27 de enero de 2018
27.01.2018

Zeta-Zetas tira de sello propio para ser segundo y Ni Pico se cuela como tercero

La radiografía y el murguero erudito le valen a los de Javi Lemus para volver a picar tras su primero de 2017

27.01.2018 | 04:58
Zeta-Zetas tira de sello propio para ser segundo y Ni Pico se cuela como tercero

Cuando Zeta-Zetas cantó en tercer lugar de la noche dio la sensación de que realmente había comenzado la final. Los de Javi Lemus se marcaron una actuación marca de la casa, explotando lo visual y reivindicando también la letra. Parecía suficiente para optar de nuevo al primero, pero luego Mamelucos le dejó con la miel en los labios. Ni Pico, pese a cantar en el último lugar y no llegar a su nivel de la fase, logró rascar un sorprendente tercero.

Zeta-Zetas. La potente entrada de Besay Pérez (de nuevo lo de la inteligibilidad quedaba en un segundo plano) fue como una especie de despertador. No para la grada, pero sí una alarma general para avisar de que el concurso había comenzado. Y es que llegaban los vigentes ganadores, Zeta-Zetas. Los de Javi Lemus ya llegaban con buena parte de su disfraz, lo que prometía su particular show. Con el habitual Brito como maestro de ceremonias arrancaron con La radiografía, la historia de un paciente que lleva años ingresado en un hospital sin saber lo que tiene pese a haberle hecho mil pruebas. Por fin le llega la prueba final, una radiografía. Y ahí, su primera incongruencia, el despojarse de "carteras, joyas, reloj?", pero enseguida su primer golpe de efecto la aparición de la murga a modo de esqueleto, muy parecido a su monigote y un tanto difuminada. Zeta-Zetas empezó a coger velocidad de crucero con un juego de palabras usando distintos huesos del cuerpo, y dejando algún que otro golpe: "Eso no es el cráneo, sino los cuernos". Para elevar su tono le pidieron a la gente que se levante y baile? Lemus y los suyos estaban logrando meter una despedida en medio de una canción. Y en lo que se suponía que debía ser su diagnóstico final, pierden por completo la congruencia. Así, cual ET en medio de una radiografía mágica, los del Barrio de la Salud hacen latir en su esqueleto en su corazón.

Fue la excusa perfecta para que la grada se rindiera a sus pies, más aún, cuando tocaron con mucho acierto temas como la solidaridad de los canarios a la hora de donar órganos. Con el Recinto en trance y abierta la puerta de añadir a su tema cualquier otro aspecto para enriquecerlo, Zeta-Zetas trató la solidaridad, pidió la igualdad social, que no haya barreras con las discapacidades. Ya con la murga a plena luz el tema estaba subiendo hasta límites insospechados deseando "erradicar la hipocresía, no tolerar la homofobia, ni ignorar al indigente". Habían tocado techo? otra cosa es cómo habían llegado él.

En un más difícil todavía por mantener la conexión plena con la grada, Zeta-Zetas puso en escena a un erudito murguero como arma para remedar, irónicamente, a aquellos que critican su estilo. Su personaje fue solo un espejo para lanzar su verdadero mensaje. Se queja de "ya está bien de innovar", algo que se ha cargado "la esencia murguera". Todo mientras la otra mitad del grupo se cambia de vestuario tras un biombo. Detrás de él apareció primero un encadenado por el "gobierno que explota, engaña, roba una y otra vez". Luego se visten con tapones de botellas para defender sus letras, momento en el que tocaron mucho el sentimiento de la afición. Y como en el tema anterior Zeta-Zetas lanzó fuegos de artificio (que no hubieran firmado los mejores Hermanos Toste) para poner de nuevo al Recinto patas arriba. Primeramente recordando los temas que argumentaban sus disfraces de años anteriores como el monigote, el robot, la pecera, el posit, el espejo, el teletransporte... "Defiendo con mi letra la verdad", dijeron. No conformes con rescatar de su propio baúl de los recuerdos concursos pasados, los de Javi Lemus tiraron de otro efecto más que visto. Así, llevaron a las tablas a murgas de primer orden, caso de Mamelucos, Singuangos, Chichiriviches, Triqui Trques, Bambones y Trapeseros con los que recordaron algunos de los temas que marcaron un antes y después en este género. Su traca extra, la proyección en una pantalla del holograma del desaparecido Enrique González dirigiendo a la murga. De una forma más o menos aceptable, Zeta-Zetas había logrado un efecto que solo había alcanzado Mamelucos en más de tres días concurso.

Ni Pico-Ni Corto. A Ni Pico le tocó la complicada papeleta de cerrar el concurso pasadas las 2 de la madrugada. Haberse colado en la lucha por los premios ya fue para los de Carlos Estévanez un premio y a la vez la confirmación de su lenta pero segura evolución. Quizá por la hora o por las inconscientes comparaciones con lo que se había escuchado previamente, ya su pasacalles sonó algo apocado. Luego, los de El Toscal confirmaron que habían gastado en fase sus mejores argumentos, a lo que añadieron la sensación de que no lograron la plena libertad para contar a plena pulmón. En su primer tema se vistieron de vampiros que salen del fondo de una cueva y en diferentes versiones, como el de la capa rosada (el canarión) que "se queda si le clavan una estaca", o el vampiro orquesta, "que está de fiesta todo el día". Trataron de hacer un símil con las consecuencias de morder a diferentes personajes, la mayoría de ellos políticos ("Si muerdo al alcalde me quedo con hambre"), pero también a gente conocida como Artiles, del que tienen miedo de que le pida el teléfono. En su final, antes de volver a su cueva, tratando de darle un giro al tema y conectar con la grada, recordaron a esos "vampiros que se han ido" en referencia a conocidos personajes o participantes del Carnaval, especialmente murgueros.

Ya con Los amigos de lo ajeno Ni Pico se vistieron de ladrones. Trataron de no caer en los tópicos más habituales, sino que pusieron en escena otros personajes que roban, como los albañiles que hacen obras en su casas, el gorrilla aparcacoches, el árbitro? Luego dicen ser, por sus "atracos legendarios" clavaditos a Coalición Canaria. Al contrario que en fase, no lograban ofrecer algo diferente en su interpretación, y menos aún cuando se meten a hablar de empresarios ya choteados entre las fases y la final. Retahíla con bien ritmo pero la que quizá entraron algunas referencias un tanto forzadas, como forzado fue su epílogo en el que parecieron ajustar cuentas sobre su discutido pase a la final del año pasado. El "seis meses ensayando para estar aquí" no faltó. "Aún así, y pese a meterse en esa temática interna (defendiendo su "trabajo humilde" y de aquellos que "presumen de murgueros" y "no respetan"), ese fue, y con diferencia, el momento que mayor respuesta despertaron, lo que les sirvió para despedirse con un buen sabor de boca. Si esta Ni Pico logra reproducirse será un candidato fijo a final durante los próximos años.

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