05 de marzo de 2019
05.03.2019

La capital se sumerge en la fiesta

Fiestas y hosteleros llegan a un acuerdo para evitar el bajo volumen de la música

La gerente de Zona Centro afirma que cada año hay más impedimentos y advierte de que si se sigue así "en una década no habrá bailes durante la noche"

05.03.2019 | 00:41
Fiestas y hosteleros llegan a un acuerdo para evitar el bajo volumen de la música

El Ayuntamiento de Santa Cruz ha llegado a un acuerdo para evitar el bajo volumen de la música en las noches de Carnaval. Tras las quejas recibidas, ayer se celebró una reunión en el Consistorio en la que se buscaron fórmulas para cambiar la ubicación de los sistemas de sonido y de esta manera mejorar el sonido de la fiesta carnavalera.

Los empresarios de hostelería que solicitan permiso para instalar barras y poner música en sus locales durante el Carnaval se mostraron ayer indignados por lo que consideran una "restrictiva" limitación del volumen de la música durante las noches de fiesta. El pasado fin de semana eran muchas las personas que se quejaban por la falta de música en algunas de las zonas emblemáticas del Cuadrilátero carnavalero, como el Orche, algo que los hosteleros achacan al excesivo celo de la administración.

La gerente de la Asociación Empresarial Zona Centro, Ruth Dorta, se mostró categórica. "Al ritmo que vamos de aquí a 10 años no hay Carnaval de noche", manifestó ayer después de conocer las quejas que le habían transmitido muchos de sus compañeros. "Cada año el yugo está más apretado, la gente no quiere ni bajar, se aburre porque si no hay música ¿para qué vienes?", se preguntó.

Dorta aseguró que este año el nivel de decibelios se ha reducido en algunas zonas del Cuadrilátero carnavalero, algo de lo que los empresarios que habían solicitado la instalación de equipos de sonido se enteraron el pasado viernes, horas antes del comienzo de la fiesta.

Así lo corroboró, Zebensui Sande, uno de los empresarios que solicitó autorización para instalar una barra y poner música en su local ubicado en la zona del edificio Olympo. "Nos comentaron que por la acústica de la zona se había limitado a 85 decibelios", explicó, un volumen que a él le parece insuficiente ya que "solo con el ruido de la gente en la calle ya se supera".

Quejas vecinales

Él aseguró que cada año las limitaciones "son más restrictivas" y especialmente se queja de que no les avisaran de esta bajada con más antelación. "Si me dicen que esto va a ser así no hubiéramos hecho una inversión, que en algunos casos supera los 7.000 euros, y me hubiera quedado en mi casa", expuso. De esta manera, tanto él como el resto de empresarios que se han unido para protestar por estas condiciones "hemos contratado a trabajadores extra que ahora tenemos que pagar".

Para este empresario las quejas vecinales que se han difundido en los últimos días acerca del excesivo volumen de la música en determinadas zonas del Cuadrilátero tienen parte de la culpa en esta situación. "Es año de elecciones, hay que recordarlo", sostiene

Con enfado han vivido también los primeros días de fiesta en la calle un grupo de empresarios de la avenida Anaga, que después de recibir el permiso para poner música en esta zona de la capital durante el Carnaval, aseguran que este pasado fin de semana les han comunicado que el sonido molestaba a uno de los escenarios principales, ubicado en esta misma avenida.

El portavoz de este grupo de empresarios indicó que la única solución que les han aportado desde el Ayuntamiento es la prohibición de poner música cuando haya actuaciones en directo sobre este escenario. Sin embargo, ellos no están conformes ya que consideraron que su actividad "no afecta al escenario principal" y se quejan de que solo tienen un volumen de 85 decibelios y que "así no se puede trabajar".

Más limitaciones

Este grupo de empresarios también indicó que "cada año nos ponen más pegas" y por eso cada vez más locales cierran estos días por vacaciones.

Los hosteleros aseguran que el volumen de la música no es algo baladí en una semana en la que muchos aprovechan para hacer caja y así tener un colchón financiero que les ayude el resto del año. Y es que si no consiguen congregar a carnavaleros frente a sus locales el volumen de facturación se reduce de manera exponencial. "Contratamos a artistas y a personal extra y tenemos que cumplir con ellos", exponen.

Asimismo, también se quejaron de que la inspección contra el ruido se llevara a cabo de una manera más acusada contra los hosteleros cuando por ejemplo "pasean por la ciudad estos días muchos carricoches sin licencia con la música demasiado alta", contra los que aseguran que no se ejerce presión.

Para Ruth Dorta, gerente de Zona Centro, se deberían "buscar fórmulas legales para proteger nuestra fiesta más internacional". Para ello propone sentar a todas las partes implicadas en una mesa para negociar y buscar un consenso. "Estoy de acuerdo con el descanso de los vecinos, pero es triste que se de esta situación", afirma y recuerda que hay otros sectores de la sociedad que también salen perjudicados como los comerciantes "que se ven obligados a cerrar muchos días y no se quejan".

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