29 de enero de 2019
29.01.2019

La ilusión no envejece

Los Mamelones sopla las velas de su 40 cumpleaños en un momento de plenitud, con más niños y entusiasmo que nunca. Son la raíz de la adulta Los Mamelucos

28.01.2019 | 23:38

Fue el momento más especial de la presentación del pasado viernes. Toño Feo, fundador de la infantil Los Mamelones y murga en la que encuentra su raíz la adulta y laureada Los Mamelucos, soplaba las velas de un 40 cumpleaños muy especial. Y lo hacía en compañía de su hija, que se estrena este año en la fila y de algún modo encarna que el amor por los Carnavales se transmite? de generación en generación.

La historia de Los Mamelucos, uno de los grupos más reconocidos y premiados de las fiestas, tiene su origen en la formación infantil. "Yo soy fundador porque la familia mía, la de Germán Vega y un par de chiquillos de la Cruz del Señor decidimos formar Los Mamelones hace ahora cuatro décadas. Fuimos a concurso por vez primera en el 80, precisamente en el Guimerá, pero fue en el 79 cuando se gestó el grupo", afirma Toño Feo, uno de tantos que dio el salto generacional hasta convertirse en mameluco.

"Se da la circunstancia de que yo fui director y tuve de mascotas a miembros que ahora también son de Los Mamelucos", relata Feo, quien acredita así el cordón umbilical que une a las dos murgas. "Una cosa llevó a la otra. En el grupo de niños mamelones está la raíz de Mamelucos, porque un día aparecieron Manolo Peña y el Chocolate para hacer la adulta. Lo recuerdo como si fuera ayer: hablaron con José Juan, que era el presidente, y así empezó todo".

Para Toño "es un motivo de orgullo que Los Mamelones haya llegado así de bien a los 40 años". Es una murga que no envejece nunca porque su ADN es el empeño y el tesón de los niños. Aún así, afirman en la emblemática Casa del Miedo que su grandeza también tiene que ver con su larga historia de bombo, platillo, percusión y letras. "La presentación del viernes fue súper espectacular porque estuvo marcada por la añoranza".

Hace ahora casi cuatro decenios desde el primer concurso, cuando Los Mamelones fueron segundos en Interpretación. "Era una experiencia nueva para nosotros, pero ni la timidez nos paró. Aún creo que no nos dieron el Primero porque éramos los nuevos", rememora Toño, que entonces contaba tan solo 16 añitos. "Eran letras muy simples, al estilo de lo que hoy puede ser un chío chío, o un cubanito. Luego todo ha ido evolucionando". Y tanto que ha sido así.

El relevo lo ha asumido un equipo que lideran el entusiasmo y la frescura de Alberto Justo. A él, como a Feo, le apena que haya recorte y bajas en el número de murgas infantiles a concurso. "Más allá de los premios, lo fundamental es tener a los chiquillos contentos. Fíjate el tiempo largo de sequía de Mamelucos y Mamelones, tantos años sin premiar. Pero nos mantuvimos porque sabíamos que la murga es batallar y disfrutar, rivalidad sana, orgullo de pertenencia? Eso es ser murguero", define Toño, quien se deshace en elogios hacia el actual alma máter de la infantil. "Alberto ha sacado todo el jugo al talento de los niños. Ha sabido tenerlos contentos y, lo más importante, que digan: me apetece ir a ensayar".

Con 60 críos en sus filas, Mamelones soplará las velas de su cumpleaños más especial con el extraordinario estímulo de haber subido al podio el año pasado. "La ilusión de los niños es la mayor satisfacción. Lo hablaba estos días con Idafe, nuestro letrista [y componente de Diablos Locos]. Casi estamos más entusiasmados con nuestra infantil que con nuestra adulta. Y eso es así porque los niños son otra historia. Te sacan una sonrisa", cuenta el jefe. Los frutos de su esmero son evidentes. "Cogimos la murga casi vacía y se ha ido llenando tanto de componentes como de adultos que se suman a ayudar".

Mamelones no es solo el jefe Alberto ni el director musical Xerach ni el presidente Manolo, como así se ocupa de remarcar el propio Justo. "Somos un grupo cada vez más amplio y cada vez más ilusionado: Bea, Michelle, Vicky, Mayelín, Idafe y yo".

"Gracias a este equipazo van saliendo las cosas", resume. Y así han llegado a sus 40 años sin envejecer ni un poco. Es un cumpleaños feliz.

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