12 de marzo de 2019
12.03.2019

Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019 La dulce resaca de un concierto memorable

La trastienda de un día para la historia

Las negociaciones para traer a Juan Luis Guerra empezaron desde que acabó el Carnaval del año pasado

11.03.2019 | 23:43
La trastienda de un día para la historia

El ímprobo trabajo para traer a Juan Luis Guerra al Carnaval de Santa Cruz empezó hace más de 365 días, justo el día después de que Olga Tañón y Gente de Zona arrasaran y firmaran un éxito incontestable a su paso por la fiesta. El multitudinario concierto del artista dominicano lleva el sello del equipo de Radio Club Tenerife, como así ocurrió cuando el récord de Celia Cruz en febrero del 87. "El mérito es de toda la ciudad", resume su directora, Lourdes Santana. "Queríamos hacer algo grande y fue una noche inolvidable. Todo nuestro equipo le puso pasión, ganas... y al final llovió café en Santa Cruz".

Fue Alfredo Moré quien hizo las veces de agente artístico. "Las primeras llamadas comenzaron a producirse a la mañana siguiente del Carnaval de Día de 2018. Te pasan los contactos, vas hablando... y la primera vez que localizamos al mánager de Juan Luis, estaba en Milán de vacaciones con la familia. Le empiezo a hablar del Carnaval de Santa Cruz y me dice: mira, chico, cuando tengas el dinero hablamos. Para mí fue como un cubo de agua fría", recuerda.

Doce meses más tarde, el concierto de Juan Luis ya forma parte de la historia de la ciudad y le ha dado un impacto internacional extraordinario. Por vez primera en mucho tiempo, confluyen a la vez con toda la potencia dos factores imprescindibles para haber cruzado el umbal de la historia a través de la fiesta: que los chicharreros la han disfrutado -además en una cifra récord- y que la repercusión brutal del concierto ha sido el mejor escaparate posible para el realce del Carnaval. La sensación de orgullo de todos los santacruceros es indisimulable incluso cuando ya han transcurrido unos días del impresionante espectáculo.

"La realidad es que a Juan Luis y a su compañía le hacía tanta ilusión lo que pudiésemos conseguir como a nosotros mismos", relata Alberto Palenzuela, jefe de Eventos y Musicales de la cadena SER. "Él nunca había visto algo igual. Jamás había cantado con él un coro tan multitudinario. De hecho, hubo momentos en los que se emocionó. Le vimos dar un par de pasos hacia detrás y mirar a su directora musical, en un gesto cómplice, y decirle: ¡esto es una pasada!".

La negociación fue compleja por muy diversos factores. El primero, los husos horarios que obligaban a que el intercambio de información y de llamadas se produjese cuando en Tenerife era de madrugada. "Era un contrato a nivel técnico muy complicado porque en el equipo de Juan Luis Guerra son muy, muy perfeccionistas. Pero lo que pedía no eran caprichos. Lo que él quería asegurarse es que el concierto se escuchara, incluso a 300 o a 700 metros de distancia". Sobre la fecha, el horario y el escenario, no hubo debate posible. "No se miraron otras alternativas porque no las había. La mejor ubicación era la avenida de Anaga. Pero el reto era imponente. Nunca antes se había hecho un concierto con estas condiciones. Todo se ajustó a lo que demandaba el evento, incluidas las pantallas de refuerzo que permitieron seguirlo a gran distancia". De ahí que la multitud desbordase la ciudad como nunca antes. Guerra trajo a un equipo de 34 personas. La dificultad era todavía mayor porque el artista no estaba de gira. "Era un concierto único. Recogimos a todos los miembros de su equipo en sus casas, los trajimos y los devolvimos. Porque no estaba en tour. Esa fue la otra gran dificultad", afirma Palenzuela.

"El concierto estaba adaptado al cien por cien al Carnaval. Valoramos todos sus hits y estuvimos escrutando con su staff cuáles eran los grandes éxitos que más se ajustaban a la noche del sábado. Pero casi que daba igual, porque el público se los sabía todos".

Jacobo Jiménez, director de márketing de Radio Club, destaca que el objetivo de Guerra y su equipo "no fue hacer caja en ningún momento". "Él vino a cumplir con Tenerife, que es una de sus plazas predilectas y principales. Pero no sabía la magnitud de lo que se iba a encontrar", apunta. En las arduas gestiones para conseguir un sí del artista, hubo un momento en el que casi la negociación se viene abajo. "Cuando le dijimos que tendría que actuar para unas 50.000 personas, calculando por lo bajo, le entraron las dudas porque eran demasiadas. Y nos pidió un tiempo para pensárselo. Aunque no lo parezca, es un artista muy retraído y reservado. Pero sobre todo, un hombre respetuoso y empático, igual que lo es todo su equipo", añade Palenzuela.

Jesús Mirabal, del equipo de Producción de Radio Club, ha tenido la suerte de trabajar en el montaje de los dos conciertos más multitudinarios de la historia del Carnaval: el del 87 con Celia y del 19 con Juan Luis. "No esperaba tanta gente pero es que se dieron todas las condiciones para rebasar el récord: que la entrada fuese gratuita; el horario, porque Celia cantó a las dos de la madrugada; la talla del artista invitado y las ganas de divertirse del público. También que ahora ya no somos solo Radio Club, es que ahora está todo el grupo Prisa detrás y la potencia de la campaña de difusión fue brutal. Toda la Isla se enteró de que venía Juan Luis el Sábado de Piñata".

La larga experiencia en la organización de eventos hizo que el del imborrable 9 de marzo "saliera rodado". "No estábamos intranquilos, todo lo contrario", apunta Jiménez al preguntársele por las horas previas. El impacto de lo conseguido es ahora "el mejor aval posible para traer a nuevos artistas de primera división" en años venideros.

La noticia del llenazo en el concierto de Juan Luis Guerra abrió telediarios a nivel nacional y ya ha tenido eco fuera de Europa, de ahí que ya haya agentes interesados en que sus artistas vengan en 2020. La pregunta del millón: ¿Y quién puede superar esto? "Nadie", responde Mirabal. Aunque Palenzuela sugiere algunos nombres que podrían protagonizar un concierto así: Maná, Shakira, Marc Anthony, Óscar d'León... o el propio Juan Luis. "Él estaba deseando volver".

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