18 de febrero de 2018
18.02.2018
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Final de locura para un cuento fantástico

Santa Cruz de Tenerife despide su fiesta por excelencia con calles abarrotadas desde la mañana a la noche - Más de 200.000 personas bailan al ritmo de las orquestas de siempre y los artistas Olga Tañón y Juan Magán

18.02.2018 | 10:15
Final de locura para un cuento fantástico
Final de locura para un cuento fantástico

Una pareja de pulpos se escapó del mar, o de un acuario, para darse un paseo por Santa Cruz de Tenerife. En su recorrido, se encontraron con un grupo de pollitos que salieron de la granja a ritmo de merengue y unos pasos más adelante una gitana quiso sacarse con ellos una foto ante la mirada de un sorprendido Batman, que dejó a Robin en casa para cruzar la calle Castillo de la mano de una bailarina. A escasos metros dos fregonas se cruzan con una caja de botellines de cerveza y aprovechan para dar un par de pasos de baile mientras unos pocos payasos intentan llegar a su destino en medio de princesas, enfermeras, ositos de peluches, superhéroes y unicornios, muchos unicornios.

Es una locura, sí, pero esa es precisamente la magia y la fantasía del Carnaval tinerfeño que ayer tomó las principales calles de la capital isleña en su segunda jornada de fiesta diurna. 200.000 personas saltaron hasta el epicentro de este cuento de febrero con un reparto coral en el que todos son protagonistas. En la portada, el buen humor y las ganas de vacilón de todos, cada uno a su manera. Un ambiente multicolor que fue llenando la ciudad desde la mañana, cuando ya acceder al centro se convertía en un episodio de pesadilla hasta encontrar un ansiado aparcamiento.

La historia desde ahí era un no parar de risas y jolgorio. Unos en familia, empujando el carrito del niño y ataviados con disfraces perfectamente conjuntados. Otros con fantasías de esas que se diseñan con una tarde entre cortados y que se construyen entre pistolas de silicona y gomaeva. Los hay también a los que cualquier cosa les vale para salir a disfrutar y pillan del trastero el primer disfraz que encuentran y otros, los turistas, a los que tanta novelería cogió por sorpresa y les bastó con una peluca o unas alas para unirse al vacilón.

Desde la conocida como Calle La Noria al entorno del Parque Bulevar y desde la Avenida de Anaga hasta la Plaza Weyler, no había un rincón de este Carnaval fantástico en el que no se oyera una carcajada o una canción para mover las caderas. Pero como la jornada es larga, hay que encontrar un momento y un hueco para comer algo. Dos opciones fueron las principales: cruzar los dedos en busca de un sitio en cualquier establecimiento o, más extendida esta posibilidad, sacar de la mochila o el carro del niño, el tupper con la tortilla y las croquetas o el bocata bien envuelto en papel de aluminio.

Una vez repuesta la energía, la historia debe continuar y más en espectáculo llamado a concluir de madrugada. Mientras el sol aún brilla a lo alto del firmamento, todavía quedaba sitio en las calles chicharreras para recibir a más y más mascaritas, que seguían llegando a la capital con más ansias de pasar una Piñata fantástica.

La banda sonora

Toda historia que se precie tiene una gran banda sonora pero los acordes del Carnaval de Día se marcan al gusto del consumidor. Entre las tradicionales orquestas de la Plaza de la Candelaria o el ritmo siempre exitoso de Ni un Pelo de Tonto en la Plaza del Príncipe, se colaron otras melodías para pasar una tarde inolvidable.

Así, el escenario dispuesto en la Avenida de Anaga vivió un capítulo más para el recuerdo con el cartel más esperado de la fiesta. Jóvenes o no tanto, se agolpaban desde bien temprano para lograr el espacio más cerca de las tablas posible hasta que se desató la locura con solo un nombre: Olga Tañón. La reina del merengue, con cinco Grammys a sus espaldas y un vozarrón como pocos, se entregó al público tinerfeño.

Un clásico, Bandolero, fue el primero del repertorio de la cantante portorriqueña que se terminó de ganar al respetable con un simple pero efectivo "¡¡¡Arriba Tenerife!!!". que fue respondido por los carnavaleros con una tremenda ovación. Y no había hecho más que empezar porque a Tañón le siguieron nombres grandes nombres propios de la música latina actual como Juan Magán y, para cerrar la tarde en ese escenario, Gente de Zona.

Ya entonces el día se había apagado y daba el relevo al epílogo nocturno. Algunos aún aguantaban en perfecto (o no tanto) estado de revista y otros muchos iban llegando hasta la capital para seguir ocupando las calles hasta el amanecer. Una última noche del Carnaval de la Fantasía, un sábado de Piñata para decir adiós a las fiestas hasta que en 2018 vuelva Don Carnal. Pero ese ya será otro cuento.

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