28 de enero de 2018
28.01.2018
Resaca de una final apoteósica

Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos

La formación de Xerach Casanova celebró hasta el amanecer una jornada histórica en la que enamoraron al público y conquistaron el Recinto

28.01.2018 | 09:46
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos
Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2018 | La gran noche de Los Mamelucos

Jueves, 21:19 horas. En la calle de La Noria todavía resuenan los ecos de la pletórica actuación de Los Mamelucos en fase, probablemente la más completa de su historia en una preliminar. La crítica ha sido unánime y el cariño del público, incontestable. La murga de la Casa del Miedo se ha clasificado primera (con tres dieces) para la gran final y espera el momento de sacar lustre a lo mejor de su repertorio.

En el local de ensayo no hay dudas. Xerach Casanova y su tropa saben -mejor que nadie- que han dejado los dos mejores temas para el viernes, día en el que se citan con el podio otra vez... y con la gloria. Los más de 90 componentes de Los Mamelucos llegan puntuales a La Noria. El ambiente es inmejorable, pero se palpa la tensión. No es un día cualquiera.

El director musical asume las riendas del ensayo general y se dirige a los suyos. Van a interpretar su repertorio para la final. Como si fuera viernes. "No nos reservamos nada, señores", pide Airam Bazzocchi, letrista de la murga, la otra voz que manda en los ensayos mamelucos. En la sala, apenas cuatro o cinco familiares y algún amigo. Se hace el silencio. Empieza el ensayo.

"Aquí hace mucho tiempo que se viene a trabajar, no a boberías", señala en vísperas de la final el presidente de la sociedad, Manolo Peña. Suya ha sido la apuesta por el dueto Xerach-Airam, tándem de amigos que se ha erigido en el gran pilar del repertorio rico y equilibrado de Los Mamelucos. Hace meses que trabajan juntos y en el caso de Bazzocchi, en exclusiva. De hecho, este año se ha afanado en pulir solo y nada más que las canciones de su murga; y ha rechazado ni se sabe cuántas ofertas para colaborar con otras.

Al frente del grupo de trabajo, el director y el letrista. Pero en realidad, toda la murga. "Creo que una de las claves para que todo saliera tan bien es que todos hemos aportado. Cada vez que se nos ocurría una idea, le mandábamos un mensaje a Airam. Incluso cuando parecía que un ensayo salía perfecto, poníamos pegas. Hemos estado buscando la excelencia desde el primer día", cuenta Samuel Brito, con 18 años de recorrido en esta sociedad.

Lo que la propia murga conoce como la sub 21 (la generación más joven) ha sido esencial en el crecimiento exponencial del plantel, pero sin olvidar a los más veteranos. Es envidiable el entusiasmo de Luis Maya, El Medusa, una auténtica institución dentro del grupo y que ha vivido la actuación de la murga en el concurso "como un acontecimiento único" en su vida. Poco le importaba ayer haberse roto el labio en la actuación por un golpe fortuito que recibió sobre el escenario. "Todo valió la pena", dice entre risas. Y en la misma línea se expresa Manolo Peña, el alma máter del plantel. "Las sensaciones fueron extraordinarias", resume.

A estas alturas, ya parece indiscutible que el crecimiento de Los Mamelucos es imparable. Primeros en 2016 y segundos en 2017, su espectacular comportamiento en la fase confirmó su candidatura a todo en la final. "Este año hemos trabajado más que nunca. Ya la murga está acostumbrada al método que tenemos, y eso lo hace todo más fácil", apuntan los gemelos Eduardo y Javier.

Ahora bien, en esta ocasión -más que nunca- ha hecho falta un trabajo de gestión liderado desde la presidencia. La apuesta por traer a Los Nietos de Sary Mánchez era espléndida, pero también cara y arriesgada. El desgaste personal ha sido enorme para Xerach y Airam, que tuvieron que viajar varias veces hasta Gran Canaria "para ajustarlo todo" con el propósito de coronar una actuación para la historia. Otro reto fue guardar el secreto, que nadie se enterase de nada. Y otro más, conseguir que la murga sonase tan bien como siempre. Pero sin ensayar con los Nietos más que tres veces. La última, el mismo día de la final y gracias a que a Los Mamelucos les correspondió actuar en sexta posición. Así que dio tiempo. "La última vez salió todo según lo programado, así que la murga se llenó de confianza. Hasta entonces, había dudas. Pero era normal", aduce Alberto Justo, componente de la murga y a la vez jefe de la cantera de Los Mamelones. "Íbamos a llevar al escenario algo que apenas habíamos trabajado juntos", añade. La distancia hacía imposible coincidir con la tropa de Rubén Pitu en más oportunidades, de modo que en los ensayos de Mamelucos era Airam Bazzochi el que recreaba y hacía las voces grancanarias.

El papel del Messi de las letras ha sido fundamental, un pilar capital en esta doble actuación primorosa (martes y viernes). Fue él quien pergeñó un plan perfecto para que los grupos de las dos islas sonasen como los ángeles. En cada micro, dos Mamelucos y un Sarymánchez. Y antes, otro arduo trabajo para no quebrar las bases. En esta ocasión no estaba fijado un límite de ´extras´ sobre las tarimas, así que por ahí no hubo problemas. Pero sí tuvo Mamelucos que inscribir a los integrantes de Nietos en el concurso. Si no, habría sido imposible que cantasen.

La actuación fue pluscuamperfecta. Las últimas probaturas tras las bambalinas del escenario resultaron el mejor espaldarazo para salir al Recinto y comerse el concurso a dentelladas. Mamelucos ganó a lo grande. Y también lo celebró a lo grande. Una vez más, fue Fermín el encargado de subir (en representación de todo el grupo) a escuchar el veredicto. Como ya es tradición, pidió a Johnny Felipe que le acompañara. "Yo prefería ir al local de la murga a vivir con los amigos un momento tan especial y emotivo. Pero dicen que soy el talismán. Y ahí estuvimos en el escenario Iván Miranda, Fermín y yo. Fue impresionante. Ya no solo escuchar al público corear el nombre de Mamelucos, sino la actitud de Zeta Zetas, felicitándonos por la actuación y diciéndonos que merecíamos haber ganado. Es algo que no olvidaré jamás", cuenta Johnny, quien tuvo un papel estelar en el primer tema de la final. Fue solista. "No había cantado nunca yo solo; pero entre todos me animaron y salió bien. La respuesta del público fue extraordinaria".

Mientras Fermín y él recogían los cartones entre un estallido enorme de felicidad por parte del graderío, en las afueras del local de Los Mamelucos la fiesta ya era completa. Entregados los premios y confirmado el cetro doble para ellos, como hace dos años, la noche fue larga y apoteósica en la Casa del Miedo (con el 8º título en Interpretación y 4º doblete para la murga adulta de la sociedad). Tardarán en asimilar que esta vez no solo han levantado un cartón; han traspasado el umbral de la historia. Y lo más importante, se han metido en el bolsillo a un público que ya les idolatra y les buscará por las calles. No es que hayan gustado; han enamorado.

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