21 de enero de 2018
21.01.2018
Entrevista | Carlos Estévanez

"El fanatismo y la sinrazón en las murgas nos lleva a la mediocridad"

"La competencia es saludable y te obliga a exigirte; lo que no es bueno es perder los papeles", argumenta el director de Ni Pico Ni Corto

21.01.2018 | 09:34
"El fanatismo y la sinrazón en las murgas nos lleva a la mediocridad"

Para el concurso sería saludable que en todas las murgas hubiese tanta cordura y coherencia como en el discurso de Carlos Estévanez, director de la histórica Ni Pico. Otra vez más, alerta del exceso de fanatismo y sinrazón en la competencia entre los grupos críticos, que tal vez haya llegado demasiado lejos. Y habla desde el orgullo de su murga, con números para pasar otra vez a la final.

¿Cumple 20 años de murguero?

Sí, este año sí. Son 20 años en la brecha. Supongo que uno aguanta porque le gusta, porque lo disfrutas. Al final, creo que te compensa aunque también haya sacrificio y dificultades. A lo mejor no tengo la frescura de cuando tenía 20 años y cada vez es más complicado cumplir. Aparte, hay que compaginar con otras cosas importantes de tu vida: el trabajo, mi hija... Pero la clave es que sigo dsifrutando y ser murguero forma parte de mí. Mientras así sea, seguiré intentando encajarlo en la vida.

Y hablando de encajar, ¿ha encajado usted a la perfección en Ni Pico y viceversa?

Sí, es así. Éste es el cuarto año. Me han tratado muy bien y no tengo ni una queja. El sentimiento creo es mutuo porque yo también procuro tratarles bien. El equipo que hemos hecho con Óscar, que ha sido de las mejores cosas que me han pasado, funciona y evoluciona constantemente. Además, hemos marcado un estilo muy definido desde las letras de Nino.

¿Cómo definiría ese estilo?

Un estilo en el que tratamos de ser simpáticos, frescos, irónicos... La idea es que la gente se lo pase bien con nosotros. Hacemos humor inteligente, pero si una palabra nos defíne es la simpatía. Creo que somos una murga agradable, amable, que le entra bien por los ojos y los oídos a la gente. Si me dicen: Ni Pico es una murga amable, me quedo contento con la descripción.

Del año pasado, ¿se les recuerda más por el pase a la final o por la polémica de los 40 componentes?

¿Qué polémica? No recuerdo ninguna polémica.

Me refiero al intento de recusación y de borrarles de la final por falta de componentes...

¿De verdad hubo polémica? Ni idea.

¿Ha llegado la competencia demasiado lejos?

Lo malo no es la competitividad, es el fanatismo. La competencia es saludable y te obliga a exigirte para cumplir objetivos. Lo que no es bueno es perder los papeles y entrar en la dinámica en la que a veces entramos. Los fanatismos y talibanismos no son buenos; nos llevan a la mediocridad. Nos hacen enrocarnos cada uno en nuestras posturas y de ahí no salimos. La sinrazón es lamentable para las murgas.

¿Es este fanatismo lo peor del mundo murguero junto a la fuga de componentes en algunas infantiles y adultas?

Pues seguramente. Y a lo mejor una cosa tiene que ver con la otra. Justamente el fanatismo desvirtúa este mundo y hace que se pierda la esencia. Y pudiera ser uno de los motivos para explicar la pérdida de interés. Aunque, para ser justos, hay otros motivos. La sociedad hoy en día no es la misma. Los niños y los adultos hace 20 años no tenian las alternativas de ocio que sí hay ahora: la Play, no sé qué, no sé cuánto... Yo cuando era niño, para ver a mis amigos tenía que salir a la calle. Y la murga era una ilusión.

¿Su objetivo es la final?

Cada uno busca sus propios objetivos; si no los consigues, es una desilusión. Pero el objetivo fundamental es agradar, gustar con los temas que llevaremos a concurso. Y a partir de ahí, claro que nos gustaría cantar el viernes. Pero no queremos obsesionarnos. Lo primero es ir el miércoles, lo segundo gustar... Luego ya se verá.

¿Hay guerra de estilos en el concurso de murgas?

Todos los estilos son respetables. Cada uno tiene su forma de expresar sus propuestas y cada uno tiene sus preferencias. Si alguien hace algo, es porque a la gente le gusta y la gente lo demanda. Eso, seguro. A mí me gusta ver a todas las murgas, aunque luego no me sentiría cómodo cantando determinados estilos. Pero verlas, las veo todas. Y aprender, aprendo de todas.

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