde fuera del edificio.

El hierro como conductor

Chirino parte del hierro como metal conductor de una obra que busca su máximo potencial expresivo con un mínimo de materia. En las piezas que ha realizado el artista a lo largo de su vida, este material se abre sobre su centro en espirales sólidas en busca de un destino. "Estar en la fragua con el hierro al rojo vivo es algo emocionante. En ese instante se produce un momento mágico, difícil de explicar para el que no lo siente, pero en ese preciso instante el hombre domina la materia y consigue con inteligencia doblegar el metal y transformarlo. Ahí están mis experiencias en la definición de la forma. Y ahí está también mi sabiduría, si la tengo. Ahí está lo que he sido y lo que soy", afirmó en una entrevista a El País en 2018.

La fuerza que transmiten los hierros de Martín Chirino es el resultado del esfuerzo del hombre por encontrar respuestas en el arte. "El hierro tiene pasión y yo la he ido descubriendo a medida que conseguía expresarme moldeando en la forja las piezas que había soñado". Chirino comenzó su relación con el hierro siendo un joven que se colaba en el taller de su padre para tratar de aprender de un hombre que daba forma al metal para convertirlo en piezas para barcos en Puerto la Luz.

La Fundación CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife acogió la exposición Crónica del Viento, un exhaustivo y evocador recorrido por su obra con la muestra de 57 piezas. La exposición quería representar un viaje por el tiempo del artista, heredero de la vanguardia española de la primera mitad del siglo XX y uno de los grandes protagonistas en la renovación de los lenguajes plásticos en la época de la posguerra. Chirino ha expuesto en las principales capitales culturales del mundo (Nueva York, París), y ha recibido numerosos reconocimientos como el Premio Internacional de Escultura de la Bienal de Budapest, el Premio Nacional de Artes Plásticas, o el Premio Canarias de Artes Plásticas.

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