26 de diciembre de 2011
26.12.2011

De profesión, machango

La firma canaria Machango Studio sale al mercado internacional con ´Jonás´, su criatura estrella

26.12.2011 | 03:03
Fotograma de los episodios de la serie Jonás.

Un diminuto personaje animado, "feo, egoísta y miedoso" llamado Jonás, es la percha profesional que condujo a tres amigos de la capital grancanaria, curtidos en distintas disciplinas profesionales, a levantar la cabeza en el mercado audiovisual canario para posicionarse en la actualidad como una de las productoras insulares que busca expansión en el circuito internacional. Hablamos de Machango Studio, una factoría creativa especializada en contenidos audiovisuales, guión, realización y montaje, que en cinco años de funcionamiento se ha convertido además en una empresa de servicios y formación.
Jonás, la serie de la que Televisión Canaria emitirá su primera temporada a partir de marzo, con 26 capítulos de cinco minutos de metraje cada uno, es el punto de partida de la historia de Machango Studio, y el proyecto que mantiene ocupado al cien por cien de sus creativos, animadores y productores. Pero, no solo la animación es lo que mueve a este estudio que en sus cinco años de existencia emerge en Vegueta en dos sedes, la administrativa y de formación, y la creativa.
Fue precisamente el universo de Jonás, muy distinto al que se ha podido ver en la web www.jonaseries.com, el que hizo que se cruzaran los destinos de Pedro Carballido, Chedey Reyes y Juan Carlos Cruz, los dos primeros en la actualidad como productores ejecutivos, y el tercero volcado en la animación de Jonás.
"Junto con Domingo Cabrera, uno de los animadores de Jonás, hicimos un proyecto de animación que se llamaba Cool City, con el que llegamos a un acuerdo de coproducción y distribución en Canadá. Éramos mucho más minúsculos que ahora, sin poder de negociación. El proyecto no llegó a nada, sigue vivo, y eso nos animó a meternos en algo que pudiéramos controlar nosotros. Y para eso hubo que montar una empresa con tres patas: el desarrollo de proyectos propios, un área formativa, y una de servicios, de la que salen iniciativas como videoclip, cortometrajes..." El que habla es Chedey Reyes. Recuerda que entonces y lejos de caer presa de la desesperación, decidieron ponerse a trabajar en lo que es Machango Studio. De eso hace ya cinco años.
Recuerda Chedey Reyes que "empezamos en el salón de casa de Pedro, nos fuimos a mercados de coproducción con un pequeño teaser bastante primitivo del Jonás de ahora y nos dimos cuenta cómo había que trabajar en este negocio, al menos desde nuestra condición".
Los tres amigos manejan ahora un equipo de 25 personas, entre producción, arte, animación y postproducción, con 9 de ellas en estas dos últimas áreas. A éstos, hay que añadir colaboradores externos que trabajan casi en exclusividad para la firma, caso de compositores y guionistas, y sonido. Las aventuras de Jonás han sido determinantes en la puesta en órbita de Machango Studio. Pero no solo se cocina animación en este laboratorio creativo. Pedro Carballido detalla que la puesta en marcha del proyecto estuvo presidida por "una perspectiva empresarial y otra creativa, y el cruce ideal era Jonás".
No fue fácil, porque como recuerda Carballido, "había una serie de condicionantes a salvar, que la serie se hiciera con tecnología Flash, que fueran episodios cortos y sin diálogos para que se pudieran distribuir en cualquier mercado con independencia del idioma, en definitiva, una producción pequeña con la que pudiéramos trabajar". Y lo más importante desde la visión de sus responsables directos, era que "teníamos muy claro que había que hacer de la necesidad virtud, buscar la forma de destacar, o seguíamos la tendencia del mercado o buscábamos un producto personal y diferente".
El estudio comenzaba a tomar forma con la criatura animada, y a partir de ahí, se decidió crear una empresa de servicios que permitiera continuar con las producciones propias y cubrir las demandas de terceros. El esfuerzo de Jonás, que requiere un intenso mes de trabajo para terminar un capítulo de cinco minutos a la vez que se trabajan en cuatro capítulos a la vez, Machango Studio produce cine, más animación y videoclip. "Cada semana sale un episodio nuevo después que tardáramos un mes con el primero, y el volumen de producción al final es poco más que un largometraje, unos 130 minutos, y la gente no entiende el trabajo que esto exige", comenta.
Con permiso de Jonás, se han facturado en los últimos meses proyectos como el videoclip Dentelladas, primer single del álbum La huida concéntrica, del grupo grancanario Miniatura; el cortometraje Una historia de amor, en el que Chedey Reyes se estrena como guionista; Polillas Acrobáticas, "mezcla de proyecto educativo y extravagancia orientada a adultos" firmado por Juan Carlos Cruz; y entre otros en construcción, la adaptación a formato de largometraje con estética de videoclip del musical Longina, emigrante en La Habana, una obra de la extinta compañía Producciones del Mar (ahora Una Hora Menos).
Entre tanto encargo, los propios y los ajenos, nada se descuida en el universo Jonás, que exige del equipo de Machango una dedicación plena. "Jonás va a otro ritmo, la pauta de producción es distinta al resto de productos, es un sistema de trabajo intensivo con 25 personas, canarios mayormente, y seguimos con la misma convicción que nos movió cuando decidimos poner en marcha la primera serie de animación hecha íntegramente en Canarias, y montar una empresa que lo hiciera posible: tener un producto con vocación internacional, trabajar para vender fuera", dice Reyes.
¿Dónde radica el éxito e impacto de Jonás? Pedro Carballido bromea con la pregunta para puntualizar que "no tenemos una varita mágica", sobre todo teniendo en cuenta que "en Hollywood tienen más de cien años de experiencia en la industria del cine y todavía no saben lo que funciona y lo que no". En este contexto de incertidumbre, y a juicio de Carballido, "lo que puedes hacer es apostar por un proyecto de calidad técnica, creativamente interesante".
El personaje tiene su miga porque la competencia es dura. Según Reyes, "los medios agravan la competencia y lo que ocurre es que en el mercado de animación las sustituciones son muy difíciles; me explico, si un niño quiere ver Pocoyó solo quiere eso, nada más".
Con la premisa de rehuir el "no hacer la típica serie de niños perfectos que viven en su casa terrera con su perro, familia, sino algo más con lo que la gente se pudieran identificar", nació Jonás. "Somos tres personas que venimos de barrio, y queríamos que Jonás fuera así", subraya Carballido. Un niño "de familia pobre, con un estilo gráfico feote pero entrañable, con problemas que él no ve".
Imaginación
El plus de Jonás frente a otras series de animación que se han instalado en las parrillas infantiles reside en su imaginación. Un poder que utiliza para "diseñar muchos mundos imaginarios y resolver así sus problemas". Chedey Reyes lo explica de una forma muy gráfica: "si en un episodio en el que no tiene ganas de bañarse, imagina que la casa es una nave espacial, tiene que escapar; en otro es un explorador, caballero medieval, roles que además de dar juego en lo creativo, permiten un posible retorno en merchandising de la serie".
Antes de arrancar con la producción, los cerebros de Machango estuvieron seis meses pensando qué hacer. Ahora camina solo. Hace semanas, el equipo de Machango estuvo en la feria Midcom, en Cannes, para buscar distribuidoras internacionales. "La tele canaria es una palanca, para salir fuera, y será rentable si se consigue vender".

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