09 de febrero de 2019
09.02.2019

El concurso más esperado

Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019 | Los clásicos nunca pasan de moda

Los directores de Bambones y Diablos Locos se citan en el certamen de murgas adultas con el orgullo de ser "fieles a un estilo"

09.02.2019 | 01:27
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019 | Los clásicos nunca pasan de moda
Masi, director de la murga Diablos Locos (izquierda), y Primi, de Bambones, posan para La Opinión de Tenerife.

Primi y Masi. Historia y leyenda del Carnaval, pasado y presente del concurso de murgas, un riquísimo caudal de anécdotas y vivencias, figuras imprescindibles en el recorrido de dos grupos señeros de la fiesta. Resulta imposible entender Bambones sin la batuta y el carisma de su director, que llegó a la fila en el 85 y se puso al frente en el 89. Vivió el éxito incomparable de la Escuelita, marcó época con La calle murió y tocó el cielo con la generación perdida. También es imprescindible Masi en el recorrido de Diablos, de quienes rescató su mejor versión y los aupó al olimpo. Ni una sola final sin la murga que él lidera con magisterio y mano izquierda. Dos estilos diferentes, dos maneras de entender el concurso pero una misma pasión. Hablan Primi y Masi, juntos por vez primera en una entrevista. La deliciosa conversación es un lujo para cualquier amante del género murguero.

¿Cómo se llevan? ¿Por qué hay quien aún piensa que su relación no es buena?

Primi: ¿Llevarnos mal? Qué va. Nos llevamos muy bien y además tenemos una relación de hace años, de cafés mañaneros y tertulias muy murgueras. Últimamente nos cuesta coincidir por cuestiones laborales. Pero nos llevamos perfectamente.

Masi: Es que Primi es de los directores con los que mejor me llevo. Claro que él tira para lo suyo y yo para lo mío. Pero no ha habido ningún tipo de problemas. Tampoco cuando el concurso era un poco un duelo Bambones-Diablos. Es verdad que coincidimos durante mucho tiempo en los cortados de la mañana. Todos los días de Dios. Y hablábamos de murgas, claro. En época de Carnavales a lo mejor hacíamos un paréntesis, pero nos llevábamos y nos seguimos llevando del diez.

¿Y qué se cuentan el uno al otro cuando coinciden?

Primi: Hablamos de murgas, claro. Que cómo está una, que cómo está la otra. De murgas es de lo que hablamos los murgueros que nos conocemos por eso. Compartimos cómo llevamos los ensayos, anécdotas... y fíjate que los dos coincidimos en un montón de cosas. Lo que me cuenta Masi de Diablos lo podría decir yo de Bambones. Y al revés. Nos pasan las mismas cosas. A los dos. Los dos nos quejamos de las faltas, los dos hablamos del comportamiento de los componentes, los dos compartimos chistes que oímos en los locales... y muchas veces son los mismos.

Masi: Es verdad que hablamos siempre de murgas, pero sin despotricar de nadie. Que conste.

¿Notan falta de compromiso en la fila?

Primi: Yo en Bambones no lo noto, solo muy puntualmente. Pero sí en el ambiente murguero. Ha cambiado mucho y se ha rebajado el grado de sacrificio que puedan tener los murgueros. Ahora hay menos iniciativas propias, menos voluntad de hacer cosas por la murgas... La gente lo quiere todo hecho.

Masi: Es eso, Primi. En las que tenemos más componentes, no te van a ensayar todos. Y las que tienen menos, pues mira cómo están que hasta tienen problemas para salir. La gente no está comprometida. El día que nos vayamos los cuatro viejos que quedamos, no sé dónde irán a parar las murgas. Yo sé que todos tenemos problemas, vida familiar, chiquillos... y también es verdad que la vida cambia. Pero yo no fallo ni un día a ensayar. Ya puedo estar malísimo, que también voy. La gente por cualquier cosa te falta.

Entonces, ¿está en un mal momento el sector murguero?

Primi: Todos los años decimos lo mismo, que hay crisis. Y no es verdad. Lo que hay es un problema en el número de componentes. Hay menos gente con ganas de sacrificarse, menos gente que se quite horas de sueño, menos gente dispuesta a dejar cosas de lado. Antes tirábamos más p'alante y nos sacrificábamos más. ¿Pero hablar de crisis? Es exagerado porque las murgas somos el plato fuerte del Carnaval. Y no tenemos que rechazarlo. En Cádiz, por ejemplo, cuidan su concurso todavía más. Se hace un seguimiento mayor al nuestro y se trata a los protagonistas como auténticos poetas y artistas. A veces menospreciamos lo que aquí tenemos.

