13 de febrero de 2019
13.02.2019

Tercera Fase del Concurso de Murgas Adultas

Concurso de Murgas Adultas 2019 | Zeta Zetas le pone calor a la tercera fase

El segundo tema de los de Javi Lemus marca la diferencia de una última eliminatoria en la que ninguna de las seis aspirantes cuaja una actuación completa

14.02.2019 | 02:12
Tercera fase del Concurso de Murgas Adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019
Zeta-Zetas, en la interpretación de su segundo tema.

Triquikonas no llega con su primera canción y pincha con su particular 'First Dates'

Una tercera fase que lejos de levantar el vuelo, mantuvo la línea de las dos anteriores. La última eliminatoria del concurso de murgas dejó este miércoles un sabor agridulce pues de los seis contendientes que subieron a las tablas del Recinto Ferial, solo las teóricas grandes cumplieron... y a medias. Así, Zeta-Zetas sacó partido a un hilado y bien trabajado (en letra y visualmente) segundo tema para enmendar un primero que solo tuvo potencia. Más abajo, Triquikonas, que sufrió el mismo mal arrancando para quedarse en tierra de nadie con su particular parodia de First Dates. Las de Almudena Domínguez pincharon respecto a otros años, pero su estilo cala y eso les puede salvarse de la quema.

Desbocados
En su décimo aniversario, los de Juani Padilla destilaron seguridad y contundencia. En sus voces y en su mensaje. Hechuras de una murga grande. Pero el globo explotó demasiado pronto con 'Las manías', que el esqueleto en el que anclar el tema se difuminó casi desde el inicio. Confundieron obsesión y afición con manía en medio de un tema que les permitió tocar de todo, desde un homenaje a la grada, rajazo a los políticos y denunciar un sistema educativo devaluado antes de un homenaje a aquellos deportistas tinerfeños no valorados (Nauzet Trujillo, Jonay Risco, Michelle Alonso, el Ademi€) y que son "ejemplos de superación". "Ser Desbocado es una manía para un mejor carnaval", acabaron.

Prácticamente sucedió lo mismo con su segundo, que giró en torno a los lazos de diferentes colores pero que acabó con giros que chirriaron. Fueron desde el rosa para reivindicar la lucha de las mujeres con cáncer, a uno marrón "por los marrones que hay pendientes y que salpican a Coalición Canaria". Trataron de darle un tono humorístico con un lazo amarillo en una burla al aficionado de la UD Las Palmas, aunque sí ganaron enteros al denunciar el maltrato y reclamar "personas con más igualdad". Quizá su recurso más forzado pero a la postre de mayor rédito, la puesta en escena de Solidarios Canarios, la ONG en la que la murga tiene una participación y que viene escolarizando desde hace años en Gambia. Sus "soñadores" y "héroes de la solidaridad" le dieron el impulso necesario para acabar bastante arriba y dejar un buen sabor de boca en la grada. Y desahogarse. Eso sí, sus dos finales tuvieron gancho y eso, suele contar para el jurado.

MasQlocas
Con Tania Fernández al frente, tras unos meses previos complicados que a punto estuvieron de llevarles a la renuncia, y poco más de 40 componentes sobre las tablas, MasQlocas fueron las segundas de la noche. En su primero se transformaron en "la niñera 10", un personaje que les sirvió para denunciar los trabajos y sueldos precarios que obligan a emigrar, los escasos periodos de maternidad y, por último, un homenaje a esos abuelos, "los grandes olvidados que nos dan la vida".

Como Triquis, en su segunda canción parodiaron la serie La casa de papel, supuestamente para acabar con la corrupción antes de tratar de asaltar la Casa de la Moneda. Las atracadoras resultan ser "la Isla" para la que tratan de recuperar todo lo que se le ha robado y maltratado en dos décadas, tanto en transporte, educación, o sanidad. Limitadas ya de por sí, su montaje y su ritmo impidió que se las oyera con nitidez en muchos pasajes. El haber salido ya debe ser un premio para ellas

Zeta Zetas
Tras los aperitivos de la tercera fase, uno de los momentos más esperados llegó con Zeta-Zetas, la murga que lleva años luchando por marcar su propia pauta en el concurso. En los temas y también desde sus presentaciones. En la de 2019, y explotando su fantasía 'Partido nacionalista Zeta-Zetas: un murguero con ideales y principios', los de Javi Lemus dejaron boquiabierto al Recinto fusionando batucada y rap.

Y dentro de este particular sello, no podía faltar una de sus características más marcadas, el tirar en fase un tema alusivo a su fantasía. Esta vez convirtiéndose en el 'Partido Nacionalista ZZ'. Traen más justicia, igualdad en los repartos, que en España sea menos, critican el sueldo vitalicio de la monarquía... Piden una independencia muy particular para separarse "de la basura y la escoria que destrozan a este país". Abordan la corrupción con una retahíla y metiendo en su coctelera a cualquier político que le rimara, independientemente de que estuviera salpicado o no por estos casos. Ganaron en calidad con un contrato lleno de cláusulas (no mentir, ir cada día al trabajo, no inmunidad ni aforamientos, no dietas...) que se comprometen a firmar. Voces y fuerza espectacular, quizá por encima de lo debido, pero las letras solo superficiales, sin entrar a matar.

Como no podía ser de otra forma, tocaba espectáculo visual en su segundo, 'El hombre fuego', una canción que supieron desarrollar sin perder nunca el hilo conductor, con una acertada selección musical, y poniendo en escena casos reconocibles. Algunas partes flojas y otras de mayor solidez (como una parodia al concurso de Las Palmas) antes de pasar a un tono sentimental en el que recuerdan los incendios en los montes o el de la Residencia de La Candelaria. Sin embargo, cruzaron la frontera cuando rescataron a Saida. Golpe muy descontextualizado. Fieles a su guió dieron un giro final aún más serio para acabar arriba con temas como el acoso escolar, las violaciones, la falta de prestaciones... Al contrario de lo que le ocurrió a Mamelucos el martes, Zeta-Zetas sí tuvo que dar gracias a la distribución de la fase para que su repertorio pudiera resplandecer.

Triquikonas
Y si de sellos se trataba, Triquikonas cuñó el sello desde la misma entrada, reivindicativa a cuenta de las bases y prohibiciones del concurso. Con la misma fuerza que todos estos años ha contagiado a la grada solo con nombrarlas. Con 'MIl motivos, mil colectivos' arrancaron luchando por sus derechos. Pusieron sobre escena cuatro colectivos diferentes: el que protesta por no haber viviendas dignas ("mi solución será el albergue municipal y a mendigar"), el que vela por las pensiones de los jubilados, el que reclama igualad en diferentes ámbitos, y por último el de antiaplatanados en contra de los "que solo protestan en redes sociales". Tuvieron potencia (pese a ir por momentos atropelladas), pero nunca ofrecieron una estrofa con gancho para elevar su interpretación.

Todo quedaba al que debía ser su plato fuerte, su creación humorística para plantarse en la final sin despeinarse. Sin embargo, su particular recreación de First Dates les salió rana, como uno de los personajes imaginarios con los que se citaron. Las de Almudena Domínguez mimaron como siempre y como nadie la puesta en escena delante de los micros, con varios cambios de vestimenta incluidos. Independientemente de si su discurso en cantado o hablado. Lejos de darle una vuelta de tuerca a la idea original, Triquikonas fueron perdiendo rosca según ponían en escena a sus personajes en sus citas fallidas. Paradójicamente, dentro de uno de sus temas de chispa, uno de los mejores momentos llegó cuando arremetieron contra el maltrato. Lograron remontar el vuelo interactuando con la grada en la última cita, empatada con una despedida que esta vez, más que nunca, fue una salida de emergencia. Las que se habían subido al escenario eran una sombra de las mejores Triquikonas.

Chinchosos
Aún con el planchazo de Triquikonas en el ambiente, la entrada en escena de Chinchosos, queriendo sacar partido a su fantasía de simios procedentes del futuro, resultó desoladora. Cinco minutos interminables que parecían una simple pose. Pero lo que amagó con ser una postura se acabó convirtiendo en la línea editorial de su media hora. Su primero un intento de responso a la especie humana, a la que le pide soltar el móvil y que no sea "guarra" antes de quedarse s disfrutar del Carnaval. Todo en medio de una escenificación que pareció una réplica rancia de aquellos cabezudos de Singuangos en 1986. Más o menos el año que, por estilo y calidad, estaban evocando los de Lolo García.

Su segundo fue simplemente un continuo de lo anterior. Pusieron en escena a Cornelius, una marioneta pensionista que pide por sus pensiones. La escenificación fue tan difusa que no se supo cuándo hablaba el monigote en cuestión y cuándo la murga. De pronto, Cornelius desaparece para un rajazo a la Tele Canaria y una defensa por el maltrato animal. Su mayor mérito, ser capaces de vocalizar toda la actuación con la careta puesta.

Klandestinas
Las de Cintia Prendes fueron las encargadas de cerrar las eliminatorias. Complicada papeleta para Klandestinas, que aún así dejó buen sabor de boca en su entrada y pasacalles. Transformaron al Recinto en una especie de juego de mesa a medio camino entre el parchís y el trivial. Preguntaron si es sexista la gala, denunciaron el "poco respeto" de los políticos por algunos concursos del Carnaval y cuestionan la composición del jurado de murgas. Forzaron mucho para acabar formando una cifra (445.568), "la de políticos que han en España". Se salieron del camino sacando a la palestra otras casillas como la de "no llegar a fin de mes" para un final (bien cantado) que se diluyó.

Recrearon luego a una princesa encerrada en una torre a la que viene a cortejar un príncipe. Otro complicado desarrollo en el que se perdieron varios diálogos entre los dos personajes. Trataron de ofrecer toques humorísticos, pero siempre con el trasfondo crítico de la igualdad que llevó el tema a un tono cada vez más serio. Quisieron arriesgar en el desarrollo y aunque en principio pareció ser su sentencia, les acabó saliendo bien. Sobre todo porque su última música, en la que comparan personajes femeninos de cuentos con lacras de la sociedad como el maltrato, el racismo e incluso la explotación de las Kellys, es para nota. Después de un sinfín de murgas que tocaron el tema estrella de las eliminatorias, Klandestinas ofreció, como fin de fiesta, una visión original. El público lo reconoció y ellas se bajaron de las tablas como si hubieran logrado el pase a la final.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook