22 de enero de 2018
22.01.2018
tribuna alta

El concurso ya no es solo cosa de dos

22.01.2018 | 01:52
Los Bambones, el año pasado.

Mientras las murgas y sus directores se enzarzan (siempre desde el respeto) en un interesante y apasionante debate sobre estilos y formas, el concurso más esperado del Carnaval comienza hoy con una situación que no se había dado nunca antes. Bambones y Diablos, los grandes dominadores del certamen en los tiempos modernos, arrancan casi la presión de otras veces por asomarse a los premios. Es más, desde El Cardonal y La Noria aseguran que su propósito primero es gustar. O dicho de otro modo, quitarse la espinita del año pasado y demostrar que sus actuaciones grises de entonces fueron tan solo un paréntesis ya cerrado. Es novedad que ni a Bambones ni a Diablos se les exija esta vez un Primero. Y desde esta posición (inédita para ambos) es muy probable que den lo mejor de sí, liberados de la etiqueta de favoritísimos que se les cuelga casi siempre. Por lo pronto, sus carismáticos directores ya han advertido de que no renunciarán a los respectivos estilos que les hicieron crecer; los primeros, a la crítica y las voces; los segundos, al desorden ordenado. La presión (a veces asfixiante) para los favoritos de siempre pesa ahora sobre Zeta Zetas y Mamelucos. La factoría de ideas de Javi Lemus quiere volver por sus fueros y jugará con fuego con el ánimo de no quemarse. Más innovación, que es lo suyo. Y en la Casa del Miedo, un paso más en el camino a la excelencia. Han sido tan deliciosas sus últimas actuaciones que se les pedirá, sin ambages, que se superen a sí mismos. Más madera, pues.

El concurso cambia, sí. No solo por la tendencia a premiarse el afán reformista, las ideas frescas y el ingenio en la parafernalia. Cambia porque, como la política, ya no es cosa solo de dos. Hay más alternativas, estilos y aspirantes (ojo a La Traviata, con el ánimo de redimirse). El bipartidismo ya es historia. Nos vamos a divertir.

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