25 de enero de 2018
25.01.2018
Las murgas, a escena

La excelencia sí es posible

Los Mamelucos firmó una actuación que pasará a la historia entre las más primorosas y completas que se hayan cantado en una fase

25.01.2018 | 10:07
Xerach Casanova, durante la actuación sobresaliente del martes.

Funciona el efecto Xerach

  • Xerach Casanova asumió las riendas de Los Mamelucos "de rebote", según él mismo admite. Pero ya su primera experiencia como director sobre las tablas del Recinto causó una extraordinaria impresión. Fue como si su frescura en la batuta contagiase a todos los componentes y diese una imagen de unos Mamels´ rejuvenecidos de repente. Estos días aclaraba que el mérito no es suyo, sino de la actitud de cada uno de los murgueros de la Casa del Miedo. Sea como fuere, su impronta se nota. Junto a su incansable trabajo -ha sido ingente su labor junto a la de Airam Bazzocchi para montar el gran tema que reservan para el viernes-, es notable el ingenio del equipo de letristas, el inconmensurable despliegue para montar el atrezzo y la implicación del plantel en los ensayos. "Aquí se viene a trabajar", resume Manolo Peña, cuyo señorío es la esencia del estilo mameluco. El presidente ha sabido imbuir a los noveles y a los veteranos de las enseñas que hicieron grande a esta sociedad, que ahora reverdece viejos laureles y vive con entusiasmo su regreso al olimpo de los murgueros. Si ya las actuaciones de 2016 y 2017 fueron de ensueño, la fase del otro día invita a seguir soñando: "Somos más". M. D.

Los Mamelucos brindó el martes un regalo único e impagable a quienes disfrutamos del género murguero. Ya solo con escucharles la presentación valió la pena esperar por ellos, pero es que a continuación se sacaron de la manga una actuación portentosa. Para enmarcar. Pase lo que pase mañana en la final, el repertorio completísimo que llevaron a fase marcó un antes y un después. Lo mismo que la llegada a la dirección de Xerach Casanova, un punto de inflexión en la trayectoria reluciente de los Mamel's. Muy probablemente, la gran murga de este tiempo.

Tal fue la repercusión de los primorosos dos temas del lunes, que ayer el móvil de Manolo Peña -presidente de la sociedad- no paraba de sonar. "Todo son felicitaciones", asegura agradecido. En conversación con la opinión, el carismático murguero admite que están "tan contentos como nunca" y que las sensaciones sobre las tablas del Recinto "fueron extraordinarias".

"Cuando empieza a cantar la murga y ves que conectas, te tranquilizas y la moral sube. Interpretas de otra manera. Tienes miedo, porque el público empieza a aplaudirte desde los primeros acordes y eso te puede llevar a acabar como caballos desbocados. Pero no ocurrió y afortunadamente gustamos. Desde el principio y hasta el final", relata en primera persona.

El testimonio de Peña coincide con el del resto de componentes. "Por momentos lo vivimos como si estuviéramos en una final. Ha sido apabullante la cantidad de mensajes que recibimos, sobre todo, de gratitud. Y eso, te llena como murguero", enuncia. Ahora bien, ni Peña ni los suyos renuncian a los valores que les llevaron a la cima. "Nuestras banderas sigue siendo la humildad y por supuesto el respeto a todos los grupos", destaca.

En todo caso, el éxito de Mamelucos no es solo de letras. "Hay mucha unión, tanto en la adulta como en Mamelones", describe su presidente. "Aquí no hay uno que grite más alto que otro. Y eso es algo que suma. La murga nos lo pone muy fácil porque hace mucho tiempo que aquí se viene solo a ensayar y a trabajar, no a perder el tiempo", resume.

Un día después de su actuación superlativa, ayer era una jornada de felicidad, pero también para bajar los pies a la tierra. "Esto te da un pase, nada más", sugiere Peña. "Y ahora el quid de la cuestión está en haber acertado, o no, en la elección de los temas. Durante 10 años pecamos de llevar lo mejor a fase, pero eso hace mucho tiempo que no pasa. Esta vez lo teníamos claro: lo que guardamos para final, entendíamos que no era para fase; y viceversa".

Así, Peña explica la razón de ser de las composiciones que llevaron a fase. " Homenajes era una canción que esperábamos que llegase mucho al público, porque rendimos pleitesía a toda la gente que se lo merece, y que no ha tenido protagonismo nunca".

Y en cuanto a las banderas, describe el final "como una genialidad" de su autor. "Haber sido capaz de sacarle letra a cada bandera es algo brutal. Es un recurso que Airam Bazzocchi tenía muy, muy claro. Y también quiero destacar que ha valido mucho la pena el fichaje de Javi Pechi, de La Traviata. Total, que la sensación fue mucho mejor que la de una final. Si te digo lo contrario, sería un hipócrita. De la felicidad que se vivió, hasta parecía que habíamos ganado algo". No es para menos. Fue media hora de oro. No valió ningún cartón, pero sí un aplauso unánime. Con la sensación de haber sido excelentes.

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