04 de diciembre de 2018
04.12.2018

La aborigen canaria ya tiene rostro

El proyecto Humiaga 977 permite reconstruir en 3D la cara de una fémina del siglo VI a partir del cráneo

04.12.2018 | 00:37
Reconstruyen el rostro de una aborigen canaria del siglo VI
La aborigen canaria ya tiene rostro

La mujer aborigen que habitaba la isla de Gran Canaria en los siglos VI y VII tiene su cara bien definida, fruto del resultado del proyecto Humiaga 977, presentado ayer en El Museo Canario. Es el primer trabajo de reconstrucción en 3D que se realiza en Canarias y uno de los pocos emprendidos a nivel nacional, que con financiación de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno canario, ha contado con un equipo multidisciplinar de expertos de El Museo Canario, Tibicena. Arqueología y Patrimonio, y la Universidad de La Laguna.

Por primera vez se conoce la mirada y el rostro de la mujer aborigen del siglo VI, y se pone el foco sobre las mujeres y el papel que tuvieron en una sociedad aborigen dominada por el hombre. Un hito excepcional, según han puesto de manifiesto el equipo de expertos en áreas de bioantropología, reconstrucción facial forense, genética y arqueología.

El cráneo en cuestión es parte del patrimonio que custodia El Museo Canario, y estaba datado con el número 977. Esta pieza fue recuperada junto con otros restos óseos del yacimiento arqueológico de La Fortaleza, en Santa Lucía, en su cima grande, por Grau Bassas, confundador y primer conservador de El Museo Canario, que interpretó este lugar como un Almogarén, espacio de culto y enterramiento.

Dos años ha llevado la reconstucción en 3D de esta aborigen, cuyo rostro y mirada emerge ahora 1.500 años después. Una empresa ambiciosa y pionera en su ámbito que ha tenido un coste de 40.000 euros "bien invertidos", tal como dijo ayer en la presentación Miguel Ángel Clavijo, director general de Patrimonio. Clavijo, junto al presidente de El Museo Canario, Diego López; Marco Moreno, director de Tibicena; Teresa Delgado, conservadora de la sociedad científica grancanaria; y Pablo Aparicio, de PAR Arqueología y Patrimonio, explicaron con todo detalle las distintas fases de reconstrucción hasta llegar a completarse el rostro de la mujer con sus rasgos definidos.

Los resultados de Humiaga 977, nombre que se ha asignado mantiendo el yacimiento y la identificación con que estaba registrado el cráneo en El Museo Canario, permiten concluir que se trata de una mujer con una edad comprendida entre los 25 y 30 años, de estatura en torno a 1,58 metros, cuya muerte se produjo a causa de un fuerte golpe en la cabeza. Dado el lugar donde se localizó el cráneo -las prácticas arqueológicas de la época desechaban otro restos óseos-, se postula que era un personaje destacado en la comunidad, y formó parte de los primeros pobladores de Gran Canaria. De ahí, que se le haya asignado un ropaje de color blanco.

Las muestras del ADN obtenidos del cráneo y su posterior secuenciación permitieron trazar las características de esta mujer en cuanto a la piel, color del pelo y ojos. Un trabajo realizado por la doctora Rosa Freguel, de la Universidad de La Laguna. El deterioro que presentaban los restos óseos abortó el citado análisis y se hizo una aproximación a partir de otras muestras de yacimientos como La Guancha y Guayadeque, y de ahí se establecieron los parámetros de color de piel, ojos y cabello.

Además, el estudio bioantropológico del cráneo realizado por Teresa Delgado permitió abundar en datos sobre la salud del sujeto, higiene bucal, traumatismos y los episodios de violencia que sufrió.

El sexo

Esta reconstrucción artística a partir del cotejo de toda esta información posibilita ir "más allá de temas estéticos que nos hablen de la sociedad de los antiguos canarios", explica Marco Moreno, director de Tibicena. Según reveló ayer, el trabajo con este cráneo, que fue depositado en El Museo Canario a principios del siglo XIX y que "había pasado desapercibido hasta este momento", según la Dirección General de Patrimonio , ha sido un descubrimiento tras otro. Sin duda, lo más revelador fue el sexo del sujeto motivo del estudio. "Cuando hacemos la genética descubrimos que era una mujer, y a partir de ahi comenzamos a entender que algunos de los grabados pudieran ser mujeres y no hombres, que algunos ídolos que aparecen en La Fortaleza son mujeres, o una idea de la mujer. Ese círculo se cierra con esta reconstrucción", subrayó el reponsable de Tibicena.

Pablo Aparicio, de PAR Arqueología y Patrimonio, a quien le tocó afrontar la reconstrucción en 3D, abundó en la complejidad del proyecto. "Es bastante complicado, y es quizás de los proyectos de arqueología virtual más complejos". El proceso de reconstrucción partió del cráneo al que "añadimos los marcadores de espesor facial, que permiten posicionar los músculos y fijar la piel". En este sentido, Aparicio abundó en el hecho de que "no solo son objetos lo que encontramos en los yacimientos, son también personas que vivieron, sintieron, que pensaron, y con las que podemos empatizar gracias a estos trabajos de reconstrucción facial".

Fueron los marcadores e expresión facial, una "herramienta científica y forense que permite lograr la forma básica del rostro", tal como apuntó el experto, los que permitieron ir avanzado en la cara de la mujer. Junto a ello, datos antropológicos y genéticos, y otros elementos que han posibilitado el resultado presentado ayer. Según Pablo Aparicio,"esta tecnología tiene años, y se ha completado con un software libre de reconstrucción en 3D, y es una herramienta de cara al futuro y para nuevos proyectos de reconstrucción facial que nos permitan enfatizar más con estos rostros, que son cuencas vacías".

La reconstrucción del rostro de esta mujer que habitó en Gran Canaria hacie 1.500 años aproximados, reúne otros valores que permiten profundizar en otros aspectos vinculados a las formas de vida y organización social de los antiguos pobladores de la Isla. En palabras de la conservadora Teresa Delgado, que precisó que el cráneo corresponde a una de las cuatro personas que fueron enterradas en lo más alto de La Fortaleza, "se rompen antiguos mitos del aspecto de la población aborigen de Gran Canaria, y comenzar a aproximarnos a cual sería su aspecto real".

Delgado defendió que "tiene que haber imágenes de mujeres en los museos, en los libros de texto para darles valor, y es un elemento que hay que utilizar para educar a las poblaciones actuales en la igualdad, hoy en día y en el futuro, y de ahí la importancia y trascendencia que tiene la reconstrucción facial de una mujer, es destacar que las mujeres fueron parte de esa sociedad y tuvieron su importancia". El objetivo de este trabajo multidisciplinar es "acercar la imagen del pasado desde una perspectiva histórica, social y cultural, que se convierta en una herramienta didáctica". Está previsto que enero próximo esté disponible el busto de la mujer aborigen, un "busto hiperrealista" para activar esta ventana que se abre al pasado aborigen de Gran Canaria.

La conservadora de El Museo Canario detalló abundante información obtenida del citado cráneo 977 durante todo el proceso. "Reflejar en el rostro de esta mujer su biografía social, las actividades habituales en cualquier actividad, los hábitos alimenticios, su dieta, los comportamientos violentos que tienen estas personas y que se producen en cualquier grupo humano, o incluso los accidentes, van modelando los huesos y los dientes, dejan una huella física que solamente puede ser entendida desde una perspectiva social y cultural".

"Salud deficitaria"

Vivió esta mujer hace 1.500 años, y del análisis se concluye que "tiene una salud dental muy deficitaria, en concreto el maxilar que se conservaba de ella tiene procesos infecciosos provocados por caries y desgastes intensos que le originaron fístulas". Además, "en algún momento de su vida sufrió un traumatismo, un golpe con un objeto romo", , y que se traduce en la cicatriz que luce en el rostro ya reconstruído.

Este tipo de patologías es frecuente entre la población indígena en Gran Canaria. La dieta habitual, agrícola con cereales e higos, es uno de los factores. Al margen de los efectos en el organismo de la ingesta de higos, Teresa Delgado puso de manifiesto los problemas bucales derivados del cereal: "Se convertía en gofio molido en molinos de piedra, cuya arenilla se incopora al alimento y provocan las fístulas". Asegura Delgado, con los datos de esta investigación, que "las mujeres tienen peor salud que los hombres, lo cual indica que había un acceso desigual a ciertos alimentos y que tiene consecuencias negativas para las mujeres".

En cuanto al traumatismo que presentaba el cráneo, se da por hecho "a esta mujer se le hundió el hueso un centímetro de su eje mayor". Un dato que conduce a otro que en su opinión es "sorpredente": el 31 por ciento de la población aborigen presentan traumas que están provocados por enfrentamientos violentos interpersonales, y en las mujeres se produce en un un 21 por ciento".

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