Masi: Lo que falla es el compromiso de la gente que lo quiere todo hecho y no quiere currárselo. Aquí hay gente que entra mirando el reloj para ver la hora de mandarse a mudar. Pero la moda de las murgas sigue, Primi. Eso sí, hay muchos que tiran solo para el cartón. Y te dejan a una murga colgada. En vez de decir: oye, vamos a mejorarla y a ponerla entre las finalistas... se van. Pensarán: si ésta no funciona, me voy a otra que está ganando premios.

No sé desde cuándo se conocen, pero el concurso ha debido de cambiar muchísimo desde entonces.

Primi: A Masi lo conozco desde los noventa. Creo que en el 96 le nombran director. Y lo que ha cambiado en el concurso es que echamos de menos a la gente de nuestra época. De entonces ya quedamos poquitos. Él, yo... Manolo Peña y poquitos más. Lo que ha cambiado es que antes éramos más guerrilleros y protestones, tocábamos más las narices a la Comisión... Ahora estamos todos más desunidos. Cada uno va a lo suyo.

Masi: También ha cambiado esto de los estilos. Antes había estilos muy definidos y cada murga tenía el suyo. Ahora, en vez de arrimarse cada uno a su forma de entender el concurso, cantan todos lo mismo. Yo oía a Trasnochados y sabía que era Trasnochados. Y lo mismo Guachipanduzy que Singuangos. ¿No te parece que ahora hay hasta siete murgas que cantan igual? ¿O que intentan hacer lo mismo? Sé que son los tiempos modernos, pero nosotros los Diablos seguiremos siendo trónicos hasta el final.

Me tienen que contar qué sienten cuando los temas murgueros se filtran antes de tiempo. O sea, cuando meses antes ya se sabe qué va a cantar cada uno.

Primi: La diferencia es que antes no había redes sociales. Es un mal de nuestro tiempo porque ahora todo se graba. A nosotros nos han grabado hasta por fuera del local.

Masi: Yo el otro día en la presentación nuestra hasta tuve que pedir por favor que nadie nos grabase. A este paso va a llegar el día que antes del concurso no podamos cantar sino nuestro pasacalles y la despedida.

Primi: Es que la información se mueve al segundo. Pero tampoco seamos ombliguistas. Creemos que todo el Recinto ya sabe lo que vamos a cantar y al final son solo los murgueros.

Masi: Primi tiene razón. Es que antes no había Facebook. Antes te decían: los Bambones tienen la Escuelita. Pero no sabías ni cómo iban a cantarla ni de qué iba. A mí sí es algo que me ofende. Que digan: bueno, chiquito tranque cantó Diablos... Eso lo acepto, pero que me graben y las canciones circulen por ahí no es algo que me agrade. Porque la ilusión de ir a concurso y sorprender es lo único que nos queda. Y que nos quiten eso, pues es una pena.

¿Cómo llevan la popularidad?

Primi: Yo ni fama ni popularidad ni nada (risas). Es cierto que nos conocen un poco más que hace unos años y yo, pues muy honrado de que así sea. Que alguien te salude o te diga algo bonito de la murga es digno de agradecer. Ahora es la época esa en la que se habla más de nosotros. De hecho, nos estás entrevistando. Es también la época de los vídeos del Youtube y que la gente se ponga a ver actuaciones nuestras. Para nosotros, es un orgullo.

Masi: Yo me siento muy querido y muy apreciado por la gente. El otro día fui a Lanzarote y la gente me hablaba de Diablos. Incluso al salir de Los Rodeos, en el detector de metales del aeropuerto me dijeron un par de cosas bonitas. Al final, una de las satisfacciones de estar al frente de la murga es que haces amigos en todos lados y recibes mucho cariño de la gente que te sigue. Pero yo sigo siendo el mismo de siempre. No he cambiado para nada.

¿Nunca les ofrecieron pasarse al otro lado y ser políticos?

Primi: No, nunca. Y yo estoy muy orgulloso de que nunca me lo ofrecieran (risas). Bueno, sí me ofrecieron ser segundo de Fiestas pero lo rechacé. Tenía que renunciar a mis ideales, a lo que había cantado y para mí la integridad no tiene precio. Intento mantener mi consciencia tranquila e inctacta. Además, era una decisión que suponía dejar la murga. Ahora no. Ahora, aceptan el trabajo y siguen en la murga.

Masi: Yo te reconozco que a mí me encanta hacer cosas y ayudar a que las cosas mejoren. Si a mí me hubieran ofrecido algo de eso, por ejemplo ayudar a mejorar en Fiestas o en Deportes, diría que sí. Pero no para un cargo ni para figurar ni estar detrás de unas siglas políticas. Yo no me veo en ningún partido; lo mío es otra cosa. Pero para echar un cable, encantado.

Nos falta hablar de la evolución murguera.

Primi: Este concurso es de letras, de murgas. Es verdad que están los Zeta Zetas que les gusta innovar, pero la mayoría sigue triunfando por el contenido. Esa es la esencia.

Masi: Uno tampoco se puede quejar porque en su día también innovó e hizo cosas nuevas. Yo en eso nunca me meto. Igual que tampoco me meto con los jurados... ¡ni cuando estuvo Daswani! (risas). Todos se meten a decir: es que éste es de Bambones, el otro de Diablos... Yo en jurados nunca me he metido ni he llamado jamás para que quiten a ninguno. Será que creo en la buena fe de la gente y en que van a ser imparciales. Si alguno no lo es, allá su consciencia.

Les quiero preguntar por la eliminación de Bambones del año pasado, por aquel paréntesis en medio de una trayectoria tan brillante. ¿Cómo lo vivieron?

Primi: ¿Un paréntesis? ¿Un kit kat? (risas). Fue una experiencia que no había vivido y lo mejor es que ha servido para mirar quién estaba a nuestro lado y quién no. También para picarnos entre nosotros, para recuperar viejos componentes y para poner aún más empeño. Aquí se es bambón o no se es. Aquí un bambón no se va a otra murga en un momento malo. Y eso es un sello de identidad.

Masi: ¿Que se quedaron fuera? Pues que se fastidien, hombre (risas). Es una broma, eh... La realidad es que le dije a Primi: este año te tocó a ti y otro año nos tocará a nosotros. La verdad es que hay mucha gente como loca por que una grande se quede fuera. Mira, el año pasado no había ocho mejores que Bambones. No los había. Que no fue su mejor actuación, pues seguramente no lo fue. Pero dejarlos fuera fue injusto. Y tuvieron también mala suerte, porque actuaron después de Mamelucos, les falló el sonido...

Y antes de acabar quiero que me digan qué tema de la otra murga les ha gustado más.

Primi: ¿A mí de Diablos? El más famoso es la Fasnia pero a mí me gustó mucho uno que era El testamento. De hecho me habría gustado cantarlo a mí. Lo metieron en fase y es que a mí Diablos me suele gustar más en fase. Ese año tuvieron mucho éxito. Iban de camareros.

Masi: De Bambones si eres murguero te gusta todo. Han tenido temas que no veas. Aunque otros han sido más de lo mismo (risas). Yo me quedo con el año que se tiraron la meadita en la puerta del Ayuntamiento. Ahí reventaron y se confirmaron como murga grande. Aunque ya en el concurso anterior habían estado de diez.

¿Qué cambiarían del concurso de murgas de Santa Cruz?

Primi: No sé qué cambiaría. Tal vez un jurado al que le gustasen las murgas. Ya con eso mejoraríamos.

Masi: Yo ni hablo de cambiar porque cada uno habla en beneficio propio. Ya ni voy a las reuniones. ¿Estas son las bases? Pues perfecto.

¿Quién de los dos se retirará antes?

Primi: Yo tengo muchas ganas de este Carnaval. Al próximo ya veremos si tengo ganas. No pienso en irme, ni en no irme; tampoco voy a ser eterno. Pero mientras aguante, vea que la gente me sigue y que somos capaces de hacer murga, aquí seguiré. Pero en Bambones. Todo lo que haga será para Bambones.

Masi: Pasan los años y el desgaste es evidente. No creo que esté como mi padre, toda la vida. Ya llevo varios Carnavales con la idea de dejar la dirección y pasarme a fila porque cantar sí, seguiré cantando. Pero fíjate que son los jóvenes los que me animan y me dicen: tú de ahí no te mueves. A lo mejor el año que viene ya es el del relevo. Cumplimos 50 y el plan es ese: que la dirección la asuma Tomy, que lo hace de miedo.

¿Qué es para Masi ser trónico y para Primi ser de Bambones?

Masi: Ser de Diablos es ser gente humilde, amigo de tus amigos, compañero, leal. La palabra que nos define es que somos familia.

Primi: Bambón es ser de barrio, ser compañero, sentirte solo de una murga y no de varias. Ser bambón es tener un comportamiento de respeto al público, ser serio en el escenario y responder en cada actuación. Saber que la gente va a verte y tienes que dar todo. Haya cinco o 50. Eso es ser un bambón.

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