12 de febrero de 2019
12.02.2019

la trompeta

Fanatismo militante

12.02.2019 | 02:15

Por las páginas de este periódico han desfilado estos días algunas de las voces más reconocibles y prestigiosas del concurso de murgas que arrancó anoche en el Recinto Ferial. Y conviene tenerlas en cuenta, más que nada porque es éste un certamen que vive de la inercia, pero no ajeno a la conveniencia de cambios para mejorar. Entre todos los propuestos a lo largo de la semana, me quedo con la idea de un chiringuito televisivo que saque punta al concurso. No estaría nada mal.

"Deberíamos valorarnos más", era la sugerencia de Primi, quien establecía una muy acertada comparativa con Cádiz, donde a los letristas se les valora y hasta se les venera como los artistas que son. Alexis Hernández denunciaba "los grados de fanatismo inconcebible" que se detectan alrededor del certamen. Que unas murgas se canten a otras debería estar penado, enunció el presentador de la final, que este viernes repite (porque aquí sí que no hay motivos para el cambio). Algo habrá de cierto en que las cotas de fanatismo están llegando demasiado lejos cuando Masi tuvo que pedir "por favor" a los asistentes a la presentación del disfraz de Diablos que no grabasen sus temas para luego hacerlos circular por el resto de murgas. O que hubiera quien espió a Los Bambones tras las puertas de su local para hacer lo propio.

Seguramente hagan falta cambios (en la composición del jurado, el formato y las bases), pero antes hace falta unidad y un pique más sano. Que las murgas entiendan que el género al que pertenecen tiene por propósito hacer sátira y conseguir que rían los demás; no dar lástima por la desunión que cada vez se hace más notoria y lamentable. Por ejemplo en las redes . Que han democratizado la idiotez, apuntaba con acierto Alexis estos días previos a las fases.

Dicho todo lo cual, de las actuaciones que empezaron anoche y acabarán el viernes con la gran final cabe esperar solo lo máximo. Después de varias ediciones de este mismo certamen que han defraudado algunas muy optimistas expectativas, hay motivos para creer que éste sí será un gran concurso de adultas. Porque todas querrán evitar un susto como el que se llevó Bambones hace ahora 12 meses; porque las murgas han entrado en otra dimensión con la apuesta por la innovación (y no hablo solo de Zeta Zetas) y porque existe el pensamiento generalizado de que ya no valen medias tintas para opositar al Primero. Así pues, a disfrutar... pero sin este fanatismo militante que amenaza con arruinarlo todo. Que es un concurso de murgas. Ni más, ni menos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook