24 de febrero de 2018
24.02.2018
Cine 'Lady Bird'

La comedia como forma de drama

24.02.2018 | 00:53
Un instante de la cinta de Greta Gerwig.

Greta Gerwig es una joven actriz, guionista y directora que ha conquistado a crítica y público con una divertida, fresca y corrosiva visión de una adolescente en busca de su lugar en el mundo. Acostumbrado a los habituales ejemplos cinematográficos norteamericanos sobre el concreto mundo teen que proliferan en las salas de proyección, y que se caracterizan por una sobredosis de vulgaridad, artificialidad y descarado déficit de autenticidad y brillantez, la apuesta de Gerwig es toda una revelación. Los diálogos son ingeniosos, los personajes resultan creíbles y las emociones parecen sinceras, pese a abundar las secuencias alocadas y cierto halo de creación forzada. La cineasta, a la que hemos visto en su faceta de intérprete en títulos como Jackie, de Pablo Larraín, La sombra del actor, de Barry Levinson o A Roma con amor, de Woody Allen, demuestra con este largometraje (bastante más ambicioso de lo que su bajo presupuesto pudiera augurar) que se expresa mucho mejor detrás de la cámara que frente a ella.

Conforme avanza la proyección, los espectadores van siendo conscientes del viaje a través de la sátira, la ironía y la emotividad -ejercidas con acierto y con rasgos de autenticidad y credibilidad- que supone ver Lady Bird. La realizadora construye con mimo los personajes para, sobre ellos, cimentar su trabajo y ofrecer una película de guion e interpretaciones que desprende verosimilitud y evidencia un elevado nivel de cariño y cuidado en la forma de ser narrada, lo que invita a deducir una profunda implicación entre la artista y su obra, más allá de la mera profesionalidad. La realizadora sabe, sin duda, de lo que habla y así lo pone de manifiesto, tanto cuando le impregna un ritmo desenfadado como cuando potencia su cariz más sensible.

Christine McPherson, apodada Lady Bird, es una joven en busca de su propio camino que abandona el norte de California con la intención de conseguir una mejor vida en la costa Este, más cerca de la cultura cosmopolita y el ambiente universitario que anhela, para así poder colmar sus inclinaciones artísticas e intelectuales. La chica, que mantiene una permanente relación de amor-odio con su madre, está marcada por las dificultades económicas familiares y rodeada de personas que terminan afianzando su proceso de madurez.

Cuenta con cinco nominaciones a los premios Oscar (Película, Dirección, Actriz principal, Actriz secundaria y Guion original) y ya ha obtenido los Globos de Oro a la Mejor comedia del año y a la Mejor actriz de comedia, así como numerosas candidaturas y menciones en la mayor parte de certámenes y asociaciones de críticos cinematográficos. Como ocurre con Call me by your name, su modesta producción y distribución otorgan aún más mérito a estos logros y lo convierten en uno de los mejores largometrajes del año.

En el apartado artístico, la relación de intérpretes es magnífica. Saoirse Ronan, verdadera alma de esta historia, realiza una actuación muy notable. Ya había evidenciado su talento en actuaciones como las Expiación, The lovely bones o Brooklyn y ahora se consolida de promesa a realidad indiscutible. Laurie Metcalf, firme candidata a la estatuilla dorada, posee un destacado bagaje televisivo en series como Big Bang, Mujeres desesperadas o Anatomía de Grey. Por su parte, Timothée Chalamet se ha convertido en el actor de moda gracias a la mencionada Call me by your name y a sus participaciones de 2017 en dos relevantes obras que le han otorgado prestigio y popularidad. También se ha podido apreciar su buen hacer en Interstellar y en la serie televisiva Homeland. Participará junto a Elle Fanning en el próximo proyecto de Woody Allen. Completan el reparto Tracy Letts ( La gran apuesta, Agosto) y Lucas Hedges ( Manchester frente al mar, Tres anuncios en las afueras).

www.cineenpantallagrande.blogspot.com.

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