01 de julio de 2010
01.07.2010

Nueva cita madrileña de Alexis W con 'La ventana indiscreta VIII'

El artista herreño recurre de nuevo al desnudo y aborda el discurso de la diferencia

01.07.2010 | 13:47
Imagen expuesta por el fotógrafo

Alexis W nos volverá a citar, como cada año, en la calle Pelayo, esquina Gravina, para su octava edición de La ventana indiscreta, título genérico de este proyecto en el que hace un homenaje a la obra de Alfred Hithcock y el inmenso potencial de la mirada que ha contado, desde su inicio con el apoyo del Gobierno de Canarias, a través de la Viceconsejería de Cultura.

Una intervención en el espacio público que se podrá ver desde hoy y donde el artista dispone las imágenes en cajas de luz en los balcones de la calle Pelayo de Madrid (Números 27 , 28 , 29 , 30 , 32), proponiendo un ejercicio de especulación estética con la arquitectura urbana y los sujetos que resultan el objeto de su representación.

Después de su última exposición en La Regenta (Las Palmas de Gran Canaria 2009 ), donde pudimos ver de conjunto el cuerpo de las siete ediciones del proyecto y comprobar así la trayectoria y el discurrir de esta propuesta que arrancó en el 2003, Alexis W propone focalizar las líneas discursivas tras este punto y seguido en torno a la idea de "retrato ", en tanto documento de su tiempo y testimonio cultural.

El catálogo que resume dicho recorrido incorpora al final, a modo de documentación, un material que en algunos casos transciende la obra misma y que en su conjunto funciona como una especie de retrato sociológico, antropológico y arquitectónico del barrio.
Relatos de vida perimetrados y articulados desde su ámbito vital, al que en cierto modo pertenece el artista. Historias anónimas y universales, igual que los personajes que sirven como coartada para ese gran retrato de su tiempo que se ha propuesto construir, donde el mosaico humano se va completando pieza a pieza, edición a edición a modo de gran puzzle socio-antropológico.

Trabajadoras del sexo

En esta ocasión y sin renunciar a la lógica trazada en las anteriores ediciones, A W recurre de nuevo al desnudo y a la preocupación en torno al discurso de la diferencia para posicionarse de una manera clara en apoyo a las trabajadoras del sexo. Una realidad cercana que no le es ajena. El sexo, la marginalidad, son mundos en los el artista se adentra haciendo incursiones para acercarse a las aristas del conflicto humano y desarrollar luego sus trabajos.

La desnudez que muestran las imágenes, si bien tras un primer vistazo se localizan en los pechos de las 19 prostitutas que son las protagonistas de la representación, habría que buscarla en la situación de desprotección, vulnerabilidad, marginalidad social o jurídica en la que se encuentran. Así posan en un ejercicio de reafirmación ante una sociedad hipócrita que no respeta sus derechos ni como mujeres y ni como trabajadoras y que en ocasiones, se niega a considerar su sola existencia, su decisión de dedicarse al ejercicio de la prostitución.

Las mujeres que han participado hacen un hueco en sus vidas, en sus trabajos, entre su familia y se acercan al estudio fotográfico, algunas llegan con el tapper de la comida caliente, otras llegan o atienden a los clientes en medio de la sesión .

Pero todas han decidido estar y participar porque entienden que hay que dar la cara y reivindicarse prostituta, scort o trabajadora del sexo para poder se escuchadas por la sociedad y alcanzar, quizá, algún día, sus derechos legítimos. Porque "dan la cara", aunque ese "doloroso" dar la cara ("la doble vida y el miedo al rechazo"), sea a través del uso de máscaras que no invisibilizan sino que dan fuerza para continuar viviendo, trabajando y luchando día a día.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook