30 de enero de 2019
30.01.2019

"La gente solo quiere estar en las murgas que ganan; son murgueros de cartón"

"Rebajaría la final a seis y eliminaría la mentira de que el jurado se retira a deliberar, porque es falso: no deliberan", señala el presidente y fundador del Premio Criticón

30.01.2019 | 01:25
Pablo Afonso entrega el Criticón a Xerach Casanova, de Los Mamelucos.

Voz más que autorizada para hablar del concursos de murgas que arranca en dos lunes es la del presidente del jurado del Premio Criticón, Pablo Afonso. El prestigio del galardón crece con el paso de los años y su creador considera que han acertado "siempre o casi siempre" en la elección del ganador. Pero la conversación va mucho más allá e incluye algunas interesantes sugerencias sobre el formato, el jurado y hasta el estilo predominente en el certamen crítico por antonomasia.

¿Cree Pablo Afonso que goza de buena salud el concurso de murgas?

Viendo que hay murgas que están retirándose y que no van a participar del Carnaval, buena salud no hay. Es un tema para preocuparse porque la gente no está por la labor de hacer mucho sacrificio. Que las murgas dejen de salir a concurso, muchas veces por falta de componentes, demuestra que no ya no se ve la murga como un hobby. A la gente le cuesta ir a ensayar.

Supongo que le apenan especialmente la desaparición del cartel de algunos grupos históricos como Las Marchilongas o Los Trabas.

El problema de Las Marchilongas, en gran parte el local. Los otros, que si la falta de componentes... Pero vas a un ensayo de cualquier día y la realidad es que muchos componentes fallan. Y me consta que muchos responsables de murgas están hasta las narices. Porque dejan todo de lado por su grupo y muchas veces la respuesta solo es positiva en aquellos con opción a cartón. La gente quiere estar en las murgas que ganan, no en las demás. Es una pena.

¿Cree que es así?

Mira Mamelucos o Zeta Zetas, que les sobra gente. Todo el mundo quiere ir a caballo ganador.

¿Ve alguna solución a corto plazo? Por ejemplo rebajar el máximo de componentes en los grupos para que no haya superpoblación en los más populares.

Que bajen el número de componentes no arregla el problema. El problema está en que los murgueros sean murgueros de verdad; no murgueros de cartón. La realidad es que ha cambiado el concepto de murga. La gente ya no está por echarse unas risas y estar entre amigos; ahora solo importa ganar. La competitividad es máxima y ha crecido hasta límites insospechados. Es que a veces parece que estemos hablando de murgas profesionales.

Respecto a la evolución del concurso, ¿piensa que se está potenciando la espectacularidad frente a la letra?

Ese es el camino que está cogiendo el concurso. Se está yendo más a los efectos y a la puesta en escena que a cualquier otra cosa. Se busca sorprender a la gente pero ojo, no con las letras, sino con lo que hay alrededor. Yo le puedo decir como presidente del Criticón que cada año es más difícil encontrar una buena letra para dar un premio.

El año pasado denunció: "Se ha premiado la payasada".

Cuando hice esas declaraciones fue porque el jurado valoró a murgas que hicieron mucho la tontería y la payasada. Con eso no criticaba a la murga, pero sí al jurado, que está para hacer valoraciones y debería hacerlas bien. Es misión del jurado evaluar todos los parámetros de una murga, algo que no ocurrió el año pasado. Se notó, y mucho, la falta de conocimiento o incluso la falta de interés por parte del jurado y fue lo que denuncié.

¿Qué solución daría para evitar la controversia en la composición del jurado?

Es complicado. El mejor jurado sería gente relacionada con las murgas, pero usted y yo sabemos que es un mundo difícil. Siempre habrá malestar entre las murgas si se opta por este tipo de jurados. Ahora bien, la peor opción posible es poner un jurado que no tiene ni idea y que no haya visto murgas nunca. Todo el que va, tiene que saber lo que es una murga y haber oído murgas. Si no, ¿para qué vas? ¿para el postureo?

¿Es un ejemplo en este sentido el concurso de chirigotas de Cádiz, que se organiza de forma diferente?

Pero es un concurso diferente también. Si Fiestas lograse poner un jurado que entendiese realmente de murgas, sería maravilloso. Porque gente con conocimientos, la hay. Ahora bien, siempre habrá murgueros que protesten... porque son gente conocida.

Hablemos del Criticón. ¿Ha ganado prestigio este premio con el paso de los años?

Yo creo que sí. Cada año es mayor la expectación y el valor que le dan las murgas, y los letristas especialmente. Están todos expectantes ante la reunión del jurado. Como me dijo alguien, es el Oscar para los letristas. Y yo, pues orgulloso de que así sea. Sí que puedo decir que este es un jurado especialista. Son periodistas que cubren el Carnaval y que llevan en esto muchos, muchos años. Pienso que siempre o casi siempre se ha acertado con el ganador.

¿Qué espera del concurso que arranca en dos semanas?

Yo espero ver un concurso mejor que el del año pasado. Que haya sorpresas agradables, buenas letras, mucho y rico contenido, humor... y sobre todo ironía y crítica, que se está perdiendo.

¿Es favorita Los Mamelucos?

Yo veo un duelo de Mamelucos contra sí mismos. ¿Superarse? Lo veo complicado. Y con Zeta Zetas poniéndoselo difícil, en dinámica alcista. Pero ojo, que Los Bambones estarán con ganas de demostrar. Confío en que ese sea el afán de otros muchos grupos. Ese es mi deseo y esa es mi esperanza: que salga un buen concurso. Espero que no nos aburran.

¿Con cuál de las murgas actuales se identifica usted más?

Yo, y que lo sepan todos los murgueros que me casan con una y con otra, tengo amigos en todas. Pero no soy de ninguna murga y nunca he querido identificarme con ninguna. Siempre he sido de todas las murgas.

¿Cambiaría el formato del concurso?

Yo he visto todos los concursos desde principios de los ochenta: fases, finales, infantiles y adultas. Ha habido años que he estado al borde de dormirme, de lo mucho que me he aburrido. Por eso sí cambiaría el formato. Para empezar, pondría menos murgas en la final. Con seis basta. Y quitaría los decimales de las puntuaciones, que eso complica las votaciones. También eliminaría la eterna mentira de que el jurado se retira a deliberar, porque es falso que se delibere. La realidad es que se dan las puntuaciones a la secretaria, y ya está. Ojalá sí se deliberase. Saldrían veredictos mucho más justos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook