04 de febrero de 2019
04.02.2019

Las murgas guardan el caviar

Los principales grupos reservan lo mejor de su repertorio y no lo cantan en la ronda de presentaciones que cerró Diablos Locos

04.02.2019 | 00:34

El concurso de murgas adultas vuelve a desafiar a los augurios pesimistas y a las señales de crisis. Las entradas para la final volaron en cuestión de minutos y colapsaron nuevamente el servidor, síntoma inequívoco de que el genéro crítico sigue arrastrando masas, aunque sea con crecientes dificultades de algunos grupos para seguir vivos y sobreponerse a la creciente fuga de componentes.

La gran noticia de la venidera edición del certamen murguero es la reducción de las adultas participantes, tan solo 20, la cifra más baja de los últimos años tras un tijeretazo preocupante. Se estrenan con ilusión y entusiasmo los 48 integrantes de Los Arremangados (de Candelaria), pero el cartel presenta bajas significativas y de algunos grupos cuyo nombre es imprescindible en la larga y rica historia del concurso.

Faltan Las Marchilongas, Los Trabas, Noveleras y Los que Son, murgas que por diferentes motivos se han bajado del Carnaval o se toman un año sabático para volver más fuertes en 2020. Sus ausencias acentúan una tendencia que ya marcaron las infantiles 12 meses antes, con bajas tan sensibles entonces como la de Los Bambas o Pita Pitos, que ahora vuelven a concurso.

Los responsables de los grupos ausentes apuntan a diversas causas para explicar la presunta crisis del sector: falta de compromiso, problemas para reunir el mínimo de componentes, que no se dan las condiciones óptimas para ensayar o que, como sugería en las páginas de la opinión el presidente del Premio Criticón, Pablo Afonso, tal vez hay exceso de "murgueros de cartón". Es decir, cierta tendencia a la superpoblación de los grupos premiados y una desazón indisimulable en aquellas murgas que se han acostumbrado a quedarse sin final. El fracaso hastía.

Las quinielas señalan los nombres de Los Mamelucos y Zeta Zetas como grandes aspirantes al Primero de Interpretación. Así lo sugieren los últimos antecedentes, que han confirmado el mano a mano entre los de Xerach Casanova (triunfadores en 2016 y 2018) y los de Javi Lemus (campeones de 2017), con apuestas tan diferentes que parecieran antagónicas. Los primeros se aferran más a la fuerza de una buena letra; los segundos, al atrezzo y a la puesta en escena. Pero en ambas casas hay un indiscutible afán por innovar, como así demostraron el año pasado con sendas actuaciones de postín. Aún resuenan los ecos del dueto de los Mamel's con Los Nietos en una interpretación memorable, "que solo se puede vivir una vez", reconocía estos días el letrista Airam Bazzocchi.

Las principales murgas han guardado sus ases bajo la manga y no han destapado el caviar de su repertorio en la ronda de presentaciones, que concluyó ayer con la de Los Diablos Locos en el Guimerá. Los trónicos quieren volver por sus fueros y lo harán fieles a su estilo, abrazando el show y el espectáculo. En el concurso que arranca la próxima semana hay cierto afán reivindicativo de las históricas. Especialmente en las filas de Los Bambones, con la espinita clavada por su indescifrable eliminación del curso anterior y la posterior llamada a filas de Primi, que buscó recuperar a algunos ilustres componentes y rescatar así la mejor versión de la murga. El sábado en el encuentro con sus aficionados más acérrimos dejaron un muy buen sabor de boca.

Será también el concurso que confirme si fue efímero el paso por el podio de la veterana pero renovada Ni Pico Ni Corto, en línea creciente de la mano de Carlos Estévanez y que refuerza para este año su idilio con la ironía y su condición de "murga amable". Como novedad, el derbi norteño Tiralenguas-Trapaseros, con pronóstico favorable a los segundos aunque sea solo por su mayor recorrido y tablas en el concurso capitalino. Y entre las féminas, cambio de timón en los temas de Triquikonas, que han hecho un fichaje de perfil mameluco para sustituir a Náara en la dirección de contenidos. Pero sin renunciar a sus orígenes ni a su fábrica del humor. En sus antípodas, Burlonas, que prometen exprimir sus letras al milímetro, como así ya dejan entrever sus muy aplaudidas actuaciones antes del concurso. En Diabólicas, su gran fichaje está en la dirección musical, con el retorno de Richard Casanova. No en vano su gran reto es mejorar las voces.

Acabadas las presentaciones anoche, toca afinar voces y ajustar detalles en los últimos ensayos -esta semana será maratoniana- antes de subir a las tablas del Recinto Ferial, que inaugurarán Los Trapaseros el lunes a las 20:30 horas. Valga como indicio de espectacularidad que algunos grupos hayan optado por alejarse de sus locales para desplegar y probar sus temas en escenarios más grandes como pabellones deportivos (Diablos o Ni Pico).

El concurso tendrá la condición de reválida para La Traviata y Triqui Traques por muy diferentes motivos. En el caso de los de Juan Díaz y Josechu Álvarez, porque dos años sin final son muy largo paréntesis para una murga que llegó a codearse con las más señeras; y para los del número 41 de la calle de La Noria, porque no les gustó ni un pelo que el año pasado se debatiese hasta el hartazgo su discutido pase entre las finalistas. Cruzar el umbral de las fases es el gran anhelo de Los Desbocados, que sueñan con celebrar a lo grande su décimo cumpleaños. Lo harán grapados a su ADN canario. Si lograsen el pase, sería la primera vez también para Klandestinas, que se han llenado de méritos en cursos pretéritos y ahora buscan dar el salto llenando de argumentos sus letras. Para Tras con Tras, clasificarse sería reverdecer viejos laureles. Para Ni Muchas, MasQlocas, Chinchosos y Jocikudos, ya será un premio superarse a sí mismas.

Pese al anuncio por parte de Fiestas de que se estudiarían cambios en el formato, no los hay. Se mantiene la misma fórmula para la composición del jurado, final larga (a ocho, pese a que el número de murgas se haya reducido a tan solo 20) y no se arrastra la puntuación de las fases. Eso sí, para evitar sustos habrá una mayoría absoluta de grupos murgueros que apuesten por poner mucha carne en el asador de las preliminares. Por si acaso se quedasen sin cantar en la final, que será el viernes 15. El lleno está asegurado.

Desfiles

Donde ya es posible hacer una primera aproximación a los premios es en el apartado de Presentación, al que demuestran prestar muy poca atención muchas de las murgas participantes. Una vez exhibidos todas las fantasías y disfraces, en las primeras quinielas ya figura con letras mayúsculas -como era de prever- el nombre de Los Mamelucos como principal aspirante al Primero. Los de la Casa del Miedo han vuelto a esmerarse en la composición de su atuendo, con la novedad de que lo firma Lito Díaz y no el laureadísimo catedrático Torres Franquis. Serán leones en busca del podio con un cuidado del detalle que es digno de reconocimiento.

A excepción hecha del sobresaliente disfraz mameluco, un auténtico dechado de virtudes que sitúa el listón tan alto como nunca, el resto de composiciones han defraudado las expectativas y al deseo de mejoría respecto al curso pasado. La mayoría de fantasías parecen hechas para salir del paso, con un llamativo exceso de payasos y una preocupante renuncia a la originalidad. Probablemente el jurado lo tenga difícil para completar un podio entero de buenos disfraces. Pero habrá que esperar al lunes para afinar los pronósticos. Vuelven las murgas adultas y con ellas, el concurso más esperado. Faltan siete días.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook