11 de marzo de 2018
11.03.2018
Carnaval

Los turistas se disfrazan de carnavaleros

Más de 35.000 espectadores, entre los que destacaban numerosos extranjeros, disfrutan del Coso de Los Cristianos

11.03.2018 | 22:38
Los turistas se disfrazan de carnavaleros
Una de las componentes de Cariocas durante el Coso de Los Cristianos.

A la mayoría de los tinerfeños ya les queda lejos el Carnaval y tienen los disfraces ya metidos en una caja al fondo del armario. Pero la fiesta se resiste a irse definitivamente, al menos gracias a la organización de diferentes municipios de la Isla que mantienen a la puertas de la primavera el derroche de color y alegría propio de las carnestolendas tinerfeñas. Esta semana el responsable del jolgorio ha sido el Ayuntamiento de Arona, que celebró ayer su tradicional coso con la participación de medio centenar de grupos y una multitud de más de 35.000 personas entregadas a ambos lados del recorrido.

En una localidad eminentemente turística como es Los Cristianos, era más que esperable que la mayor parte del público asistente fueran turistas dispuestos a comprobar in situ lo que le venden los touroperadores del Carnaval tinerfeño. Y muchos no se conformaron con verlo desde la barrera, bien provistos de móvil con el que grabar y fotografiar cada detalle, sino que se metieron en el papel de mascaritas.

Una peluca disparatada, un colorido gorro o unas inmensas gafas de fantasía podían parecer suficiente, pero lo cierto es que numerosos extranjeros se ataviaron de arriaba a abajo de cualquier cosa. Mariquitas con alas perfectamente alineadas, piratas con parche o indios con penacho de pluma, en todos los casos con algo de maquillaje, se mezclaron de esta manera entre el público. Solo les faltaba la purpurina y saber distinguir una comparsa de una murga para pasar por carnavaleros de toda la vida.

Compartían con el resto de los espectadores más cosas. Para empezar la expresión de sorpresa a ver de cerca a la imponente Reina del Carnaval Internacional de Los Cristianos, Inma Afonso Darias. Su fantasía, Aire, diseñada por Daniel Pagés, destacaba ya solo al ser observada a lo lejos, sobre todo por su brillo. Por lo que ya el respetable estaba más que preparado para aplaudirle... a la joven y a la pequeña Leonor Jimeno, reina infantil con la que compartía carroza-grúa.

Eso sí, si algo hacía mover los pies e incluso las caderas a los turistas y tinerfeños eran las batucadas. El ritmo de K´nadum, comparsa de Arona, fue el primero en despertar a los espectadores que se animaron a intentar seguirles con las palmas. Ay Caramba, Playeritos y Ritmo Sureño, del mismo municipio aronero compartieron recorrido con Joroperos, Cariocas o Danzarines, entre otras, llegadas de la capital tinerfeña. Y con Las Pijonas del Sur, un grupo de chicos que con muy buen humor se transformaron en comparsa por un día.

Y es que el denominador común del Carnaval es el buen humor y las ganas de diversión que mostraban tanto los miles de asistentes como los componentes de los grupos, entre los que se encontraban una murga y una comparsa llegada de La Gomera, Las Guasonas y Nueva Sensación respectivamente.

El bombo y platillo, inconfundible sonido de las murgas para los tinerfeños, pasó desapercibido para los extranjeros que optaban por admirar fantasías como la de Retorciditos, Mamelucos o Noveleras, entre otros grupos críticos de la Isla que se sumaron a este coso internacional.

Las mejores carcajadas las despertaron no obstante lo que se conoce como mascaritas o personajes del Carnaval. Harpo Marx y sus gamberradas o el desparpajo de La Lecherita se combinaban con las bromas que despertó el grupo de soldados alemanes con un falso Hitler a la cabeza, que no paraba de ser fotografiado.

Una vez que el cortejo concluyó los cerca de dos kilómetros de recorrido, Los Cristianos despidió el fin de semana con un gran baile al son de las orquestas Tropin y The Regueton Band.

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