15 de mayo de 2012
15.05.2012

Springsteen se atrinchera en el Sur de Gran Canaria el día antes del concierto

Llegó ayer a primera hora de la tarde y se trasladó a Maspalomas con miembros de la E Street Band

15.05.2012 | 02:26

Bruce Springsteen descansa en el Sur de Gran Canaria desde ayer tarde, y hoy martes promete reivindicar su leyenda como un artista fuera de serie en el concierto que ofrecerá en el Estadio de Gran Canaria a partir de las 21:00 horas. El Boss pisó la Isla después de las 15:00 horas en un avión en el que viajaba el largo centenar de personas que le acompañan entre músicos, técnicos y equipo de producción.
El Boss junto al resto de la E Street Band hicieron noche en el Sur. Con la excepción de su esposa Patti Scialfa, a quien Springsteen excusó el pasado domingo en Sevilla, la crew del Wreckin Ball Tour, título de la gira y del álbum de estudio nº 18 de Springsteen, se alojó en el Seaside Grand Hotel Residencia y en el Palm Beach, ambos en Maspalomas.
Allí le esperaban un grupo de periodistas y varios seguidores que se quedaron con las ganas de que el autor de The River y Born to Run les estampase su firma, o les diese al menos un saludo desde la distancia. Con media docena de policías rondando el hotel, yendo y viniendo, y apartando a los curiosos que se apostaban a las puertas a ver por qué tanto despliegue, pasaron casi dos horas hasta que apareció un mercedes negro junto a dos furgonetas blancas. El coche siguió de largo en una clara maniobra de despiste, mientras los otros dos vehículos entraron al hotel. Y allí no estaba ni el Boss ni sus músicos, que llegarían media hora después. El de Nueva Jersey prefirió usar una entrada trasera y discreta que da entrada al citado hotel y a la que se accede desde la vía que bordea la Charca de Maspalomas.
Luego llegaron los músicos, pero al igual que su jefe sin ganas de hablar y mucho menos de fotografiarse. Primero el guitarrista Steve Van Zandt, que hizo caso omiso a las voces; y luego Jack Clemons, el sobrino del malogrado Clarence Clemons.
Un joven tinerfeño que portaba la edición especial de Born to Run se quedó con las ganas de ver en persona al Boss, al igual que José A. Santana, miembro de la Plataforma contra regasificadora en Gran Canaria, que acudió desde las 11:00 horas a las puertas del complejo hotelero para pedirle a Bruce "medio minuto" y ofrecerle un comunicado y una camiseta. Junto a otra media docena de fans, poco premio obtuvieron de su espera.

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