10 de febrero de 2019
10.02.2019

Entrevista | Alexis Hernández

"Penalizaría con cinco puntos menos a las murgas que se cantan unas a otras"

"Propondría hacer un debate 'a lo chiringuito' en televisión para potenciar los días de concurso", comenta el presentador de las murgas adultas

10.02.2019 | 04:17
"Penalizaría con cinco puntos menos a las murgas que se cantan unas a otras"

Alexis Hernández es una figura indispensable en el Carnaval de Santa Cruz, donde lo ha sido todo desde muy distintos ámbitos, siempre con una profesionalidad y talante exquisitos. Tal vez los más jóvenes no sepan que fue un afamado y codiciado letrista antes de presentar la final de adultas, donde ya es fijo e indiscutible. El próximo viernes repite a la vera de Laura Afonso en la gran noche de los grupos críticos, a los que sugiere "menos cantarse los unos a los otros". De hecho, penalizaría estos comportamientos si fuese jurado, responsabilidad que ha declinado en más de una ocasión por su condición de periodista.

Muchos le recordamos aún por sus transmisiones en Canal 7, las visitas a los locales de ensayo y la emisión de la Cabalgata, el Coso, las murgas infantiles, las adultas...

En Canal 7 del Atlántico tuve la suerte de llegar y besar el santo. Porque nunca antes se había visto tanto Carnaval con la potencia y la fuerza de la imagen. Fueron buenos tiempos, sin duda.

Y desde entonces hasta ahora, se le conoce y se le quiere como la voz de la fiesta.

Nunca llegué a pensar que la gente empezara a quedarse con cuál es la voz del Carnaval y que de algunera manera se me valorase como tal. Recuerdo que al principio fue complicado compatibilizar mi presencia en los medios de comunicación y en la composición de las letras. De hecho, hubo alguna murga que ni me dejó entrar a su local con la tele. Fue en 2008 cuando tomo la decisión de dedicarme de lleno a la parte profesional y he vivido momentos muy especiales desde entonces. Así me llegó la opción de subirme al escenario, que me ofreció y le agradezco a Enrique Camacho. El Carnaval me lo ha dado todo y me lo sigue dando todo.

De hecho, llegó a presentar la Gala de Elección de la Reina.

Yo no presenté la Gala. Salí un rato al principio, luego en el homenaje a Juan Viñas y de nuevo al final. Eso no es presentar la Gala.

Pero supongo que le agrada que se apueste por el talento de los profesionales canarios para conducir el día central de los Carnavales, como este año se hace con Laura Afonso...

Mi idea sobre la Gala es que no hay que traer a presentadores de fuera. Yo no soy de esa politica, no por una cuestión ombliguista sino porque hay razones por apostar por los de aquí. Deberíamos apostar por un Carnaval que se exporte, pero dándole y aportándole nuestro sello y nuestra personalidad. ¿Tú te imaginas a un tipo de Castilla La Mancha presentando las chirigotas de Cádiz? ¿O a un madrileño presentando las Fallas? Nosotros deberíamos darle forma a nuestro proyecto, con nuestra gente, porque la hay y muy válida. Y tratar de hacer algo tan bueno que lo podamos exportar. Nunca he sido partidario de traer profesionales de fuera para conducir nuestros concursos y nuestras galas. Eso no le da categoría a lo nuestro. A no ser que te traigas a... yo qué sé, no sé a quién. Será que confiamos poco en lo que tenemos o es un peaje que pagamos por estar a bien con las televisiones nacionales.

Hablemos de murgas, que es usted especialista. ¿Cómo las ve en estos últimos años? ¿Hay evolución o regresión?

Pues veo que todo lo que es creativo, se valora y se premia. Eso da buen resultado, como se está viendo en el caso de Zeta Zetas, que han sorprendido con ciertas puestas en escena. Eso está bien. Pero yo soy de la filosofía de que una murga debe cantar con todo su disfraz puesto o entonces el disfraz no es válido. Y que se pueda cantar todo el repertorio en cualquier escenario, no solo el día de la final y solo en el escenario del Recinto Ferial. Lo difícil es impresionar con chispa, con contenido y con la esencia de lo que tiene que ser una murga.

¿Cómo valora la evolución de los grupos?

Hay unas murgas que van bien, y otras que van menos bien. Unas que se están quedando y otras que están intentando coger el ritmo.

¿Qué pensó el año pasado cuando transmitía la tercera fase del concurso y vio que Bambones se quedaba fuera? ¿Le sorprendió?

Me sorprendió el no pase de Bambones y el no pase de La Traviata también. Pero lo que hay que valorar previamente es que si el colectivo murguero y Fiestas aceptan un jurado determinado, la decisión del pase y de los premios hay que acatarla. Puedes protestar antes, no participar o intentar cambiar las reglas. Pero no puedes aceptar un jurado y luego quejarte.

