30 de junio de 2010
30.06.2010

Fallece Ana María Fagundo, una poetisa canaria singular

La escritora tinerfeña dedicó todas sus obras al amor, el ser y la identidad isleña

30.06.2010 | 14:53
Ana María Facundo

Su voz sigue respondiendo los teléfonos de sus casas en Madrid y El Sauzal. Su perfil en Facebook continúa activo y a la espera de algún mensaje de sus amigos virtuales. Pero la poetisa tinerfeña Ana María Fagundo no está. Se fue sigilosamente el pasado domingo 13 de junio a causa de un linfoma, contra el que luchó con fuerza desde que se lo diagnosticaron, en marzo de 2009. Tras su marcha, a los 72 años, la escritora deja tras de sí una destacada trayectoria literaria de más de 40 años de creación, en la que la isla, el ser y el amor fueron temas recurrentes.

El 13 siempre fue un número especial para ella. Un 13 ha dicho adiós y también un 13, pero de marzo y de 1938 vino al mundo en Santa Cruz de Tenerife. Pasó más de la mitad de su vida en California, enseñando a sus alumnos la devoción por las letras que ella sentía. Fue y vino todas las veces que pudo, intentando mitigar una morriña de la que nunca pudo desprenderse. Y cuando finalmente retornó para pasar tiempo con su familia, en 2001, su hermana y su cuñado fallecieron. Así volvió a quedarse sola y ha fallecido en Madrid, con la única compañía de una amiga fiel que estuvo con ella hasta el final.

Ana María no asistió a ninguna institución educativa hasta los 12 años, ya que completó su instrucción básica bajo la tutela de su padre, maestro nacional. En 1950, ingresó a la santacrucera Escuela Profesional de Comercio, en la que posteriormente se tituló como profesora mercantil.

La obtención de la beca Anne Simpson para estudiar en la Universidad Redlands del estado de California, en 1958, marcó el comienzo de una extensa y fructífera etapa académica en Estados Unidos que se prolongó hasta 2001, año en el que volvió definitivamente a Tenerife.

Paralelamente, Fagundo fundó y dirigió la revista académico literaria Alaluz, en la que siempre tuvieron cabida las Islas y sus artistas. Fiel a sus orígenes, y pese a que la mayor parte de su vida transcurrió lejos de su ciudad natal, la escritora conservó siempre viva su identidad isleña no sólo en su obra, sino también en un constante ir y venir que mitigó la añoranza por su tierra.

Doctorada en Literatura Comparada con especialidades en Literatura Inglesa, Norteamericana y Española, Ana María Fagundo supo compaginar su labor como catedrática de la Universidad de California (en el campus de Riverside) con la creación poética. Así, entre 1965, cuando se publicó su primer obra, Brotes, y 1999, año en el que aparecía Trasterrado marzo, la escritora publicó los libros de poesía: Isla adentro (1969); Diario de una muerte (1970); Configurado tiempo (1974); Invención de la luz (1978); Desde Chanatel, el canto (1981); Como quien dice voz alguna al viento (1984); Retornos sobre la siempre ausencia (1989); y El sol, la sombra, en el instante (1994). Ese mismo año, además, aparecía La miríada de los sonámbulos, su única obra narrativa.

Lejos de pasar desapercibida, la poesía de Ana María Fagundo ha sido estudiada tanto en España, como en Latinoamérica, Inglaterra o Estados Unidos.

Traducida a siete idiomas: inglés, francés, portugués, italiano, polaco, lituano y chino, su obra volvía a ser noticia en 2005 ante la presentación en Tenerife de su primera antología poética bilingüe (español-inglés). La obra, que incluía 160 de sus mejores poemas, fue presentada en La Laguna por la profesora norteamericana Candelas Gala, quien resaltó que un gran número de críticos americanos y españoles afincados en EE UU trabajan y estudian la poesía de Fagundo. Este mismo año, la poetisa publicó Palabras sobre los días y recibió el Premio Isla, que entregaba La Opinión de Tenerife. En 2008, llegaría su último trabajo: Materia en olvido.

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