¿Y hay que cambiar la composición del jurado?

Por supuesto. Yo tengo clarísimo que habría que cambiar el jurado. El concurso debería tener un jurado en el que se vote a viva voz. Incluso en alguna ocasión he dicho que sea al estilo Eurovisión.

Entonces, ¿coincide con muchos directores de murgas en que el sistema actual es mejorable?

El sistema actual es evidentemente mejorable. Un primer adelanto es que el jurado fuese siempre el mismo. Habría que escogerlo con mucho ojo. Le voy a explicar por qué. Porque si es un jurado consolidado y de prestigio, entonces sabes que el jurado va y tiene ya una ligera idea de lo que ocurrió años atrás. Y cuando alguien hace algo que pueda ser sorprendente, a lo mejor hay un jurado de expertos que sabe que no lo es. Que es copiado. O que eso ya se hizo. También creo que, de paso, habría que cambiar el jurado de Presentación. Habría que recurrir más a diseñadores y a costureras; y menos a dibujantes. En definitiva, el jurado debería conocer más a las murgas.

¿Usted sería un buen jurado?

A mí me lo han propuesto algunas veces y he dicho que no. Por mi condición de periodista. Pero también te diré otra cosa: desde fuera veo que se es muy injusto con los jurados, y tú lo sabes. Mira, se les llama de hoy para mañana. Se les escruta su vida privada, se revisan los familiares y amigos que tienen en murgas, se les indaga en sus redes sociales a ver qué han puesto... Hemos alcanzado un nivel de fanatismo que es inconcebible. Démosles un voto de confianza y creamos en su honestidad. Ahora bien, también hay muchos jurados que son muy atrevidos por decir que sí sin tener ni idea.

¿Recuerda la que se armó el año pasado?

Mira, el peor momento que he tenido yo sobre un escenario fue ese justamente. Ponte en mi situación. Era la final. Cinco minutos antes, estaba todo el público encima del jurado. Lo recuerdo y me erizo todo. Pensé: ¡chiquita bombonera! La gente se acordaba de Bambones y hasta entonaba su pasacalle. Imagínate lo que habría sido que yo me equivocase en las palabras que dijera y que, sin querer, hubiera echado más leña al fuego. Además, habría sido muy irresponsable dejar yo al jurado con el trasero al aire, que el populacho se encendiese y se volviera loco. Primero, porque esto es un concurso de murgas. Y segundo, porque también los componentes del jurado, hubiesen estado acertados o no, tienen derecho a vivir en paz. Sin ser insultados ni zarandeados por nadie.

¿Qué le pareció la ganadora del año pasado?

Los Mamelucos me sorprendieron. Me pareció espectacular la canción de las banderas, fue perfecta: el argumento, cómo cantaron... Fue una murga de cuatro canciones bien hechas. Lo que menos me gusta, y ahora ya no hablo solo de Mamelucos, es que utilicen un tema de 14 minutos y empiecen a mezclar mil cosas. Y ya que hablen las murgas de sí mismas....

Pues cada vez ocurre con más frecuencia.

Eso para mí estaría penalizado. Por lo menos cinco puntos menos. De verdad te lo digo. Si tú te subes y vas a hablar de... Si es un vacilón, me río, como haría una chirigota. Pero si vas a subirte aquí a meterte con otra murga, a decir que el concejal no nos da entradas gratis, que no nos fue a recoger la guagua o que tienes goteras en tu local, eso no vale. ¿Para qué sirve eso? Eso me lo escribes en tu muro de Facebook si quieres. Para criticar esas cosas ya tienes Twitter, que eso de contarnos historias particulares lo hace ya todo el mundo. Las redes sociales han democratizado la idiotez: me estoy peinando, estoy corriendo... Pero yo de una murga espero otra cosa: que me haga reír, que haga crítica... ¿Qué vas a hacer? ¿Una canción para decir que tu local no se qué? Las murgas con las letras deberían ser como los padres y las madres con sus hijos: las penas personales se las esconden. Usted respete al escenario y al público. No me venga usted a hablarme de su traje.

¿Y en televisión? ¿Cómo podría mejorar la cobertura que se hace del concurso?

Tengo una idea que creo que podría cuajar y que además serviría para sacarle más punta al concurso de murgas. Y es que se montase y se emitiese por televisión un debate a lo chiringuito en el que se opinase de las distintas actuaciones de murgas, se hicieran quinielas y pronósticos, se hablase de los premios... Estoy convencido de que iría muy bien. Es una aportación que hago de manera constructiva. Porque todo lo que yo digo y propongo es por el bien del Carnaval. Es lo único que me mueve y me preocupa.

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